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Los tres pájaros que avisan a los pueblos españoles de que empieza el invierno
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Los tres pájaros que avisan a los pueblos españoles de que empieza el invierno

Los amantes de la naturaleza, y en especial los aficionados a la ornitología, se rinden ante la belleza de estas tres especies, a cual más bella. Eso sí, para intentar observarlas hay que abrigarse

Foto: Un ejemplar de ampelis europeo (Bombycilla garrulus). (W.Jaworski/Unsplash​)
Un ejemplar de ampelis europeo (Bombycilla garrulus). (W.Jaworski/Unsplash​)

En el mundo rural la sabiduría popular suele atribuir la llegada del invierno a la presencia en los campos escarchados de un ave silvestre cuyo nombre es todo un presagio: avefría. Y, como casi siempre, ese conocimiento nacido del contacto directo con la naturaleza no yerra.

La avefría (Vanellus vanellus) es un ave de marisma y campo abierto que a menudo se ve en grupo picoteando los rastrojos y barbechos de las afueras de los pueblos. Con el tamaño y las formas de una paloma, es muy fácil de identificar por el color verde brillante de su dorso, con irisaciones moradas, y su babero negro. Además, luce un largo penacho de plumas en el cogote que la hace inconfundible.

Las avefrías crían en el norte de Europa, en una amplia franja de territorio que va desde Alemania hasta Escandinavia, adentrándose incluso en la estepa rusa. Pero en invierno, cuando la nieve y el hielo empiezan a extenderse por aquellos campos, vuelan hacia el sur para buscar refugio en los nuestros, anunciando que el frío viene tras ellas.

placeholder Un ejemplar de avefría. (Daniil Komov/Unsplash)
Un ejemplar de avefría. (Daniil Komov/Unsplash)

Pero estas limícolas no son las únicas embajadoras del invierno. Entre los paseriformes, es decir, los pájaros propiamente dichos, hay tres especies cuya presencia invita a abrigarse. Son el camachuelo común, el gorrión alpino y el ampelis europeo: a cuál más bello y elegante.

El pájaro carmesí

El camachuelo común (Pyrrhula pyrrhula) es un pájaro de invierno que vive en el norte de Europa, desde Escandinavia hasta Rusia. Por estas fechas, cuando los termómetros se desploman bajo cero por aquellas tierras, estos pájaros de llamativo plumaje se desplazan hacia el sur en busca de alimento.

El macho es uno de los pájaros más atrayentes de toda la avifauna europea. Del tamaño de un gorrión, muestra el plumaje de un vivo color carmín, casi fluorescente. Un fogonazo visual que en la espesura del bosque contrasta con el negro azabache del capirote y la barbilla y el gris azulado del dorso. La hembra es de tonos más apagados, pardo rosácea en lugar de carmesí. Para muchos ornitólogos su observación es el mejor premio tras una salida al campo.

placeholder Macho de camachuelo común. (PxHere)
Macho de camachuelo común. (PxHere)

El problema es que, aunque el camachuelo común es una especie reproductora en España, su observación solo resulta fácil en los días de crudo invierno, cuando las poblaciones del norte de Europa bajan huyendo del frío para instalarse en la estrecha franja forestal que va desde los bosques pirenaicos de pino negro hasta las carballedas gallegas. De hecho, tres cuartas partes de los camachuelos que llegan a nuestro país para pasar el invierno se instalan en cuatro comunidades: Cataluña, Castilla y León, Asturias y Galicia.

Vivir en el hielo

Otro de los pájaros del frío más bellos es un pariente cercano del habitual gorrión común que revolotea por nuestros pueblos y ciudades y cría en los aleros de nuestras viviendas. Un pájaro de altura que decidió alejarse de nosotros para instalarse en las cumbres más elevadas de las montañas, donde reina el silencio y la nieve y el hielo cubren el paisaje durante buena parte del año. Estamos hablando del gorrión alpino (Montifringilla nivalis).

Muy parecido al popular pardal, esta especie resulta mucho más escasa y amenazada. Aunque muestra el dorso de color castaño, tiene la cabeza gris azulada, el pico anaranjado y el vientre de color blanco. Con las alas plegadas muestra una estrecha franja de color blanco puro que se abre como un abanico cuando echa a volar, lo que le permite mimetizarse en el paisaje nevado.

placeholder El gorrión alpino es un habitante exclusivo de las cumbres. (Creative Commons)
El gorrión alpino es un habitante exclusivo de las cumbres. (Creative Commons)

El gorrión alpino habita las cumbres más altas de nuestras montañas, incluso por encima de los 3.000 metros, soportando temperaturas de muchos grados bajo cero, lo que lo aleja de las miradas de los excursionistas que acuden a intentar observarlo. Para ello hay que esperar al paso de los frentes polares, cuando desciende hasta los refugios de montaña y el entorno de las estaciones de esquí en busca de alimento, y para resguardarse de las fuertes ventiscas, que arrastran cristales de hielo y cortan como cuchillos. Fuera de ese entorno helado y hostil es imposible llegar a verlo.

El exótico ampelis

El último de nuestros inquilinos del frío es el que muchos consideran como el pájaro más bello de toda Eurasia: el ampelis europeo, un visitante ocasional de la Península Ibérica al que los científicos clasifican con el nombre de Bombycilla garrulus.

Del tamaño de un estornino, el ampelis tiene el plumaje del dorso de un elegante color gris rosáceo, ligeramente parduzco hacia los hombros, en el que destaca sobremanera el amarillo limón del extremo de la cola y los flancos de las alas, levemente tocadas con unas puntas de vivo color rojo coral. Muy cabezón, luce un penacho de plumas trasero con el que remata un plumaje de color anaranjado en la cara que contrasta con el antifaz y la gorguera negro azabache. Por si eso fuera poco, los ojos aparecen remarcados por una fina línea blanca a modo de ‘eyeliner.

placeholder Ampelis europeo fotografiado en un parque de Santander. (Antonio Sanz/SEO BirdLife)
Ampelis europeo fotografiado en un parque de Santander. (Antonio Sanz/SEO BirdLife)

Más que un habitante del bosque boreal, parece un ave tropical, tal es su belleza. Quienes hemos tenido la suerte de observar al ampelis en plena naturaleza coincidimos en que, aunque luzca muy bien en ellas, no hay foto que le haga justicia.

Respecto a su distribución, el ampelis europeo es una especie propia de los extensos abedulares, abetales y el resto de bosques de coníferas que se extienden por la taiga rusa y escandinava, donde tiene establecida su área de cría estival. En invierno, como en el caso del camachuelo, realiza desplazamientos migratorios hacia el sur, aunque difícilmente desciende más allá de Países Bajos, Polonia o Alemania.

Tan solo en años muy fríos, cuando la cellisca barre su área de distribución y los bosques nevados parecen cubiertos de algodón, los ampelis se dejan ver por los hayedos y robledales del norte peninsular o incluso en los parques y jardines de sus principales ciudades. Cuando eso sucede, cuando corre la noticia de que los ampelis han llegado a España, los ornitólogos aficionados y los amantes de la naturaleza en general encontramos el mejor motivo para acudir a verlos. Eso sí, abrigados hasta las cejas.

En el mundo rural la sabiduría popular suele atribuir la llegada del invierno a la presencia en los campos escarchados de un ave silvestre cuyo nombre es todo un presagio: avefría. Y, como casi siempre, ese conocimiento nacido del contacto directo con la naturaleza no yerra.

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