LA CAÍDA PUEDE SER ALGO MÁS QUE UNA CORRECCIÓN

Los datos de mora enfrían la euforia de la banca y lastran al Ibex

La fuerte caída del Ibex del lunes se agrava este martes con otro descenso superior al 2%, y eso que el Tesoro ha vuelto a reducir

Foto: Vista del parqué madrileño. (EFE)
Vista del parqué madrileño. (EFE)

La fuerte caída del Ibex del lunes se agrava este martes con otro descenso superior al 2%, y eso que el Tesoro ha vuelto a reducir el coste de financiación en una nueva subasta de letras, en línea con la relajación de la prima de riesgo. ¿Qué está pasando? La culpa la tiene la banca, que ayer se vino abajo tras los terribles datos de morosidad de junio publicados por el Banco de España. En principio, una excusa para corregir despues de la meteórica subida del sector este año y, en especial, en el último mes. Pero puede haber algo más. Algunos expertos alertan de que el dato ha sido como un aldabonazo para muchos inversores que creían que el problema bancario español estaba solucionado y se están dando cuenta de que aún no es así.

El Ibex ha cerrado con una caída del 1,79% -ha llegado a perder más del 2% durante la sesión- y ha salvado el nivel psicologico de los 8.500 puntos. Pero la banca ha sufrido desplomes del 4,89% para el Popular, del 4,59% para Sabadell (los dos mejores de las últimas semanas), del 3,59% para Bankinter (el mejor del año con una ganancia superior al 70% en 2013) y del 4,02% para CaixaBank. Todos ellos han aminorado las pérdidas de media sesión. Los dos grandes también han perdido pero de forma más moderada: 1,35% el BBVA y 2,19% el Santander. Bankia ha reducido una caída superior al 5% hasta dejarla en el 1%.

Pese a lo aparatoso de los descensos, no son demasiado significativos después de acumular unas alzas superiores al 40% para el Popular y al 30% para el Sabadell este verano. De hecho, es lógica una cierta corrección proporcional a la escalada previa porque los inversores toman beneficios; e incluso es saludable porque reduce la sobrecompra y permite a los que se han quedado fuera del rally entrar a precios más asequibles. Lo cual, en teoría, permite retomar las alzas una vez purgados los excesos. Nada preocupante, entonces. Esa es la tesis de los numerosos analistas que creen que la banca española ha tocado suelo y que ha comenzado su recuperación gracias a que el sector ya ha concluido su saneamiento y está en condiciones de volver a ganar dinero -como demuestran los resultados del primer semestre-.

Sin embargo, hay quien sostiene una tesis bastante más preocupante. En primer lugar, la escalada previa no estaba basada sólo en la recuperación de la confianza, sino en motivos más especulativos: la posibilidad de operaciones corporativas (con la sombra de Carlos Slim revoloteando sobre la banca mediana) y el cierre de posiciones cortas (bajistas). Es decir, no todo es dinero que invierte con vocación estratégica, sino que había mucho dinero caliente, que se retira a la misma velocidad a la que entra. 

El récord de morosidad replantea el escenario

En segundo y más grave lugar, esa recuperación de la confianza ha quedado cuestionada por el récord histórico de morosidad del 11,6% alcanzado en junio, y que sería de casi el 14% si no se hubieran traspasado los peores créditos a Sareb (el banco malo). Esta escalada -muy preocupante en casos como el teóricamente sano Popular, que tiene un 10,84% de mora, o Bankia, que llega al 13,36% después de traspasar todo el crédito promotor- está haciendo que mucha gente se replantee esa convicción de que lo peor ha pasado.

Buena parte de esta mora proviene de la reclasificación de créditos refinanciados -el grueso de los cuales aflorará en septiembre y dará otro empujón a la tasa- , es decir, del reconocimiento de la "morosidad oculta" que tanto han solicitado los analistas internacionales y que finalmente Bruselas impuso al Banco de España (aunque la norma se suavizó mucho respecto a sus primeras intenciones). Y lo peor de todo es que empieza a acelerarse la morosidad hipotecaria (con casos alarmantes como el de Bankia), la gran bomba de relojería del sector de la que llevan años alertando estos analistas, que no entienden que la gente siga pagando su hipoteca con un 26% de paro. De ahí que algunas entidades estén relajando sus cláusulas suelo a la chita callando, para frenar esta escalada.

A esta morosidad (que exigirá más provisiones cuando parecía que el grueso había quedado atrás con los Decretos De Guindos del año pasado) se suman unos márgenes en mínimos, la contracción del crédito y otros elementos preocupantes como que la banca española sigue enganchada a la barra libre de liquidez del BCE a pesar del rescate y de la relajación de la prima de riesgo. Demasiados riesgos para sostener una escalada como la que llevaba el sector en bolsa. La cuestión es si son suficientes para devolverlo al infierno bursátil del que venía.

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