primera reunión de la nueva presidenta

La Fed muda su plumaje: los 'halcones' afilan sus garras en el estreno de Mrs. Yellen

Se presumía que iban a volar con más fuerza en 2014. Pero no tan pronto. La facción más dura de la Fed deja una evidente huella en el debut de Yellen

Foto: La presidenta de la Fed, Janet Yellen
La presidenta de la Fed, Janet Yellen

Los halcones, sobrenombre que reciben los banqueros centrales más preocupados por la inflación y más proclives a subir los tipos de interés, vuelven a mostrar sus garras en la Reserva Federal (Fed) tras varios años en los que han estado en desventaja con respecto a las palomas, el apodo con el que se conoce a los banqueros centrales más preocupados por el empleo y más inclinados a bajar los tipos. Este cambio de plumaje se ha hecho evidente en el saldo arrojado por la reunión de política monetaria del banco central norteamericano, la primera comandada por la nueva presidenta, Janet Yellen. 

La configuración de 2014 del Comité Federal del Mercado Abierto (CFMA), que es el órgano de la Fed que celebra esas reuniones y el que define por tanto la política monetaria en Estados Unidos, ya presagiaba que Yellen -una paloma- tendría que emplearse a fondo, pues el peso y la presencia de los halcones ha crecido, con Charles Plosser y Richard Fisher como principales guardianes de la ortodoxia. Lo que no se esperaba es que desplegaran sus alas tan pronto como en el estreno de Yellen. De algún modo, es como si hubieran esperado ansiosos la marcha de su predecesor, Ben Bernanke, para lanzarse a tomar el mando del CFMA

En su debut, Yellen ha recortado el tercer programa de compras de activos (QE3) en 10.000 millones, hasta los 55.000 millones de dólares mensuales. Es decir, ha reducido el ritmo al que la entidad sigue inyectando dólares en el sistema mediante la adquisición de deuda pública -30.000 millones- e hipotecaria -25.000 millones-. Pero no es en esta medida en la que se ve el sello halcón, puesto que Bernanke ya redujo el QE3 en diciembre -de 85.000 a 75.000 millones- y luego en enero -hasta los 65.000 millones-.

Los precios toman la delantera

Donde se ha alargado la sombra de los halcones ha sido en otros apartados. El primero, la redefinición de la orientación futura (forward guidance) de la Fed, es decir, la pauta mediante la que viene telegrafiando sus intenciones con respecto a los tipos de interés, que llevan anclados en el 0-0,25% desde diciembre de 2008. 

En diciembre de 2012, Bernanke supeditó el futuro de los tipos al empleo. En concreto, se comprometió a que no los subiría mientras el paro estuviera por encima del 6,5%. O lo que es lo mismo, dentro del doble objetivo que persigue la Fed, con la promoción del máximo empleo posible por un lado y la estabilidad de los precios por otro, otorgó la prioridad al primero. 

Al desligar el futuro de los tipos del anterior objetivo de paro, la Fed seguirá sin moverlos durante un tiempo. Pero la sensación es que ha acelerado la cuenta atrás para aumentarlos

Pero ahora la Fed se ha encontrado con un problema, puesto que la tasa de paro ha bajado más rápido de lo previsto y ya está en el 6,7%. Sin embargo, y como la entidad sigue sin fiarse de la fiabilidad de la recuperación y por tanto no quiere encarecer ya el precio del dinero, ha revisado este objetivo. Lo ha hecho para dar menos influencia al paro y ligar el futuro de los tipos "una amplia variedad de información", entre los que sigue figurando el mercado laboral, aunque no negó que "especialmente" prestará a atención a que la inflación, que ahora sigue cerca del 1%, retorne al objetivo de la entidad de situarla en el 2% a largo plazo.  

