los inversores a largo tendrán su recompensa

La 'crisis de los 40' llega a los BRIC: ¿Todavía ofrecen oportunidades?

Lejos quedan ya los días en que BRIC era sinónimo de éxito y altas rentabilidades. En contra de lo que se pensaba, estos países no son inmunes a la crisis

Foto: El presidente del Gobierno de Rusia, Dmitri Medvédev
El presidente del Gobierno de Rusia, Dmitri Medvédev

Lejos quedan ya los días en que BRIC era sinónimo de éxito y altas rentabilidades. El término que acuñó en 2001 el expresidente de Goldman Sachs Jim O´Neill para referirse al potencial de Brasil, Rusia, India y China como economías emergentes pierde brillo por días. En contra de lo que se pensaba, estos países no son inmunes a la ralentización de la economía global. De hecho, ahora están contribuyendo de forma clave en el frenazo del crecimiento global Esto, sumado a los problemas estructurales particulares de cada uno de ellos, ha hecho que sus mercados dejen de ser el paraíso que eran para los inversores.

El último en avisar sobre el ocaso de los emergentes ha sido esta misma semana el profesor Nouriel Roubini, que en su blog se pregunta si los emergentes se han estrellado con un muro –haciendo un juego de palabras entre BRIC y el término en inglés para referirse a ladrillo brick-. “La mayoría de las economías emergentes se sobrecalentaron en el periodo 2010-2011, con un crecimiento por encima del potencial y la inflación subiendo y superando objetivos”, asegura el economista. “Muchos de ellos endurecieron su política monetaria en 2011, con consecuencias para el crecimiento en 2012 que siguen arrastrándose este año”.

Además, Roubini asegura que estos mercados no pueden mantenerse al margen de la debilidad de las economías desarrolladas: la recesión de la Eurozona, la casi recesión del Reino Unido y Japón, y la ralentización de Estados Unidos. “Esto siempre va a afectar negativamente al comportamiento de los emergentes a través del comercio, los vínculos financieros y la confianza de los inversores", afirma.

Sin embargo, cada uno de estos países tiene sus propios problemas y maneras de afrontarlos, por lo que no conviene hablar de ellos en conjunto sin antes desgranar cada una de sus particularidades.

China

Ha sido uno de los principales responsables de acabar con la calma que ha reinado en los mercados globales en el primer trimestre del año. La ralentización de la economía del gigante asiático se ha vuelto a convertir en uno de los principales motivos de preocupación de los inversores internacionales. Aunque el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) se mantiene todavía por encima del 7%, los últimos datos muestran una contracción de la actividad, con una caída del PMI manufacturero por debajo de 50 puntos y una producción industrial que ha caído al 9% frente al 15% que registraba en 2011. Eso mientras todas las agencias y firmas de análisis están llevando a cabo sucesivos recortes de previsiones.

A esto hay que sumar el miedo a un posible colapso del crédito en los bancos. Esta tensión provocó que los tipos de interés del interbancario (shibor) a corto plazo se dispararon hasta un máximo del 13,44% el 20 de junio. Y es que uno de los objetivos del Gobierno de Pekín es drenar de liquidez el mercado para corregir los excesos de años anteriores con el fin de llevar a cabo una verdadera revolución en el modelo económico del país. Excesos que en cifras se traducen un incremento del crédito del 155% en menos de cinco años, de los 9 billones de dólares en 2008 a los 23 billones de dólares a raíz de la quiebra de Lehman Brothers. De hecho, el crédito ha saltado del 75% del PIB al 200% del PIB.

No es de extrañar, por tanto, que algunas voces alerten de la mayor burbuja del crédito de la historia moderna. Y la postura que ha adoptado el Banco Popular de China es la de no intervenir. Lo único a lo que se ha comprometido el banco central es a evitar que la contracción del crédito sea duradera, con lo que ha provisto de liquidez a algunas instituciones con problema temporales de escasez de efectivo, pero nada más allá de eso. Sin embargo, mantiene su posición de “una política monetaria prudente” encaminada hacia el ajuste. Una postura que para el mercado se traduce en que el crecimiento seguirá disminuyendo.

