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He encontrado un animal herido en el campo: ¿y ahora qué hago?
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He encontrado un animal herido en el campo: ¿y ahora qué hago?

En los paseos estivales por el campo, es posible hallar un ejemplar herido de la fauna silvestre. Antes de intentar ayudarlo, conviene atender algunos consejos en beneficio mutuo

Foto: Rapaz atendida en un centro de recuperación de fauna. (EFE/J. Monroy)
Rapaz atendida en un centro de recuperación de fauna. (EFE/J. Monroy)

Con la llegada de las vacaciones y el incremento de la afluencia a los espacios naturales se multiplican los casos de excursionistas que se han encontrado un animal herido y no saben cómo actuar para ayudarle.

El instinto de protección lleva a muchos a intentar capturarlo para darle auxilio, incluso a llevárselo a casa para atenderlo y prestarle los debidos cuidados. Sin embargo, esa reacción no es siempre la más indicada: ni para nosotros, ni para el animal.

Si en alguna de las excursiones de estos días por el campo nos topamos con un animal con claros síntomas de haber sufrido un accidente o padecer alguna dolencia, lo mejor que podemos hacer por él es dar aviso a los agentes forestales y medioambientales para que vengan a recogerlo lo antes posible llamando al número de emergencias: 112.

Foto: Campo español durante el verano. (iStock)

En caso de que la situación requiera intervenir con urgencia, y siempre que se trate de un animal pequeño y de fácil manejo, podemos intentar atraparlo con la debida cautela y conducirlo hasta el centro de recuperación de fauna silvestre más cercano. Una vez allí, será atendido por profesionales que le proporcionaran los cuidados necesarios y seguirán su evolución hasta que se recupere y pueda ser devuelto a la naturaleza.

En este tipo de situaciones es preciso actuar con precaución y sentido común para evitar causarle mayores daños o recibirlos nosotros mismos al defenderse en el intento de auxilio, pues ese animal salvaje no conoce nuestras intenciones, y lo más normal es que intente defenderse a zarpazos, picotazos o mordeduras.

placeholder Un cernícalo primilla aguarda su recuperación para ser liberado.  (EFE/Junta de Andalucía)
Un cernícalo primilla aguarda su recuperación para ser liberado. (EFE/Junta de Andalucía)

Para evitarlo, nos aproximaremos de manera sigilosa, sin aspavientos y atendiendo en todo momento a su reacción. En la mayoría de los casos la mejor manera de atraparlo es echarle una prenda de ropa por encima. De ese modo el animal quedará inmóvil y podremos sujetarlo prestando especial atención a sus armas naturales de defensa (picos, garras, colmillos, aguijones, etc.) Una vez inmovilizado esperaremos unos momentos para que se tranquilice, vigilando que pueda respirar y manteniendo la guardia alta respecto a sus posibles reacciones.

En el caso de las aves silvestres, las precauciones no deben ser menos. Rapaces que han sido tiroteadas, cigüeñas que se han lastimado al impactar contra unos cables de alta tensión, patos envenenados, vencejos que han caído al suelo, lechuzas atropelladas, gaviotas heridas. En estos casos también es necesario tener en cuenta sus mecanismos de defensa atendiendo especialmente a picos y garras (les hablo por experiencia).

placeholder Tortuga recuperada en un Hospital de Fauna Silvestre de Menorca. (EFE/D. Arquimbau)
Tortuga recuperada en un Hospital de Fauna Silvestre de Menorca. (EFE/D. Arquimbau)

La mejor ubicación para transportar un mamífero salvaje herido hasta el centro de recuperación es un cajón de madera o un transportín de perros o gatos, que cubriremos con una manta para que no nos vea y evitarle el estrés añadido. Nunca dejaremos suelto un animal herido en el coche mientras lo transportamos. Tampoco lo dejaremos suelto en el maletero.

Si se trata de un ave bastará con una caja de cartón del tamaño adecuado y con los orificios necesarios para que pueda respirar, pero en ningún caso utilizaremos una jaula clásica, ya que se lastimaría con los barrotes al sentirse atrapada e intentar salir. Si tiene un ala rota, intentaremos inmovilizarla sujetándola al resto del cuerpo con una venda de gasa, a manera de faja, con cuidado de no apretar demasiado y provocarle asfixia.

No es necesario ni recomendable dar de comer a un animal herido y sobre todo nunca debemos forzarle a hacerlo. En el caso de que muestre claros síntomas de deshidratación le podemos facilitar un poco de agua con una jeringuilla (sin la aguja, claro está), pero insisto: muy poco.

placeholder Agente medioambiental, junto a un buitre herido. (EFE)
Agente medioambiental, junto a un buitre herido. (EFE)

Insistir en que la mejor manera de actuar al hallar un animal herido es dar parte a la mayor brevedad a los agentes forestales y medioambientales llamando al 112, o conducirlo lo más rápido posible a un centro de recuperación. Pero nunca lo intentaremos curar en casa y mucho menos lo adoptaremos como animal de compañía, pues podríamos incurrir en un delito y podríamos ser severamente sancionados.

En esta página del Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona (Grefa) aparece un listado de los centros de recuperación de fauna silvestre en España, divididos por comunidades. En caso de necesidad, lo más recomendable es buscar el más próximo, ponerse en contacto con ellos y seguir sus instrucciones.

Con la llegada de las vacaciones y el incremento de la afluencia a los espacios naturales se multiplican los casos de excursionistas que se han encontrado un animal herido y no saben cómo actuar para ayudarle.

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