Aterrizaje brusco en Llanera: recorta su plantilla ante su delicada situación financiera
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Aterrizaje brusco en Llanera: recorta su plantilla ante su delicada situación financiera

Comienza el aterrizaje brusco. El grupo inmobiliario y constructor Llanera es una de las últimas compañías en pedir pista y afrontar el cambio de ciclo del

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Aterrizaje brusco en Llanera: recorta su plantilla ante su delicada situación financiera

Comienza el aterrizaje brusco. El grupo inmobiliario y constructor Llanera es una de las últimas compañías en pedir pista y afrontar el cambio de ciclo del ladrillo. La empresa valenciana, inmersa en una importante reestructuración, ha despedido a unos de 60 empleados -cerca del 7% de la plantilla-, en su mayor parte del aparato comercial, debido a la paralización de la mayor parte de proyectos en que se había embarcado, dijeron fuentes próximas a la empresa valenciana. Al cierre de esta edición, no fue posible contactar con un portavoz oficial de Llanera.

De esta manera, el ajuste que comenzó como pinchazo bursátil del boom inmobiliario se ha trasladado también a las empresas no cotizadas. Si la primera víctima fue Astroc, la segunda del cambio de condiciones en el sector también viene del Levante. Pese a que la compañía todavía registro ganancias el pasado ejercicio, esos números negros principalmente se debieron a los extraordinarios por la venta de suelo, explicaron las mismas fuentes.

Llanera registró en 2006 un beneficio neto de 40,3 millones de euros, un 159% más que el ejercicio anterior. El ebitda (resultado bruto de explotación) se elevó a 69 millones de euros, según un comunicado del pasado mes de marzo. En esa presentación el consejero delegado, Fernando Gallego, y el director general Carlos Martínez, reconocieron la necesidad de virar el rumbo de la compañía y elaborar un nuevo plan estratégico.

El grupo controlada por la familia Gallego se ha visto afectada, en general, por la ralentización del sector, en particular, y por la paralización de una veintena de proyectos turísticos en la costa mediterránea para los que ha realizado cuantiosas inversiones. Estos desembolsos, a golpe de crédito, han disparado su cuenta a deber por encima de los 300 millones de euros que mantiene, principalmente, con Bancaja y Banco de Valencia, dos entidades vinculadas a la compañía desde que compró la inmobiliaria Reva a finales de 2006.

Precisamente, la división inmobiliaria del grupo se ha convertido en uno de sus lastres en los últimos meses y ha llevado a la empresa a una situación de reestructuración. Llanera tenía en cartera una veintena de proyectos de ocio y golf, resorts y vivienda vacacional que se mantienen todavía paralizados y sin licencia, a pesar de que fueron proyectados a comienzos de 2006. Como informó El Confidencial en febrero, algunas de estas inversiones se han realizado sobre terreno rústico con pocos visos de ser recalificadas. Esta situación, y la creciente carga de intereses sobre las cuentas de la empresa, ha llevado a Llanera a recortar parte de su plantilla de casi 800 empleados y estudiar otros ajustes.

Lejos quedan los tiempos de vacas gordas que vivía la compañía, con crecimientos desorbitados y planes de marketing pioneros como el patrocinio de equipos de fútbol en la Premiere inglesa con el objetivo de captar clientes británicos para sus viviendas de sol y playa. Llanera se ha convertido en los últimos años en patrocinador de varios equipos en Reino Unido y en España como el Charlton Athletic y Valencia C.F para los que ha realizado desembolsos millonarios, a razón del orden 1,5 millones en anuales en cada caso. Llanera estudia ahora poner fin a buena parte de estos contratos, aunque deberá afrontar las pertinentes indemnizaciones.

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