Los siete motivos por los que Mario Draghi se resiste a cantar "victoria" contra la crisis
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el presidente del bce se muestra cauto

Los siete motivos por los que Mario Draghi se resiste a cantar "victoria" contra la crisis

El presidente del BCE reforzó ayer el compromiso de que está "preparado" para volver a actuar. Sigue sin verlo claro. Y tiene razones para mantener la cautela

Foto: El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi
El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi

Este fue el menú que el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, sirvió ayer en la primera reunión de política monetaria de la entidad en 2014. Nada de alta cocina o comida fusión. Un menú de crisis en toda regla.Porque anticipa que la política monetaria aún puede dar más de sí -"el BCE está preparado para considerar todos los instrumentos posibles dentro del Tratado", añadió-y que las condiciones actuales, con unos tipos en el mínimo histórico del 0,25%, han venido para quedarse.

Al enfatizarlo "con fuerza" y reiterarlo "firmemente" -dos novedades que introdujo ayer- no hizo sino reforzar que todavía es pronto para cantar "victoria".Y cuando Draghi, que sabe un rato de la importancia que tienen sus mensajesy del momento en el que los envía, realiza semejante ejercicio de disposición y de cautela, será por algo. Y es por algo, yaque motivos no le faltan para ser prudente. Sobre todo, hay siete que le obligan a mantener la guardia.

1. Precios. En su ataquede sinceridad, Draghi no ocultó cuáles serían los dos motivos concretos por los que dispararía más munición anticrisis. El primero de ellos seria "un empeoramiento de las perspectivas sobre los precios". Y en estos momentos, ese empeoramiento no tiene que ver con la inflación -subida de los precios-, sino con el fenómeno contrario: deflación o caída de los precios. Con la inflación por debajo del 1% durante los tres últimos meses y con el BCE asumiendo que "seguirá baja al menos durante dos años", el fantasma de la deflación continúa presente en la Eurozona.

Draghi subrayó la necesidad de tomar conciencia de los riesgos potenciales que una baja inflación tiene para la recuperación, aunque no teme una deflación a la japonesa

El propio banquero italiano reconoció la necesidad de "tomar conciencia de los riesgos potenciales derivados que una baja inflación tendrían sobre la recuperación", aunque se apresuró en matizar que no espera que la deflación surja "ya mismo" y que tampoco ve una "deflación a la japonesa" en la región. En todo caso, y con una economía y un consumo aún débiles y sin que los tipos al borde del 0% se traduzcan en más crédito, el BCE no las tiene todas consigo. De ahí que esté "preparado para actuar".

2. Condiciones financieras. El segundo motivo mencionado explícitamente por Draghi fue "un endurecimiento de las condiciones en los mercados monetarios". Vamos, que los costes de financiación vuelvan a subir para las empresas y los Estados y reactivenla fragmentación financiera dentro de la Eurozona, es decir, que regresenunas tensiones que afecten de nuevo a los periféricos. De ahí que, a la pregunta de si la mejoría vista en la deuda de España e Italia significabaque la crisis ha terminado, respondiera que es "prematuro para declarar la victoria contra la crisis". Y de ahí también que reiterara "firmemente" su compromiso con unos tipos al 0,25% o por debajo incluso, con el propósito de que esta orientación -forward guidance- actúe como ancla para mantener bajos y controlados los costes financieros en los mercados.

Dicho de otro modo: aunque la crisis del euro ha remitido -sobre todo, por el histórico compromiso de Draghi de "hacer lo que sea necesario" para salvar el euro y por el lanzamiento de un programa de compras de deuda (OMT)-, el presidente del BCE se resiste a darla por vencida. Y no es para menos, porque Grecia podría requerir un tercer rescate o una nueva reestructuración de la deuda y porque las pruebas de resistencia que deben pasar los bancos europeos en 2014 pueden provocar algún susto en los mercados de deuda.

