La bolsa se hunde y yo de vacaciones

Agosto es un mes que ha dado grandes sustos a los inversores en bolsa. En los viejos tiempos, los bolseros podían irse de vacaciones con toda

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La bolsa se hunde y yo de vacaciones
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    Agosto es un mes que ha dado grandes sustos a los inversores en bolsa. En los viejos tiempos, los bolseros podían irse de vacaciones con toda tranquilidad, ya que volvían en septiembre con sus valores en los mismos niveles en que los habían dejado. Sin embargo, esta situación cambió radicalmente en 1990, cuando Iraq invadió Kuwait y todas las bolsas mundiales sufrieron un descalabro sin precedentes en el mes estival por excelencia.

    A partir de entonces, se mira con reticencia la llegada de las vacaciones de verano porque son habituales los movimientos bruscos, al alza o a la baja. En 1997 tuvo lugar la primera crisis asiática. Y el desastre se consumó un año después, cuando el Ibex se desplomó un 21,24% en agosto. El año 2001 nos deja la última ocasión en que agosto ha justificado su mala fama, puesto que los índices iniciaron un desplome que culminó en el pánico del 11-S.

    Desde la recuperación de la tendencia alcista de las bolsas en 2003, los agostos han vuelto a ser bastante tranquilos. Ese año el Ibex subió el 0,7% en agosto, en 2004 recortó el 0,6%, en 2005 las cosas fueron un poco peor (bajó el 1,05%) y el año pasado el mes vacacional recuperó el tono positivo: de hecho, marcó el arranque del espectacular rally que vivió el Ibex hasta febrero de este año, con una subida mensual del 2,76%.

    ¿Otro agosto terrorífico en 2007?

    Pero esta tranquilidad puede volver a quebrarse este año. De hecho, es el escenario más probable después del descalabro de esta semana, en el que el Ibex ha perdido los decisivos 14.600 puntos: el nivel donde se habían frenado –hasta ahora- todas las recaídas de los dos últimos meses, desde que el índice marcó máximos históricos en 15.540 el 1 de junio.

    Esta perforación del soporte, sumada a movimientos similares en el resto de Europa y EEUU, hace que el escenario más probable sea una continuidad bajista hasta los 14.000 puntos, como mínimo, según José Manuel Ollero, analista de Noesis y colaborador de Cotizalia. En todo caso, la corrección actual tiene todos los pronunciamientos para ser mayor que las de abril y junio.

    Detrás de este negro panorama, aparece el espectro de la crisis de crédito en EEUU, hasta el punto de que se empieza a hablar otra vez de “credit crunch” (contracción del crédito), como en anteriores crisis financieras. Parece evidente que no se trata sólo de un problema del segmento más bajo de las hipotecas (las famosas ‘subprime’), sino del final de la financiación ilimitada que concedían los bancos a empresas y particulares. Lo cual amenaza con restringir tanto la actividad corporativa como el gasto de consumo. Por eso, los futuros del mercado monetario vuelven a descontar que la Reserva Federal bajará los tipos antes de fin de año.

    Estrategias para estar más o menos tranquilos

    Con la que está cayendo, no es extraño que a más de uno le tiemblen las piernas al irse de vacaciones. Los brokers ofrecen todo tipo de alertas en el móvil cuando un valor o índice pierde determinado nivel. Pero es muy engorroso que suene la alerta cuando uno se está dando un chapuzón en la playa o anda de viaje por el extranjero, y cuesta mucho trabajo reaccionar. Especialmente, si no se hunde sólo un valor, sino todo el mercado. Y lo peor: irse así de vacaciones es un sinvivir que impide disfrutar del descanso con la tranquilidad necesaria.