En este sentido, Alex Fusté, economista jefe de AndBank, explica a Cotizalia que “China se encamina encaminan hacia una liberalización del renminbi para convertirlo en un medio de pago aceptado”, para lo que hay que crear credibilidad alejando cualquier riesgo de burbuja corrigiendo los desequilibrios, que en la banca los hay grandes como el shadow banking. “Es una buena decisión que va a tener un impacto negativo a corto plazo, pero que es netamente positiva a largo”, concluye el experto. La bolsa de China acumula una caída del 7% en el año, después de recuperar en el mes de julio un 3,2%.

India

El PIB de India creció un 4,8% en el primer trimestre de 2013 frente al mismo periodo del año anterior. Es el menor incremento en una década. Pero no se trata de algo puntual, puesto que la tercera economía asiática lleva ya casi tres años pisando el freno. No en vano, a las propias dificultades derivados del ciclo hay que sumar un profundo problema de corrupción en el país, un horrible sistema de infraestructuras y unas fuertes políticas proteccionistas.

Así, uno de los mayores retos a los que se enfrenta en estos momentos la economía India es el déficit por cuenta corriente, responsable en gran medida del enfriamiento económico. El dato ha alcanzado un máximo histórico del 6,7% del PIB y se ha visto más acusado por el fuerte debilitamiento de la rupia, que desde abril acumula una caída superior al 9% frente al dólar hasta las 58 rupias por dólar, aunque llegó a superar las 61 rupias el pasado 8 de julio, el nivel más bajo de su historia.

India no es un país que dependa especialmente de las exportaciones. De hecho, estas suponen alrededor de un 25% del PIB frente al 31% que representan para China, por ejemplo. Y en cambio, las importaciones de oro y petróleo se han disparado, lo que, sumado al repunte del precio de estas materias primas, ha catapultado el déficit comercial a niveles récord. Una situación que podría ser peor si la inflación no se hubiera enfriado ligeramente hasta el 10,68% frente al 12% registrado en febrero.

El martes que viene se vuelve a reunir el Banco de India (RBI por sus siglas en ingles) y todas las miradas estarán puestas en comprobar si sigue los pasos de otros países como Brasil, Turquía o Indonesia y sube los tipos de interés para apoyar su divisa. Sin embargo, el consenso del mercado no espera movimientos en este sentido.

Y es que las autoridades monetarias juegan a mantener el difícil equilibrio entre sostener la divisa y el crecimiento. Desde que la rupia tocó un mínimo histórico en las 61,21 por dólar, el RBI ha anunciado varias medidas como elevar el coste de financiación a corto plazo o restringir a los bancos el uso diario de efectivo. Pero a lo largo de 2013, el banco central del país ha recortado los tipos de interés en tres ocasiones hasta el 7,25% para apuntalar la economía. Pero, el gobernador del RBI, Duvvuri Subbarao ya avisado que “el aumento del riesgo inflacionista y el elevado déficit por cuenta corriente ha limitado la capacidad de suavizar la política monetaria incluso a pesar de que la inflación muestra una trayectoria decreciente y el crecimiento económico permanece débil”. El Sensex acumula una subida del 4,4% en el año, más de un 7% sólo en el mes de julio.

Brasil

El paradigma del enfriamiento de los llamados BRIC es Brasil. Su economía ha frenado en seco: ha pasado de crecer un 7,5% en 2010 a apenas un 0,9% en 2012. Y este año no llama al optimismo teniendo en cuenta que el PIB avanzó un 0,6% en el primer trimestre del año frente a los tres meses precedentes.

Pero el problema más grave al que se enfrenta el país es una inflación del 6,7% provocada por un fuerte consumo privado, problemas de suministro de materias primas, una caída media del 17% de la divisa en 2013, unas políticas fiscales y monetarias laxas y un aumento de las importaciones.

De hecho, la situación en el país es tan delicada que la población tomó las calles el mes pasado para protestar por el elevado precio que supone la organización del Mundial de Fútbol y de los Juegos Olímpicos cuando el coste de la vida en el país no hace más que crecer, los servicios públicos dejan mucho que desear y la corrupción es cada día más patente.

