Luces y sombras en la recuperación de la deuda española
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SEGÚN THE WALL STREET JOURNAL

Luces y sombras en la recuperación de la deuda española

La prima de riesgo por debajo de los 400 puntos básicos, la rentabilidad de los bonos a diez años en el 5,2%, el precio en niveles

Foto: Luces y sombras en la recuperación de la deuda española
Luces y sombras en la recuperación de la deuda española

La prima de riesgo por debajo de los 400 puntos básicos, la rentabilidad de los bonos a diez años en el 5,2%, el precio en niveles de marzo, España puede mirar al futuro inmediato con cierto optimismo. De hecho, con las necesidades de financiación cubiertas y la vuelta de los inversores internacionales, los días de pánico de julio parecen un mal sueño.

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce, o al menos eso avisan desde The Wall Street Journal. España no ha pedido todavía el esperado rescate. De hecho, el Gobierno insiste en que no hace falta y aseguran que las emisiones de deuda para 2013 serán prácticamente las mismas que para 2012, en torno a los 90 millones de euros.

Pero Mariano Rajoy ya avisó el domingo en una entrevista en La Razón que para España va a ser muy complicado cumplir con el objetivo de déficit en el 6,3% “en medio de una recesión, con unos débiles ingresos vía impuestos y dados los elevados costes de financiación”.

Y los inversores se ponen nerviosos. De hecho, según los analistas de UBS, las emisiones de deuda a medio y largo plazo alcanzarán una cifra récord de 123.500 millones de euros en 2013 y, dada la dificultad para encontrar compradores para semejante cantidad, las rentabilidades pueden volver a los niveles de verano, con el diez años en el 7% y la curva prácticamente plana.

De hecho, esta situación se traduciría en un rescate en toda regla y no la línea de crédito blanda que se está barajando desde que el pasado 6 de septiembre, el Banco Central Europeo anunció la puesta en marcha de su programa de compra de bonos condicionado a una petición formal de ayuda. No en vano, lo cierto es que desde entonces se han relajado considerablemente las presiones en el secundario, el precio de los bonos españoles ha subido y lo que es más importante, se ha reducido la elevada volatilidad que venía experimentando la deuda.

Es precisamente, la estabilidad es uno de los principales reclamos para los grandes compradores americanos de deuda, según aseguran desde el rotativo estadounidense. Así, ya se ha podido apreciar la entrada en bonos españoles de grandes firmas de inversión como puedan ser Pimco y Blackrock.

Tras el espaldarazo el BCE a la deuda española, los inversores extranjeros han recuperado el ritmo inversor, según datos del Tesoro. Tal es así que en septiembre superaron a la banca nacional como principal inversor en deuda después de meses siendo los bancos los financiadores del Estado. Así, en la balanza de pagos del Banco de España, los inversores depositaron más de 30.000 millones de euros poniendo fin a 14 meses de fuga de capitales.

No en vano, la aparición de cierto optimismo sobre los fundamentales de la economía y la firme creencia de que el BCE va a seguir respaldando al país ha devuelto algo de confianza sobre la deuda española. Además, los inversores se están apoyando en la creencia de que finalmente España pedirá el rescate más pronto que tarde, que será ‘suave’ y que España podrá generar crecimiento para pagar lo que debe.

Así, los datos procedentes del comercio exterior son alentadores. Las exportaciones han crecido un 3,5% frente a una caída del 1,6% de las importaciones, mientras que el déficit por cuenta corriente se ha reducido hasta los 17.000 millones de euros frente a los 30.000 millones de euros en los nueve primeros meses de 2011. Esto se traduce en que España es menos dependiente del exterior.

Sin embargo, según explicaban desde Merrill Lynch durante la presentación de sus previsiones para 2013, la recuperación de España, que se producirá vía exportaciones, depende de la evolución de la economía del resto de países. Y en este sentido hay que tener en cuenta que ya se está apreciando cierto frenazo de Alemania y Francia, que no son inmunes a la crisis que vive la región.

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