renueva su compromiso con el empleo

Dorine Poole, Jermaine Brownlee y Vicki Lira: Yellen pone nombre a una crisis "real"

"Tras las estadísticas hay personas reales". Yellen aparca el academicismo de Bernanke para decir que hará todo lo posible para reactivar el mercado laboral

Foto: La presidenta de la Fed, Janet Yellen, durante su discurso en Chicago
La presidenta de la Fed, Janet Yellen, durante su discurso en Chicago

Dorine Poole, Jermaine Brownlee y Vicki Lira. Tres personas reales. Con sus nombres y apellidos. Tres referencias de carne y hueso con los que la presidenta de la Reserva Federal (Fed), Janet Yellen, quiso alejarse ayer en un discurso pronunciado en Chicago del enfoque académico que su predecesor en el cargo, Ben Bernanke, solía destilar en sus intervenciones para mostrar un tono más próximo; más humano. Porque eso mismo es lo que pretendió. "[Dorine, Jermaine y Vicki] recuerdan que tras las estadísticas hay personas reales", explicó. Y por si había dudas, precisó: "Aunque nosotros trabajamos a través de los mercados financieros, nuestro objetivo es ayudar a Main Street, no a Wall Street". Es decir, a la economía real, no a la financiera, un mensaje al que ya recurrió a finales de noviembre y que enfatiza siempre que puede. 

Todo ello, con ese toque de proximidad tan poco usual en la enrevesada jerga de los banqueros centrales, para lanzar un mensaje fundamental: los actuales estímulos de la Fed "aún son necesarios" para reforzar su compromiso con el afianzamiento de la recuperación y la reactivación del mercado laboral. Porque la lenta recuperación del mercado laboral genera la sensación de que, aunque la economía de EEUU acumula ya 57 meses consecutivos creciendo, la crisis continía vigente. "La recuperación todavía se siente como una recesión para muchos americanos", afirmo tajante Yellen. 

Para Yellen, "la recuperación todavía se siente como una recesión para muchos americanos", de ahí que siga convencida de la conveniencia de mantener los estímulos para promover una mayor recuperación

La presidenta de la Fed, que relevó a Bernanke en febrero, fue más lejos con su análisis del empleo. "El mercado laboral es más duro ahora que en cualquier recesión", avanzó. Y luego profundizó más: "El número de personas que ha estado intentando encontrar empleo durante más de seis meses e incluso durante más de un año es mucho mayor ahora que nunca antes desde que existen registros". También se paró en explicar qué entiende ella por "la debilidad" en la economía y el mercado laboral: "Debilidad significa que hay mucha más gente dispuesta para trabajar y con capacidad para hacerlo que trabajos disponibles". 

En su afán de ser pedagógica y próxima, profundizó más en su argumentación. "Manteniendo los tipos bajos, estamos intentando hacer las casas más accesibles y revivir el mercado inmobiliario. Estamos intentando que sea más barato para las empresas constituirse, crecer y contratar. Estamos intentando reducir los costes de comprar un coche que pueda llevar a un trabajador a su nuevo empleo y a los niños al colegio, con lo que así nuestra política también ayudaría a revivir la industria automovilística. Estamos intentando ayudar para que las familias se puedan permitir las cosas que necesitan y que ese mayor consumo puede propiciar la creación de empleo e incluso más consumo, y con ello fortalecer la recuperación". 

Yellen, en definitiva, no se contenta con ver que la tasa de paro se ha reducido ya desde el 10% al que llegó en 2009 hasta el 6,7%. "La mayoría de mis colegas de la Fed y yo misma estimamos que la tasa de desempleo consistente con nuestro objetivo de generar el máximo empleo sostenible se mueve ahora entre el 5,2 y el 5,6%". 

"No es un debate académico"

Y como el paro continúa por encima de esa horquilla, Yellen mostró su perfil más paloma -es decir, de banquera central más proclive a reducir los estímulos para generar empleo que a subirlos para contener la inflación- para reforzar el compromiso de que la Fed seguirá estimulando la creación de empleo y "promover una economía más fuerte".

"Creo que este extraordinario compromiso todavía es necesario y lo seguirá siendo durante un tiempo", anticipó. Con esta declaración persiguió relajar, de algún modo, los temores que habían surgido tras su primera reunión como presidenta de la Fed, que tuvo lugar los días 18 y 19 de marzo. La sensación que dejó Yellen tras esa cita es que la Fed subirá los tipos de interés, que llevan parados en el 0-0,25% desde 2008, antes y más de lo previsto, algo que generó cierto nerviosismo en los mercados que este lunes ha tratado de aclarar. 

Dorine, con más de 15 años de experiencia sus espaldas, se encontró con que "su cualificación ya no era la adecuada tras dos años en el paro"; Jermaine, que trabaja en el sector de la construcción, "está mejor ahora, pero todavía trabaja por un sueldo inferior al que ganaba antes de la recesión"; y Vicki, que durante algún tiempo ha sido una sin techo, tiene un trabajo temporal como dependienta en una tienda, pero "desearía trabajar más horas".

Son los casos reales empleados por Yellen para reforzar una idea principal: "Este no es un debate académico. Para Dorine Poole, Jermaine Brownlee y Vicki Lira y para millones de otros afectados por la Gran Recesión que siguen luchando el problema de la lenta recuperación es enormemente importante". 

 

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