EL CASO BÁRCENAS DEBILITA AL GOBIERNO Y PONE EN PELIGRO LAS REFORMAS

Los inversores vuelven a poner a España en cuarentena por la corrupción

Lo último que se podía permitir España en estos momentos, después de haber conseguido salir de primera línea de fuego de los mercados, era un escándalo

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Los inversores vuelven a poner a España en cuarentena por la corrupción
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    Lo último que se podía permitir España en estos momentos, después de haber conseguido salir de primera línea de fuego de los mercados, era un escándalo de corrupción que afecta al partido del Gobierno. Aunque la veracidad de la supuesta contabilidad paralela del extesorero del PP, Luis Bárcenas, no está confirmada, a ojos de los inversores internacionales la imagen del país sale mal parada.

    “Todas las inversiones en España tienen que ser liquidadas antes del cierre de la sesión de mañana. Con efecto inmediato”. Esta era la orden que llegaba ayer mismo de un fondo de inversión de la City londinense y, aunque no se puede extrapolar a una nueva situación de pánico, lo cierto es que la comunidad internacional ha decidido poner a España en ‘cuarentena’.

    “Desde el punto de vista inversor es preocupante”, explican fuentes del mercado a Cotizalia. “Es todo una cuestión de percepción. Esto no afecta a los fundamentales, pero a la psicología del inversor sí, y es un mazazo”.

    El problema principal que se le plantea a Mariano Rajoy, más allá del efecto que puede tener en el electorado del Partido Popular, es el daño que hace a la imagen de un Gobierno que más que nunca necesita transmitir fortaleza. Los inversores entienden que este escándalo debilita al Ejecutivo y con ello pone en peligro las profundas reformas que tiene que llevar a cabo para seguir por la senda que Bruselas considera correcta.

    “El Gobierno lo ha negado y hasta que se demuestre lo contrario no debemos desconfiar”, asegura a Cotizalia Marc Caretti, gestor de fondos del equipo de renta variable global de Raiffeisen Capital Management. “Sin embargo, nuestro miedo está en que la población española pueda estar realmente decepcionada, salga en masa a las calles y el Gobierno no pueda llevar a cabo las medidas de austeridad necesarias para reducir el déficit”.

    “Si esto ocurre y no es aceptado por la población, limpiar la imagen lleva mucho tiempo, tiempo que no tienen”, continúa el gestor austriaco. “Aún así, intentamos no vernos influidos por todo este caos y vemos en España valores baratos y buenas compañías para entrar”.

    La rentabilidad del bono, anclada por encima del 5%

    “Desde luego, esto no beneficia en nada a la imagen de España en el exterior”, comentan a este periódico desde la City. Y es que el país tuvo este jueves un día complicado con varios frentes abiertos. Por un lado, el caso Bárcenas, por otro, la decepción de los resultados del Santander, el levantamiento del veto a los cortos… Todo ello se ha traducido en una fuerte corrección de la bolsa española, del 2,4%, el doble de la del resto de plazas europeas.

    Si es verdad que la prima de riesgo se mantiene estable en torno a los 350 puntos, la rentabilidad del bono no acaba de bajar y el Estado continúa financiándose a niveles demasiado elevados, por encima del 5%. De hecho, a pesar de que los mercados se encuentran en un periodo de risk-on y eso se manifiesta en la subida de la rentabilidad del bund y la caída de la presión sobre el resto de periféricos, España no se está viendo tan beneficiada como cabría desear.

    Es significativo en este sentido el éxito de las emisiones de deuda corporativa que se han llevado a cabo y la búsqueda de rentabilidades en Grecia y Portugal. "En este contexto, la deuda soberana española no es ni una cosa ni la otra, así que se queda en tierra de nadie", explicaba Alberto Matellán, director de análisis y estrategia de Inverseguros. 

    “Hay exceso de papel en el mercado”, repiten una y otra vez los gestores y analistas al ser preguntados por qué no bajan los intereses exigidos al Tesoro español. También la prima de riesgo italiana se ha vuelto a colocar a 100 puntos básicos de la española y eso a pesar de que tiene unas elecciones cruciales a la vuelta de la esquina, con el riesgo manifiesto de que de las urnas salga un Parlamento fragmentado o gane la coalición de Silvio Berlusconi.

    Y es que el rally experimentado en las referencias a dos, cinco y diez años desde mínimos de julio se debe única y exclusivamente a una promesa de ayuda por parte del Banco Central Europeo condicionada a la petición de rescate. No se corresponde con los fundamentales del país, con un paro del 26,6% y una contracción del 1,4% del PIB, entre otros.

    En este sentido, lo único que podría funcionar de catalizador para dar continuidad a la recuperación es que la cifra de déficit -que se conocerá el próximo mes de marzo- dé una sorpresa positiva, y eso sería que se sitúe por debajo del 7% que ya ha puesto en precio el mercado.

    Cataluña también está en el foco de los inversores internacionales

    Hasta entonces no se puede esperar que el bono baje del entorno del 5,1% en el que está anclado. Además, al nuevo problema que se le ha presentado al Gobierno con la publicación de los papeles de Bárcenas se le suma las presiones independentistas. Ayer se perdió entre la vorágine del Gürtel la reunión entre el presidente de la Generalitat, Artur Mas, y el Rey. Sin embargo, la brecha catalana preocupa, y mucho, más allá de nuestras fronteras. Incluso más que la corrupción.

    En este sentido, Alberto Gallo, jefe de estrategia macro de Royal Bank of Scotland, aseguraba esta misma semana que “si las presiones independentistas aumentan, la prima española puede tener un problema serio” y explicaba que “desde el punto de vista de Rajoy, hacer infeliz a Cataluña no es buena idea”. Según él, lo mejor que le puede pasar al Gobierno es que “le impongan una solución desde fuera”.

    En un encuentro con periodistas, el analista explicaba que “los inversores están preocupados por que Cataluña gestione cada vez más sus propios impuestos y que, por tanto, el Gobierno central tenga menos capacidad de recaudación y empeoren sus finanzas”. “Evitar los movimientos independentistas ahora mismo es lo más importante”.

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