Un número de teléfono en el lomo y un milagro en el río: vuelve el 'fantasma del Ebro'
Tras desaparecer en los años setenta, el esturión europeo podría regresar al Ebro gracias a un gran proyecto colaborativo. Se trata del pez más amenazado de la UE, considerado oficialmente extinto en España
Suelta de esturiones europeos en el tramo bajo del Ebro. (CERM)
Los pescadores que estaban faenando en el Delta del Ebro no daban crédito a lo que acababan de sacar del agua: “pero si es… creía que ya no quedaban de éstos”. Al examinarlo descubrieron que aquel insólito pez llevaba un pequeño cable en el dorso en el que aparecía anotado un número de teléfono. Llamaron: “creemos que acabamos de pescar un esturión”. Tras dar el aviso y hacerle unas fotos, geolocalizaron el punto de captura y volvieron a soltarlo en el agua.
El gesto de estos pescadores, pertenecientes a la Cofradía ‘Verge del Carme’ de La Ràpita (Tarragona), es un ejemplo del alto nivel de compromiso que se ha logrado generar en torno al proyecto de reintroducción del esturión europeo (Acipenser sturio) en el Ebro. Un esfuerzo colectivo para recuperar la biodiversidad que un día le hurtamos al rio y que ahora, gracias a la participación de todos, está dando su fruto.
Esturión europeo marcado para su seguimiento. (CERM)
Hasta hace poco más de un siglo el esturión era una especie habitual en las pescaderías españolas. Se pescaba con cierta facilidad en los ríos Duero, Tajo o Guadiana, pero también en el Urumea, el Miño, el Júcar y el Turia, entre otros. En el Guadalquivir se reproducía abundantemente, tanto que su caviar se usaba para alimentar al ganado y la carne se vendía a bajo precio. Todo hasta que se inició la construcción de la presa del municipio sevillano de Coria del Río, en 1931. Esa infraestructura partió el cauce en dos impidiendo la migración de los adultos hacia las zonas de freza, aguas arriba. Algo que, junto a la sobreexplotación comercial mediante artes de pesca masiva y fuera de control, dio al traste con la especie.
De la abundancia a la extinción
Del Duero desapareció en la década de los setenta y en el Guadiana resistió hasta principios de los ochenta. La última cita de esturión en el Guadalquivir fue en el año de la Expo: 1992. Para entonces ya se daba por desaparecido en la totalidad de los ríos peninsulares. En el Ebro también hubo esturiones, pero como ocurrió en Coria, la construcción del azud de Xerta-Tivenys en el siglo XV acabó cerrando el paso a los adultos. Aquellos pobres peces, siguiendo su mandato genético, intentaban obstinadamente remontar el río para reproducirse, pero el obstáculo era insalvable, por lo que daban media vuelta y regresaban al mar. Hacia 1970 ya no quedaba ni uno.
Las presas son obstáculos insalvables para los peces migratorios. (EFE/J.J. Guillén)
El esturión europeo es un pez anádromo que, como el salmón, nace en el río, pasa la mayor parte de su vida en el mar y, alcanzada la madurez sexual, regresa al mismo tramo fluvial donde nació para reproducirse y morir. De ahí que estos peces se empeñen en remontar la corriente para llegar hasta su destino. Cuando se topan con el muro insalvable de una presa desisten de ello, desobedecen su consigna evolutiva y desaparecen para no volver.
Se trata de un problema que acaece en todos los ríos cuyo curso ha sido modificado por el hombre. De ahí que la Unión Europea obligue legalmente a todos los Estados miembro a revisar los obstáculos fluviales y retirar aquellos que hayan quedado obsoletos o estén fuera de uso, fijando el objetivo de restaurar el flujo de agua libre en al menos 25.000 km de río en todo su territorio.
A escala mundial el esturión europeo aparece clasificado como 'en peligro crítico de extinción' en la Lista Roja de la UICN, por lo que se están llevando a cabo proyectos de restauración de cursos fluviales y recuperación de la especie en varios países. A nivel europeo, y aunque aún existen esturiones en ríos de Alemania, Países Bajos y Reino Unido, sus últimas zonas de freza relativamente estables se concentran en las cuencas delGironde, el Garona y el Dordoña, en Francia, y en la del río Rioni, en Georgia, que atraviesa el país desde las montañas de Cáucaso hasta el mar Negro.
Un plan de recuperación exitoso
En España, el esturión europeo es, junto a la lamprea, el único pez que aparece en el Listado de especies extinguidas en estado silvestre. Un catálogo que recoge aquellas especies autóctonas de fauna y flora que han desaparecido de nuestro medio natural, algunas de las cuales pueden ser objeto de proyectos de reintroducción gracias al traslado de ejemplares procedentes de otros lugares del continente o de centros de cría en cautividad. Y eso es lo que se está intentando hacer con este pez que un día le quitamos al Ebro.
El ejemplar que capturaron los pescadores del Delta procedía seguramente de la Estación Experimental de Saint Seurin-sur-l’Isle, en Francia, donde un equipo de investigadores trabaja en el estudio y la reproducción asistida de esta amenazada especie. De allí llegaron los 43 alevines de esturión europeo que se liberaron el pasado 17 de diciembre en el curso bajo del Ebro, tras haber pasado un período de aclimatación en el centro de acuicultura del Instituto de Investigación y Tecnología Alimentaria (IRTA) en La Ràpita.
Se trataba de la tercera suelta de ejemplares que se llevaba a cabo en la zona. La primera tuvo lugar en diciembre de 2023 como parte del proyecto LIFE Migratoebre. En aquella ocasión se liberaron 44 ejemplares, de los que dos terceras partes se fueron al mar y el resto permaneció en el Ebro hasta finales de enero. La segunda suelta fue un año después, en diciembre de 2024. Entonces se reintrodujeron medio centenar de esturiones, de los que más de la mitad siguió el mismo camino que sus antecesores y acabó en el mar y el resto permaneció en el entorno del Delta. Pero, lo más destacable es que en esta ocasión una cuarta parte de los esturiones que se fueron directamente al mar acabaron regresando al río para permanecer varios meses en el estuario.
Esturión europeo listo para proceder a su liberación. (CERM)
Gracias a ese trabajo colectivo, al que también se han sumado organizaciones conservacionistas españolas y francesas, varios departamentos del gobierno francés y, por supuesto, los pescadores del Delta, el último intento de recuperar al ‘fantasma del Ebro’ puede que se haga realidad.
Los pescadores que estaban faenando en el Delta del Ebro no daban crédito a lo que acababan de sacar del agua: “pero si es… creía que ya no quedaban de éstos”. Al examinarlo descubrieron que aquel insólito pez llevaba un pequeño cable en el dorso en el que aparecía anotado un número de teléfono. Llamaron: “creemos que acabamos de pescar un esturión”. Tras dar el aviso y hacerle unas fotos, geolocalizaron el punto de captura y volvieron a soltarlo en el agua.