LA CNMV SUSPENDE A LA COMPAÑÍA DE COTIZACIÓN

El capítulo más amargo de Pocoyó: Zinkia se acoge al concurso de acreedores

La productora de Pocoyó se ha visto empujada a pedir el concurso de acreedores ante la imposibilidad de alcanzar un acuerdo de refinanciación

Foto: El capítulo más amargo de Pocoyó: Zinkia se acoge al concurso de acreedores

Era la crónica de una muerte anunciada. Zinkia, la productora de Pocoyó, se ha visto obligada a pedir el concurso de acreedores ante la imposibilidad de lograr un acuerdo de refinanciación con sus acreedores. Desde que presentó el preconcurso hace cuatro meses, la compañía se ha visto abocada a una guerra interna entre sus principales accionistas, que no han dudado en lanzarse mutuas acusaciones día tras día. Tras este anuncio, el Mercado Alternativo Bursátil (MAB) ha anunciado que suspende la cotización de los títulos de la firma, tal y como hizo con Bodaclick hace unas semanas.

El pasado lunes, el presidente de Zinkia, José María Castillejo, enviaba un hecho relevante a la CNMV en la que ya dejaba entrever que "un potencial concurso de acreedores es una protección que la Ley ofrece a las empresas y no un camino hacia el cierre". El propio presidente se encomendaba en esas líneas a "la ayuda de Dios" para sacar adelante su empresa. La tragedia parecía consumada a pocas horas de que se cumpliera el plazo para acogerse al concurso.

Desde que presentó el preconcurso hace cuatro meses, la compañía se ha visto abocada a una guerra interna entre sus principales accionistas, que no han dudado en lanzarse mutuas acusaciones

Este miércoles tal extremo se ha consumado. Zinkia no ha logrado alcanzar un acuerdo con su principal acreedor, Bankia, titular de un titular de un préstamo realizado a la sociedad por importe de 2,5 millones de euros. De este modo, Zinkia señala que, "en un ejercicio de responsabilidad y con el único objetivo de proteger el patrimonio de la empresa", el consejo de administración ha decidido presentar la solicitud de concurso.

En el mismo hecho relevante, Castillejo ha vuelto a insistir en que el negocio es "creciente" y cuenta con "expectativas "suficientes" para confiar en su viabilidad futura. Zinkia remarca que la actividad comercial y el negocio están en fase de desarrollo y crecimiento, "lo que permite afrontar el proceso concursal abierto con grandes esperanzas de éxito". La sociedad insiste en que continúa negociando con sus acreedores y potenciales inversores de cara a completar con celeridad el proceso concursal.

En los últimos días se han sucedido las declaraciones cruzadas entre el presidente de Zinkia y Miguel Valladares, accionista mexicano que ostenta el 11,2% del capital. El primero desechaba la posibilidad de ampliar capital, el segundo lo consideraba la opción más rápida y justa para la compañía y admitía su disposición a seguir invirtiendo siempre y cuando se produjera un cambio en la gestión.

Zinkia reconoció a principios de febrero una desviación de sus proyecciones de beneficio del 97%, dado el "nulo acceso" a vías de financiación. El presidente se defendía argumentando que desde 2009 a 2013 los ingresos han pasado de 3,7 millones a 13,3 millones, un crecimiento del 355%. Sin embargo, este incremento se queda lejos de las previsiones de la compañía cuando dio su salto al MAB. En su folleto de salida a bolsa de 2009, Zinkia anunció unos ingresos de 6,1 millones en 2007 y 5,4 millones en 2008, por lo que el ejercicio de 2009 fue el que reflejó las peores cuentas antes de su desembarco en el MAB.

Desde entonces, las proyecciones recogidas en ese folleto no se han cumplido. La firma esperaba conseguir unos ingresos totales de 49,8 millones en 2013, con unas ventas de 37,2 millones de euros. Es más, esos pronósticos contemplaban que sólo los ingresos de Pocoyó alcanzarían los 16,3 millones en 2013, por encima de los 13,3 millones que Zinkia reconoce ahora que logró el pasado ejercicio.

 
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