Este cambio sí deja ver con claridad la mano de los halcones, que se encuentran más en su terreno cuando la estabilidad de los precios vuelve a dominar el panorama. Y se observa en el hecho de que, cuando se explicitó ese 6,5%, la Fed también se mostró más tolerante con los precios: anunció que permitiría que la inflación escalara hasta el 2,5%, por encima de ese 2% que persigue. En marzo de 2014 ha eliminado ese medio punto porcentual extra y se ha limitado a mencionar que mantendrá los tipos sin cambios mientras la inflación siga por debajo de su meta de situarla en el 2% a medio plazo.

Obviamente, los más duros de la Fed aún no mandan, porque de ser así hubieran presionado para imponer una subida de los tipos en cuanto el paro baje del 6,5% -algo que la Fed prevé que ocurrirá en los próximos meses-. Pero esos matices figuran entre los que permiten ver el incipiente cambio de plumaje en la Fed, algo que no hace sino incrementar la expectación de cara a la publicación de las actas de la reunión el próximo 9 de abril.   

De la cantidad a la cualidad... y a la volatilidad

Otro detalle certifica el toque halcón de este viraje: Narayana Kocherlakota, el presidente de la delegación de la Fed en Minneapolis y uno de los miembros más palomas del CFMA, se opuso a ese cambio que concede más atención a la inflación que al empleo. A su juicio, "fomenta una incertidumbre con respecto a la política de la Fed que entorpece la actividad económica".

Es decir, expuso uno de los riesgos que lleva adherido el forward guidance. "[Con este tipo de medidas pueden] aparecer problemas de inconsistencia temporal o ser una fuente de volatilidad en los mercados financieros si los compromisos se revisan muy frecuentemente", destaca un reciente artículo del Banco de España con respecto al uso de estas orientaciones futuras. Las caídas vistas en Wall Street y la mayor subida diaria del dólar contra el euro desde finales de enero certifican que esa volatilidad ya se ha dejado ver en los mercados tras ese cambio de estrategia. 

Yellen enterró un 'forward guidance' cuantitativo para relevarlo por otro cualitativo; se alejó así de Bernanke y se acercó a los tiempos de Greenspan

Y más incertidumbre que puede venir. ¿Por qué motivo? Porque Yellen enterró ayer el forward guidance cuantitativo de Bernanke, caracterizado por ese objetivo del 6,5% de desempleo con ese margen de una inflación al 2,5%, para relevarlo por una orientación cualitativa, es decir, libre de las ataduras que suponen unas metas concretas y por tanto más flexible... y más incierta. O lo que es lo mismo, un enfoque que le aleja de la claridad de Bernanke y que recuerda más a la ambigüedad de los tiempos de Alan Greenspan. 

"Seis meses": el calendario se acelera

Pero aún hay más. En su ánimo de querer ser transparente -y no alejarse tanto de Bernanke-, Yellen anticipó que si todo evoluciona como hasta ahora, el QE3 finalizará por completo en otoño. Y fue ahí cuando cayó en la trampa. Preguntada por el tiempo que podría pasar entre la retirada completa del programa de compras de deuda y la primera subida de los tipos, entró al trapo. "Seis meses", precisó.

Y los inversores tiraron de calendario. Si el QE3 acaba en otoño, la primera subida de los tipos llegaría por tanto durante la primavera de 2015. Esto es, antes de lo previsto. 

Como remate, a este calendario se sumó otro: el que publica cada tres meses la Fed con los pronósticos de sus miembros con respecto a los tipos. Hace tres meses, únicamente 2 de los 17 miembros de la entidad veían los intereses en el 1% a finales del próximo año; en marzo de 2014, esa proporción crece a 5 de 16. Y si en diciembre 10 de esos 17 representantes situaban los tipos por debajo del 1% al término de 2015, ahora ese número mengua a 6 de 16. 

Es decir, subidas de tipos antes de lo previsto y más rápidas de lo esperado. Todo ello, junto a un cambio sensible en la orientación futura de la estrategia de la Fed. No está mal para la primera cita con Mrs. Yellen, una paloma a la que los halcones le han enseñado pronto sus garras. 

 

 

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