ronda de reuniones con las agencias

Repsol calienta motores para intentar mejorar su 'rating' tras sellar la paz argentina

La petrolera ha puesto en marcha una ronda de contactos con las agencias de 'rating' y, según sus números internos, puede aspirar a un escalón más

Foto: Antonio Brufau, presidente de Repsol (efe)
Antonio Brufau, presidente de Repsol (efe)

Apenas dos semanas después de haber sellado un acuerdo definitivo con el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner por la expropiación de YPF, Repsol ha pisado el acelerador para intentar recoger el primer gran fruto de este pacto en los mercados: una mejora de su rating.

Con este objetivo, la compañía dedicará parte de sus esfuerzos este mes y el próximo a llevar a cabo una especie de road show con las agencias de rating, a las que tratará de convencer de que merece una mejora de su calificación en un escalón, mensaje que ya ha transmitido a los analistas en un encuentro que ha mantenido con ellos esta misma semana.

Según los números internos que ha hecho de sí misma, la petrolera defiende que debería tener una nota de BBB y de Baa2, frente al BBB- o Baa3 que le otorgan las tres grandes casas de análisis -S&P, Moody's y Fitch- desde la primavera de 2012.

Y es que, en los casi dos años que han trascurrido desde entonces, la única variación que se ha visto en la calificación de Repsol ha venido por el lado de la perspectiva que han ido otorgándole las tres casas, pero en ningún caso se ha atisbado siquiera la posibilidad de una mejora de la nota.

Objetivo estratégico

Y eso que hace justo ahora un año que la compañía anunció el acuerdo de venta de sus activos de gas natural licuado GNL por 6.700 millones de dólares a Royal Dutch Shell, operación que fue positivamente valorada por las agencias de rating y que incluso llevó a Moody's a mejorar su perspectiva de negativa a estable, gracias a que esta operación permitía a Repsol reducir significativamente su apalancamiento.

Pero ha pasado un año desde aquella decisión y en estos largos doce meses ninguna de las tres casas ha movido ficha en el plato fuerte de las revisiones de sus calificaciones.

Sin embargo, tras el respaldarazo que supone para su salud financiera la desinversión de GNL, y teniendo en cuenta que la petrolera prevé ingresar otros 6.500 millones de dólares con la monetización de los bonos de YPF y la venta del 12% que todavía posee en la empresa argentina, el grupo dirigido por Antonio Brufau considera que da un salto de dimensión suficiente como para suscribir una mejora de rating.

De hecho, Repsol se marcó como un objetivo prioritario mantener el grado de inversión tras la salida por la puerta de atrás del país suramericano, y en las próximas semanas jugará el primer partido oficial para lograr marcar este gol, que ayer mismo tuvo un primer pulso con la decisión de Moody's de refrendar su perspectiva estable del valor, algo que ya había hecho Fitch en diciembre.

El impacto de la marca España

Desde entonces, ha habido un cambio fundamental que también juega en favor de la ronda de contactos que va a mantener la compañía en las próximas semanas: la mejora del rating de España. El pasado febrero, Moody's elevó la nota de la deuda nacional a Baa2, con perspectiva positiva, movimiento que, a la espera de acontecimientos, se ha interpretado como el primer paso para una mejora generalizada, por parte de las otras agencias, de la salud de la deuda pública nacional.

Del mismo modo que en el pasado las compañías han sido castigadas por ser españolas, ahora, en cambio, la recuperación de la imagen nacional en los mercados juega en favor de las empresas nacionales, como ya se ha visto en el sector financiero, gran parte del cual también ha visto mejorada la calificación por parte de Moody's, siguiendo la estela del Reino de España.

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