El país se enfrenta a una pérdida preocupante de competitividad. “Como consecuencia de fuerte incremento de los salarios y la apreciación del tipo de cambio, los costes laborales en dólares se han incrementado de manera abrupta (más de un 300% desde finales de 2002) poniendo en juego la productividad y erosionando la competitividad de Brasil”, aseguran desde el departamento de estudios de BBVA.

Así mismo “el déficit por cuenta corriente se está deteriorando en tanto que las exportaciones de bienes y servicios han caído con fuerza en el primer trimestre del año frente al gran salto de las importaciones”, explican desde Société Générale.

Por otro lado, a la caída del consumo hay que sumar el fuerte retroceso que ha experimentado la inversión en el país. Tras la llegada de Dilma Rousseff a la presidencia de Brasil, el gobierno ha girado hacia una política más intervencionista, dañando directamente la entrada de capital extranjero, ya de por si tocado por el enfriamiento de la economía global.

Y mientras tanto, el Banco de Brasil continúa ajustando su política monetaria para controlar la inflación. A primeros de julio el Comité de Política Monetaria votó de manera unánime una nueva subida de los tipos de interés en 50 puntos básicos hasta el 8,5%. Desde abril, el regulador del país ha elevado la tasa de referencia en 125 puntos básicos para intentar frenar un avance de la inflación que ya ha superado el mandato del 6,5% que tiene el banco central. El Bovespa acumula un desplome del 20%, aunque recupera un 2% en julio.

Rusia

Es el país de los grandes emergentes que más desapercibido está pasando en el proceso de enfriamiento de sus economías. Sin embargo, entre enero y junio el PIB de Rusia sólo creció un 1,5%, que si se tiene en cuenta la temporalidad, el dato sería prácticamente cero, según se reconoció desde el Kremlin.

Por este motivo, el pasado jueves el ministro de Desarrollo Económico del país, Alexei Ulliukaev, anunció una batería de medidas que ha aprobado el gobierno con el fin de salir de la actual situación de estancamiento económico y que buscan aumentar el crédito bancario, apoyar el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas a través de la creación de un Fondo Federal de Garantías, la mejora del clima empresarial y el apoyo a la economía real.

Asímismo, desde el Ejecutivo esperan que la inflación se sitúe el 6% este año a pesar del leve aumento de la primera mitad de año. El pasado mes de julio, el banco central del país mantuvo sin cambios los tipos de interés en el 8,25% y anunció nuevas subastas a doce meses de tipos de interés variable que comenzarán la semana que viene con un tipo mínimo del 5,75% para inyectar liquidez al sistema.

Rusia se mantiene como el tercer país de entre los BRIC por volumen de reservas de divisa y oro equivalentes a más de 500.000 millones de dólares. Su bolsa acumula una caída superior al 3% en el año tras recuperar un 7% en abril.

¿Quedan oportunidades en los emergentes?

Con todo, el sentimiento negativo del mercado hacia los países emergentes no es unánime. Se trata solo de una cuestión del ver el vaso medio lleno o medio vacío. Jean Medecin, miembro del Comité de Inversión de Carmignac Gestión, es de los primeros. “A pesar de todo, su crecimiento positivo diferencial en comparación con los mercados desarrollados existe y, a excepción de Brasil, muchos países se están beneficiando de tasas bajas de inflación”, asegura a Cotizalia el experto. “Creemos que la paciencia de un inversor a largo plazo tendrá su recompensa”, concluye.

En este sentido, Jordi Borrás, experto en mercados emergentes de Gesiuris, asegura que  “a pesar de este menor crecimiento hay valoraciones que sí pueden resultar muy atractivas si las comparamos con el resto de mercados bursátiles mundiales.  Si lo analizamos  por diferentes ratios: PER , Precio / Valor en libros, etc. casi todos están por debajo de sus medias históricas”, asegura el gestor.

“Más que apostar por BRIC en general, vemos más interesante invertir en distintos sectores y distintos países; por ejemplo, el desarrollo del sector infraestructuras en Latinoamérica va con mucho retraso respecto la zona emergente de Asia y ahí hay empresas brasileñas que están jugando un papel importante ; el sector asegurador de China está en continuo desarrollo y un proceso de apertura a la inversión extranjera; en India la industria farmacéutica cuenta con buenas small caps  y sector consumo minorista en Rusia.”, afirma Borrás. 

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