Nuevas etiquetas para la compra inteligente de electrodomésticos
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Hacia una mayor eficiencia energética

Nuevas etiquetas para la compra inteligente de electrodomésticos

El diseño recién estrenado busca enfocar la innovación tecnológica hacia electrodomésticos que consuman menos electricidad. Las categorías serán ahora más sencillas de entender.

placeholder Foto: Comprador eligiendo un televisor (EFE)
Comprador eligiendo un televisor (EFE)

Los electrodomésticos de las tiendas están de estreno. El pasado lunes 1 de marzo entró en vigor en nuestro país el nuevo etiquetado energético de la Unión Europea (UE), implementando unos cambios informativos con el objetivo de promover la eficiencia energética.

A partir de ahora, con el nuevo diseño, conocer la electricidad que consumen de las lavadoras, frigoríficos, lavavajillas, vinotecas y televisiones (así como todo tipo de monitores) es todavía más fácil. Las fuentes de iluminación se sumarán a partir del 1 de septiembre.

Los nuevos modelos están basados en símbolos para favorecer su misma utilización en todos los países de la UE

El etiquetado energético ya era importante a la hora de elegir un electrodoméstico. En una encuesta realizada en 2019 a escala de la UE, el 93% de los consumidores afirmó que reconocía la etiqueta y el 79% que tenía influencia en su decisión sobre qué producto comprar. Probada su eficacia, el nuevo cambio pretende seguir impulsando la reducción del consumo eléctrico de nuestras casas, ayudando a que los ciudadanos cambien sus comportamientos energéticos. De esta forma, se pretende dar una mayor facilidad a la hora de elegir los electrodomésticos que sean más eficientes, ecológicos y que abaraten la factura de la luz.

placeholder Anterior (izquierda) y nueva etiqueta energética (derecha)
Anterior (izquierda) y nueva etiqueta energética (derecha)

Las antiguas etiquetas datan de 1994, es decir, de hace 25 años. En su diseño existía cierta información útil sobre el consumo energético, pero, con el paso de los años, las constantes mejoras energéticas de los dispositivos y electrodomésticos han dado lugar a confusiones sobre cuáles son más o menos eficientes.

Con intención de actualizarlo en base a una nueva metodología de evaluación, la Comisión Europea (CE) aprobó el nuevo sistema de etiquetado en 2019, habiendo dado un margen de dos años a los fabricantes para adaptarse e implantarlo escalonadamente en su gama de productos.

Facilitar el entendimiento

El antiguo etiquetado empleaba un sistema alfabético de clasificación con una escala cromática que iba desde el verde al rojo. Así, los electrodomésticos más eficientes (que requieren menos energía para cubrir una misma necesidad) adquirían una categoría de A+++ (color verde intenso), descendiendo conforme disminuía su eficiencia energética a un A++, A+, “A “(amarillo), y así sucesivamente hasta una “D” (rojo), la peor nota posible. Ahora, esta clasificación se ha sintetizado y simplificado.

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Cadena de montaje de electrodomésticos (EFE)

La principal novedad es que en el nuevo sistema se han eliminado las categorías A+++, A++ y A+ para evitar confusiones. El etiquetado actual se clasificará de la “A” a la “G”, por lo que se han reestructurado las puntuaciones, haciendo lo que se denomina un reescalado. Por tanto, un frigorífico que antes era A+++ pasa a estar en la categoría “B” o “C”. Esto no significa que el producto haya empeorado y de repente consuma mucha más electricidad, sino que la nueva categoría “A” queda desierta intencionadamente en un inicio, permitiendo a los fabricantes impulsar la inversión en la innovación tecnológica al generar un margen de mejora para los próximos años.

Foto: Foto: EFE

Por otro lado, en el nuevo etiquetado, como puede verse en la imagen, dispone de un código QR en la esquina superior derecha. A través de este, y por primera vez, los usuarios pueden acceder a una información más detallada contenida en la base de datos europea EPREL. Además, en el centro de la etiqueta, se refleja el consumo energético anual estimado (kWh/año) del producto acompañado por una pictografía característica de éste, incluyendo medidas de volumen de ruido, peso y agua consumida por cada número de ciclos (dependiendo del tipo de producto).

La Comisión Europea ya explicó que su intención era conseguir etiquetas lingüísticamente neutras. Esto significa que solo se han empleado símbolos, sin palabras, para conseguir la armonización y facilitar su entendimiento en todos los países.

La importancia de la eficiencia

Este nuevo etiquetado no es circunstancial. La reconfiguración de sus categorías es un avance en la dirección correcta y una pequeña muestra de la gran importancia que supone la mejora de la eficiencia y el ahorro energético en la lucha contra el cambio climático. Y es que, en los últimos diez años (a excepción de 2020), la demanda energética mundial se ha disparado, lo que siempre ha conllevado un incremento de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI). Por ejemplo, en España, como ratifica el Inventario Nacional de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero, el consumo de energía procedente de combustibles fósiles supuso en 2019 aproximadamente un 70 % de las emisiones totales de CO2.

Foto: Foto: Unspash/@instagramfotografin

Según la prestigiosa Agencia Internacional de las Energías Renovables (IRENA), “Global Renewables Outlook: Energy Transformation 2050”, cubrir todas las necesidades energéticas con electricidad es un prioridad de todos los países para reducir sus emisiones, ya que también es el vector energético con un mayor potencial de eficiencia y de ahorro. Por tanto, si reducir el consumo de electricidad es una prioridad con el nuevo etiquetado, también lo debería ser el hecho de sustituir el uso de combustibles fósiles por una electricidad generada con fuentes de energía renovable, como el sol y el viento, limpias en emisiones y respetuosas con el medio ambiente.

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