3. Crecimiento.El BCE reconoció ayer que la recuperación será "lenta" en 2014 y 2015 y que los riesgos sobre el crecimiento siguen siendo "a la baja". Es decir, que existe la posibilidad de que este año la economía crezca por debajo del 1,1% que espera la institución. "La economía europea puede que esté fuera de la recesión, y podria extenderse muy, muy gradualmente a la demanda interna, pero Draghi enfatizó que hay múltiples riesgos que podrían socavarfácilmente la naciente recuperación", afirman los expertos de Royal Bank of Scotland (RBS).

4. Crédito. Draghi es consciente de que,, tarde o temprano, la recuperación necesitará crédito para asentarse. Y de que, pese a que los tipos se encuentran en mínimos históricos, la habitual correa de transmisión monetaria -consistente en que unos bajos intereses estimulan la concesión de préstamos- no funciona, con lo que se restringe la actividad crediticia. Como, además, los bancos afrontan este año esos tests de estrés y la fragmentación financiera aún impone altos costes de financiación para las empresas periféricas -principalmente a las pequeñas y medianas (pymes)-, asume que en el futuro posiblemente tendrá que poner en marcha nuevas medidas para estimular el crédito.

De momento, el BCE "está discutiendo todas las opciones" que se encuentran "dentro del Tratado". La convocatoria de una operación de financiación a largo plazo (LTRO) condicionada a la concesión de préstamos es la que más posibilidades parece tener.

5. Reformas estructurales y disciplina fiscal. Draghi no se cansa de pedirlo: los países deben seguir adelante con las reformas y la disciplina fiscal para apoyar asi la recuperación. Y esa reiteración delata su temor a que las autoridades políticas y económicas, complacientes por haber dejado atrás la recesión y por la relajación de las tensiones en los mercados de deuda, se confíen. Y que esa confianza degenere en un incumplimiento de los compromisos de reducción del déficit que curse una nueva invitación a la desconfianza, un retorno que cogería a los países en peores condiciones porque el volumen de deuda pública no ha dejado de crecer en los últimos meses. En definitiva, un cóctel explosivo que, por ahora, está desactivado, pero que constituye uno de los riesgos de fondo.

El BCE también reforzó su compromiso con una política monetaria acomodaticia para contener el impacto de la retirada de los estímulos de la Fed y frenar al euro

6. Reserva Federal.El BCE no es ajeno a la extrema sensibilidad que los mercados tienen a los movimientos de la Reserva Federal (Fed), el banco central de EEUU. De hecho, Draghi introdujo su orientación futura sobre los tipos en julio de 2013 para contrarrestar las tensiones que ya se estaban viendo en los mercados después de que la Fed, el banco central de EEUU, sugiriera quefaltaba menos para empezar a retirar sus estímulos. Ahora que la Fed ya ha dado ese paso, el BCE teme que, en algún momento, acelere su retirada y asuste al mercado.

Por si eso ocurre, se muestra dispuesto para volver a actuar con el propósito de contener los efectos de dicha medida, que podría desencadenar ese rebrote de las tensiones financieras citado ayer por Draghi. "De manera muy importante para los mercados de bonos, estamos entrando en un nuevo entoorno de dispersión en la política monetaria de los bancos centrales", ratifican los expertos de BlackRock.

7. Euro.Tras rozar los 1,39 dólares a finales de 2013, el euro se ha depreciado en el arrranque de 2014 hasta los 1,355 dólares. Pero, ampliando un poco la perspectiva, este cambio aún es superior a los 1,351 dólares a los que se encontraba antes de rebajar los intereses del 0,5 al 0,25% el pasado 7 de noviembre. Teniendo en cuenta que Draghi mencionó ayer explícitamente que las exportaciones pueden ser claves en la recuperación y que le preocupa la deflación, un euro fuerte puede ser visto como un enemigo porqueperjudica a las primeras y favorece las presiones deflacionistas.

Por este motivo, y aunque el BCE nunca reconoceráque actúa con la intención de depreciar su divisa, el discurso expuesto ayer por su presidente también persigue debilitarla o, cuando menos, frenarla. Al lanzar al mercado el mensaje de que puede volver a actuar, le está advirtiendo del riesgo que puede suponercomprar euros. Palabra de Draghi.

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