Consejos prácticos para cocinar de manera ecológica y sostenible
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Consejos prácticos para cocinar de manera ecológica y sostenible

La cocina es uno de los espacios del hogar donde se pueden dar más situaciones de riesgo para nuestra salud y la del medio ambiente. Algunas medidas básicas pueden ayudarnos a prevenirlo

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Además de electrodomésticos, griferías y caldera, la cocina acoge diferentes elementos cotidianos, como los útiles de cocina, la vajilla o los accesorios para conservar los alimentos, cuyo uso también puede tener consecuencias sobre el medio ambiente y sobre nuestra salud.

La batería de cocina, por ejemplo, tiene una gran importancia en este último aspecto, debido a que suele ser el elemento intermediario entre los alimentos durante su preparación y nuestro aparato digestivo. Algunos materiales son idóneos para este cometido. El barro, por ejemplo, se calienta lentamente, pero retiene la temperatura durante mucho tiempo.

Prestamos atención al origen de los alimentos, pero no tanta a los materiales con los que los cocinamos

El acero inoxidable no se abolla ni desprende residuos que se puedan mezclar con el alimento. El hierro esmaltado, aunque frágil, es otra alternativa sana y sostenible por su durabilidad, lo mismo que el hierro colado, donde la comida no se pega si se trata con suavidad; sólo se debe tener la precaución de secar los utensilios cuidadosamente una vez utilizados para evitar su oxidación.

placeholder El barro cocido es uno de los materiales más ecológicos para cocinar. EFE
El barro cocido es uno de los materiales más ecológicos para cocinar. EFE

Mucho más conflictivo es el uso de las sartenes antiadherentes que incorporan teflón: un material que, a altas temperaturas (mas de 170 grados) puede desprender gases tóxicos y que al rallarse puede trasladar sustancias nocivas a los alimentos.

El aluminio, que se corroe progresivamente por el contacto con el calor, la sal y los ácidos, también es un material a manejar con precaución, así como el amianto, que pese a estar prohibido desde hace años por su probada actividad cancerígena sigue presente en la mayoría de las viejas tostadoras de pan.

Foto: Retirada de amianto (EC)

El papel de aluminio y el plástico transparente son dos materiales que han adquirido una gran popularidad en la cocina, aunque está justificada la adopción de algunas medidas de precaución ante su uso ya que no son totalmente inofensivos.

Algunos estudios han comprobado que los componentes químicos de los plásticos transparentes para envolver los alimentos pueden migrar a los alimentos, especialmente cuando éstos son grasos como el queso, la mantequilla, los embutidos o la carne, o cuando calientan en el microondas.

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Algunas sustancias del plástico pueden pasar a los alimentos. EFE

Si no se quiere suprimir completamente su uso, existen alternativas como la colocar el alimento en el interior de un cuenco y estirar el plástico por la parte superior para impedir el contacto directo con la comida. Aunque la máxima seguridad se consigue conservando los alimentos en recipientes de vidrio, barro o cerámica.

Otra costumbre que muchos han incorporado como hábito a la hora de cocinar es la de emplear el papel de cocina como base absorbente para algunos platos como lasm patatas fritas o las croquetas. Cuidado porque ése noi es el uso para el que el fabricante lo puso en el mercado y existen posibilidades de que algunas sustancias contaminantes pasen al alimento. Y lo mismo ocurre con el papel de aluminio, que además del impacto medioambiental que genera su fabricación y su gestión como residuo, no ha sido elaborado como recipiente o envoltorio para cocinar platos al horno, pudiendo contaminar el alimento durante la cocción.

Por último cabe recordar que es aconsejable no guardar en el mismo armario los alimentos envasados y los productos de limpieza de la cocina, aunque permanezcan cerrados. Por la noche se recomienda dejar la ventana de la cocina entreabierta para que se ventile convenientemente. De esa manera evitaremos la condensación de malos olores y renovaremos el ambiente, demasiado a menudo polucionado por el empleo de materiales contaminantes.

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