    Por ello, si quieren pasar un verano tranquilo, deben buscar alternativas para proteger su cartera de estas probables caídas. Estas alternativas dependen del tipo de inversor: de si se trata de un trader agresivo o de un inversor en fondos, y de la capacidad de aguante de las pérdidas. Éstas son las principales opciones:

    1. Reducir posiciones y esperar.- Son numerosísimas las firmas de análisis y gestión que, ante este panorama, aconsejan a sus clientes aligerar su cartera para irse de vacaciones con menos riesgo. Los hay que incluso aconsejan salirse completamente del mercado y olvidarse de él hasta que el panorama sea más optimista, pero eso implica el riesgo de perderse completamente una posible remontada en agosto. A la hora de descargar títulos, Luis Sánchez de Lamadrid, de Banca del Gottardo, aconseja desprenderse de los más “conflictivos”, es decir, los que han subido mucho o los que tienen un riesgo importante de cualquier tipo. También se aconseja reducir posiciones en fondos puros de bolsa.

    2. Entrar en fondos alternativos.- En momentos bajistas de mercado es cuando los hedge funds justifican su razón de ser. Hasta ahora, los que se comercializan en España lo han hecho bastante bien en el año, a pesar de las turbulencias del mercado, con rentabilidades que superan en muchos casos el 8%. Habrá que ver cómo se comportan en la caída, porque los bajones violentos como el de esta semana son muy difíciles de gestionar, lo que hace inevitable sufrir ciertas pérdidas. Lo más importante es que cumplan su objetivo de volatilidad reducida, lo que otorga la tranquilidad de que la pérdida potencial es muy inferior a la de la bolsa. Si no le convencen, otra idea son los fondos mixtos o de tipo VAR.

    3. Dejar puestas órdenes de stop loss.- La gran mayoría de los brokers permiten fijar órdenes de stop loss, que venden automáticamente los valores cuando éstos o un índice de perforan determinados niveles. De esta forma, uno puede estar seguro de que sus pérdidas no van a superar un determinado nivel (de ahí el nombre de “freno a las pérdidas”). El problema es dónde fijar los stops. Hay quien los pone en un porcentaje fijo; por ejemplo, un 5% por debajo del precio de compra. Pero los stops no deben ponerse arbitrariamente, sino en niveles relevantes del mercado, que implican que el riesgo supera la rentabilidad potencial. Uno de ellos era el de 14.600 del Ibex, que saltó el jueves. El siguiente nivel relevante es 14.176.

    4. Cubrir la cartera con opciones o warrants.- Estos instrumentos derivados permiten comprar un seguro contra caídas a cambio de pagar una prima. La idea es tomar una posición bajista que gane si la bolsa baja, de forma que esa ganancia compense las pérdidas de la cartera. Mariam Pérez-Camino, directora de productos cotizados de BNP Paribas, aconseja una estrategia para cubrir una cartera de 30.000 euros de títulos del Ibex: se trata de comprar un warrant put (bajista) con precio de ejercicio en 14.500 puntos (el precio actual) y vencimiento el 20 de septiembre; este tamaño de cartera requiere comprar 2.069 warrants a un precio de 0,48 euros cada uno, lo que arroja un precio total de 993 euros, el 3,31% del valor de la cartera. “Si el índice sube, perderé como máximo esos 993 euros; pero es un coste que pago siempre, haya siniestro o no. Pero si el Ibex baja hasta 10.000 puntos, la pérdida de mi cartera -9.310 euros-, se compensaría con la ganancia del warrant, de idéntica cantidad”.

    5. Construir una cartera defensiva.- Recientemente, S. McCoy publicaba un Valor añadido con una cesta de la compra para tiempos complicados. En esa bolsa de productos, incluía como valores españoles fiables a Realia, BBVA, Vocento, Enagás, Indra y Renta Corporación. Como sector recomendaba las petroleras (aunque hay mucha polémica al respecto a la vista de sus pobres resultados del primer semestre) e Internet, y en materias primas, el oro y el uranio. Pues eso, buen verano y con un ojo mirando al parqué. Por si acaso.

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