cae un 4,4%

El Ibex firma la peor semana desde junio para borrar del recuerdo los 10.000 puntos

Los inversores no han tenido motivos esta semana para el aburrimiento con dos citas claves en su agenda: reunión del BCE y datos de paro de Estados Unidos

Foto: El Ibex firma la peor semana desde junio para borrar del recuerdo los 10.000 puntos

Los inversores no han tenido motivos esta semana para el aburrimiento con dos citas claves en su agenda: reunión del Banco Central Europeo y publicación de los datos de empleo de Estados Unidos. Esto se ha traducido en cinco sesiones en las que las dudas han sido una constante a ambos lados del Atlántico aunque, al final, hayan logrado acabar con un mejor sabor de boca.

El lunes comenzaba mal para el Ibex 35, arrastrado por una fuerte caída del sector eléctrico, y se va de fin de semana con la sensación de que el no se consuela es porque no quiere después de salvar la sesión de la mano de los buenos datos de Estados Unidos y acabar en tablas en los 9.400 puntos. Con todo, el saldo final es una caída del 4,44% en las últimas cinco jornadas que, si bien el viernes por la mañana apuntaba a que iba a ser mayor la corrección -superior al 5%- lo cierto es que supone la peor semana desde junio. Pero hay que ir por partes.

La decisión que tomó al cierre del mercado del viernes anterior el ministro de Hacienda, Cristobal Montoro, de no otorgar el crédito extraornidario de 2.200 millones de euros ya aprobado por el Gobierno para cubrir los desfases entre los ingresos y los gastos del sistema eléctrico, el llamado déficit de tarifa, cayó como una losa sobre las eléctricas. Sus caídas superaron el 3% y se prolongaron al día siguiente con la ayuda de Goldman Sachs, que en vista del panorama, decidió pegar un tijeretazo a la valoración de todo el sector. Y la semana no acababa más que empezar.

Así, los bancos centrales continúan marcando el devenir de los mercados y los inversores bailan al son de las especulaciones basadas en cómo interpretarán los indicadores macroeconómicos para decidir sus siguientes movimientos. Durante toda la semana, las caídas de Europa han sido replicadas en Estados Unidos o viceversa. No en vano, aunque todas las miradas estaban puestas en la reunión del jueves en Frankfurt, los datos que se iban conociendo al otro lado del Atlántico eran analizados con lupa.

La publicación el miércoles del Libro Beige de la Reserva Federal, en el que da su percepción sobre el momento actual de la economía, no impidió que Wall Street encadenara su cuarta sesión en rojo a pesar de que la ausencia de pistas en el informe sobre la retirada de los estímulos monetarios permitiera que el castigo fuera menor.

Eso mientras en el Viejo Continente, al cierre de la sesión, la agencia de calificación Moody´s decidía seguir los pasos de Standard & Poor´s y Fitch y mejorar la perspectiva sobre la deuda española de 'negativa' a 'estable'. De nada servía. La decisión estaba más que descontada y el Ibex 35 el jueves volvía a dejarse llevar por las dudas del mercado mientras pasaban las horas para que llegara la cita más esperada de la semana: la decisión del BCE y la comparecencia de su presidente Mario Draghi, con apuestas sobre una posible bajada de tipos, el anuncio de intereses negativos para la facilidad de depósito de los bancos o, incluso, un nuevo LTRO. 

Pero como se suele decir en el argot taurino, corrida de expectación, corrida de decepción. Ni tipos, ni LTRO, ni depósitos, Draghi prefería dejar reposar a los mercados tras sorprenderles el mes anterior con un recorte del precio del dinero al 0,25%. En su comparecencia, el presidente del BCE explicaba que la institución ha actualizado sus previsiones para 2014 con un ligero incremento del crecimiento al 1,1%, aunque ha rebajado sus estimaciones de inflación al 1,3%, lo que vuelve a alimentar los argumentos de aquellos que temen un proceso deflacionista en la Eurozona.

Esta frialdad del BCE y el tibio discurso del banquero italiano se traducían en más caídas para el Ibex 35, que el jueves se convertía en uno de los peores índices de Europa con los bancos liderando el castigo. No en vano, en el transcurso de la rueda de prensa posterior a la última reunión de política monetaria del año, Draghi precisó que en caso de convocar una nueva operación de financiación bancaria a largo plazo (LTRO),"se asegurará de que el dinero llegue a la economía real".

Es decir, anunció que intentará evitar lo sucedido a finales de 2011 y comienzos de 2012. En ese periodo ejecutó dos LTRO con los que proporcionó a la banca europea 1 billón de euros por un plazo de tres años que sirvió a los bancos para hacer caja con el carry trade comprando con ese dinero deuda del Tesoro aprovechándose de los altos intereses que se estaban pagando. 

Así llegó finalmente la bolsa española a la sesión del viernes. Comenzaba con ligeras subidas que pronto se convertían en más ventas que llevaban al selectivo a caer por encima de un 1,5% con el fuerte castigo de la banca. Finalmente, el sector financiero lograba también reponerse en el último momento de la decepción provocada por el BCE, aunque no han sido suficiente para mejorar la foto semanal: Bankinter ha perdido un 6,3% en las cinco sesiones, Caixabank un 6,8% y el resto de entidades no han moderado el castigo del 4%.

Pero no han sido los peores. Acciona ha perdido más de un 11%, ACS un 7,3% y Sacyr un 7,1% en una semana en la que ningún valor de los 35 que componen el selectivo español se ha librado de los números rojos. El mejor del Ibex 35 ha sido BME y aún así ha caído un 0,5% acumulado.

Con todo, el broche final de la semana lo ha puesto el dato de paro de EEUU, que ha sorprendido para bien. 203.000 nuevos puestos de trabajo cuando se esperaban 185.000, y una tasa de desempleo del 7% frente al 7,3% anterior y al 7,2% que descontaba el consenso de los analistas. Las compras en Wall Street daban paso a la recuperación de las bolsas europeas.

Calma en el mercado de deuda

Aunque la rentabilidad exigida al bono español en el mercado secundario ha repuntado en las últimas sesiones desde el 4% a rondar el 4,2%, alrededor del cual ha estado bailando durante toda la semana, lo cierto es que España no se puede quejar. 

Y es que el jueves el Tesoro lograba rebajar el interés de sus bonos a cinco años al menor que ha pagado desde junio de 2005. España llegaba a la subasta del jueves con la tranquilidad que da saber que ha cerrado sus necesidades de financiación para todo 2013 un mes antes de tiempo. A partir de ahora, todo lo que levante en el mercado va directo al colchón del año que viene y a falta de otra subasta más de deuda a medio y largo plazo, captaba 3.520 millones de euros -por encima del objetivo previsto- con bonos y obligaciones a 2017 y 2018.

 

 

 

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