Ignacio Martín obra la resurrección de Gamesa
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LOS TÍTULOS DE LA COMPAÑÍA SE DISPARAN UN 76% EN 2013

Ignacio Martín obra la resurrección de Gamesa

Tras varios años en los infiernos, las acciones de Gamesa vuelven a brillar en la Bolsa española. Se han convertido en la apuesta más rentable de 2013 con una revalorización

Tras varios años en los infiernos, las acciones de Gamesa vuelven a brillar en la Bolsa española. Se han convertido en la apuesta más rentable de 2013 con una revalorización que suma ya el 76% en lo que va de ejercicio, frente a la subida del 2,2% que registra el Índice General de la Bolsa de Madrid. En un escenario hostil en el sector eólico, marcado por la caída de la demanda, el aumento de la competencia y una sobrecapacidad productiva, la multinacional vasca ha conseguido resurgir de las cenizas y volver a ganarse el favor de inversores y analistas, gracias a un nuevo plan estratégico para sacar a la empresa de los números rojos.

El 30 de octubre del pasado año, el presidente de Gamesa, Ignacio Martín, casi un recién llegado a la compañía, presentó el plan estratégico 2012-2015, en el que además de un severo reajuste -cierre de instalaciones, desinversiones y 1.800 despidos-, contemplaba nuevos planes de negocio y la promesa de la vuelta al crecimiento. El mensaje esperanzado del nuevo timonel, un ejecutivo desconocido para muchos en el mercado, fue recibido con gran interés por algunos analistas, quienes comenzaron a dar un primer voto de confianza al valor, sumido en una carrera bajista que le llevó a pasar de un máximo histórico de 33 euros en 2007 a cotizar a tan sólo un euro por acción en julio del año pasado. “Es un plan hecho desde el realismo y absolutamente necesario”, defendió entonces Martín para convencer al mercado.

En febrero, tras presentar unos resultados algo menos malos de lo temido en el parqué –aun así la compañía anunció pérdidas de 640 millones de euros en 2012-, el presidente de Gamesa ofreció en una conferencia con los analistas más datos de su plan para conseguir que la empresa vuelva a la senda de los beneficios. Con un nuevo discurso de promesas venideras, Martín, un ingeniero eléctrico que viene de la vicepresidencia de CIE Automotive –primer fabricante español de componentes para automóviles-, logró enamorar a buena parte de los oyentes y consiguió gestar el milagro de la multiplicacion de los panes y los peces. Las acciones comenzaron a subir como la espuma, ajenas a los problemas de sobreoferta en el sector eólico y de caída de la demanda en los países desarrollados por la debilidad económica. Dos meses después, este mismo lunes, Martín volvió a repetir sus buenos augurios para la empresa que dirige: “Hemos sabido reaccionar a tiempo y hemos puesto las bases para tener un futuro prometedor”, sentenciaba en la Junta General de Accionistas, al tiempo que provocaba una nueva oleada de adhesión de inversores a su causa. En la última semana, el valor se ha revalorizado un 11,4%.

Hay dinero entrando en Gamesa, sobre todo extranjero. Los inversores están comprando el plan de futuro diseñado por la empresa”, afirma Rufino Gallego, director de Link Securities, quien considera que la expansión internacional en mercados emergentes juega a favor de la compañía. Aunque con sede en Zamudio (Vizcaya), esta empresa genera una escasa porción de su negocio en España –el 90% de sus ventas proviene del exterior, un 73% fuera de la Unión Europea-.

Un reajuste de años

Pero aunque diversificada globalmente, la compañía no ha podido escapar de la crisis que sacude al sector eólico de los últimos años, una industria con cada vez más competidores, especialmente tras la irrupción en el mercado de las empresas chinas, con precios más bajos y una sobrecapacidad productiva que se calcula en más del 60%, que han obligado a la compañía española a un continuo reajuste en los últimos ejercicios. Los primeros pasos en la reestructuración de la empresa para hacer frente a un escenario adverso fueron dados bajo la batuta de Jorge Clavet, pero la caída de resultados y las desavenencias con el principal accionista de la empresa eólica, la eléctrica Iberdrola -que controla el 19,61% del capital-, desencadenaron el cambio de timonel del grupo hace un año y la entrada a escena de Ignacio Martín, un hombre acostumbrado a capear con entornos difíciles en el sector de automoción.

El nuevo presidente se puso al día en el sector eólico y elaboró con su equipo directivo un nuevo plan estratégico, con cuatro pilares básicos: bajar costes para producir más barato y ser competitivos; redimensionar la compañía para adecuar su tamaño a una demanda menor; bajar deuda –muy controlada y que al concluir 2012 alcanzaba los 495 millones de euros, 2,5 veces su ebitda-; redefinir la expansión internacional del grupo, con una mayor apuesta por mercados emergentes como Latinoamérica y la India, con el 32% y el 12% de las ventas totales, respectivamente; y lanzar nuevos productos que supongan un menor coste de generación energética, así como apostar por los parques eólicos marinos. Gracias a este cóctel de medidas, la empresa espera volver a la senda de los beneficios este mismo año y convertirse en el referente mundial del sector en el horizonte de 2015.

Un creciente número de analistas ha ido modificando al alza sus valoraciones sobre Gamesa. Es el caso del Santander, que a principios de abril cambiaba su recomendación sobre la compañía eólica de “mantener” a “comprar”, con un precio objetivo de 3,70 euros por título, lo que supone todavía un potencial de revalorización de 26,7% -las acciones cerraron ayer a 2,92 euros-. La firma de inversión del banco justifica su nueva valoración en los “rápidos cambios” que está teniendo la compañía bajo la batuta de Martín y el convencimiento en que los objetivos marcados en el plan estratégico se cumplan.

Pero una parte de los analistas, aun confiando en el buen hacer de nuevo equipo directivo de Gamesa, estima que tras el rally alcista de los últimos meses el valor puede haber descontado buena parte del “futuro prometedor” anunciado por Martín. “Creemos que la apuesta de la compañía por primar la reducción del coste de producción de energía en sus productos es muy acertada, ya que es el único camino en el negocio eólico es ganar competitividad frente a otras fuentes de energía. Pero las perspectivas del sector siguen siendo muy inciertas”, afirma Laura Sampedro, analista de Link Securities.