Haciendo negacionistas del cambio climático desde el colegio
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Frases 'trampa'

Haciendo negacionistas del cambio climático desde el colegio

Un nuevo estudio ha utilizado un libro de texto de un instituto para probar que ya en el instituto se empieza a poner en dudas la existencia y las causas del cambio climático

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Clase en un instituto de Madrid. EFE

Hacer una buna elección de palabras para transmitir cualquier mensaje con el objetivo de que nuestro interlocutor lo comprenda a la perfección es esencial. Esto cobra especial relevancia según la importancia del mensaje. Es por esto que transmitir información errónea en lo que concierne a la crisis climática es un gran problema, sobre todo si afecta a los más pequeños en el colegio y el instituto.

Como ha quedado probado en la literatura científica, el cambio climático es el gran desafío al que los seres humanos tenemos y tendremos que enfrentarnos en el siglo XXI. Para lograr el complicado objetivo que nos autoimpusimos en el Acuerdo de París de mantener el calentamiento global por debajo de los 1,5 ºC debemos trabajar todos juntos. Pero los esfuerzos de una considerable cantidad de negacionistas son capaces de truncar esta empresa. Y estos no se limitan solo a cargos electos de Estados Unidos llevando bolas de nieve a la cámara de representantes del país norteamericano (tal como hizo el Senador republicano James Inhofe en 2015, con el objetivo de 'desmentir el calentamiento global').

"No todos los científicos están de acuerdo sobre las causas del cambio climático". Esta era la frase trampa del libro de texto

Ahora, un estudio científico llevado a cabo por investigadores de la North Carolina State University ha llegado a la conclusión de que la elección de palabras de los libros de texto en los colegios e institutos en lo que respecta al cambio climático (y que no lo exponen como una realidad) pueden tener un impacto más que negativo a la hora de la concienciación de los estudiantes, independientemente de la cantidad de información correcta que obtengan por otras fuentes.

"Creíamos que el conocimiento que los estudiantes tienen sobre el cambio climático los 'blindaría' frente a la desinformación", explica la autora principal del estudio, la profesora K. C. Busch. Y continúa: "Pero parece no importar la cantidad de conocimientos que tienen los estudiantes: no reaccionaban a los libros de texto de forma diferente. Las dudas aparecían igualmente". Para la investigadora esto supone un shock pues por bien educados que estén los jóvenes en sus hogares, algo tan simple puede convertirlos en escépticos del cambio climático.

placeholder Jim Inhofe, el senador de EEUU que metió una bola de nieve en febrero en el congreso para 'desmentir' el cambio climático. EFE
Jim Inhofe, el senador de EEUU que metió una bola de nieve en febrero en el congreso para 'desmentir' el cambio climático. EFE

Para llevar a cabo su trabajo científico los investigadores entrevistaron a 453 estudiantes californianos acerca de cómo de seguros estaban de la realidad del cambio climático antes y después de leer uno de dos artículos al respecto. Uno de ellos expresaba pocas o ninguna duda sobre la crisis climática, mientras que el otro tenía el punto de vista opuesto.

Uno de los artículos, en realidad, era una modificación de un apartado en un libro de texto publicado en el año 2008 en California. Los científicos alteraron el lenguaje para generar una versión mucho más concienciada que la original (aunque completamente correcta). En una parte del texto original se decía que "no todos los científicos están de acuerdo sobre las causas del cambio climático", mientras que en el otro la misma frase fue modificada para decir que "el 97% de los científicos están de acuerdo sobre cuáles son las causas del cambio climático". Ambas frases son verdaderas, pero una de ellas apunta a conclusiones falsas.

A pesar de que todos los estudiantes comenzaron la prueba con niveles similares de certeza sobre el cambio climático, aquellos que leyeron lo que los investigadores denominan el "texto malo" bajaron considerablemente en sus niveles sobre la seguridad del cambio climático (pasaron de un 2.81 en una escala sobre 4, a un 2.67) mientras que aquellos que leyeron el texto corregido se mostraron mucho más seguros, pasando de un 2.89 a un 3.16.

Foto: Una obra de Banksy.

"Elegimos un libro de texto de sexto grado (el equivalente a nuestro sexto de primaria), dado que mi hijo estaba en sexto de primaria en ese momento. Este era el libro que él estudiaba en el instituto", explica la profesora K.C. Busch. "Pero esos libros son capaces de durar muchos años en las aulas", apostilla.

Según los autores, con las conclusiones a las que llega este estudio parece esencial enseñar a las nuevas generaciones a aprender a interpretar correctamente los textos científicos, dado que hay muchas formas de decir la misma cosa, pero no todas significan lo mismo.

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