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El cangrejo ibérico es en realidad una especie invasora introducida por Felipe II
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El cangrejo ibérico es en realidad una especie invasora introducida por Felipe II

Un nuevo estudio que combina antecedentes históricos y ciencias naturales confirma que el cangrejo de río ibérico, considerado especie autóctona, llegó a España en el siglo XVI procedente de Italia

Foto: Cangrejo italiano en un río de la Toscana (Cedida)
Cangrejo italiano en un río de la Toscana (Cedida)

La introducción de especies exóticas o alóctonas es una de las mayores amenazas para la biodiversidad a escala planetaria. La Ley del Patrimonio Natural y la Biodiversidad (42/2007) las define como “aquellas que se introducen o establecen en un ecosistema o hábitat natural o seminatural convirtiéndose en un agente de cambio y representando una amenaza para la diversidad biológica nativa, ya sea por su comportamiento invasor o por el riesgo de contaminación genética”.

Los ecosistemas acuáticos figuran entre los más afectados por este tipo de amenaza. Para prevenirla, el gobierno aprobó hace ahora un año la Estrategia de gestión, control y posible erradicación de las especies exóticas invasoras presentes en medios acuáticos continentales. En su catálogo figuran dos crustáceos introducidos hace años pero ampliamente distribuidos por la península a día de hoy: el cangrejo rojo americano (Procambarus clarkii) y el cangrejo señal (Pacifastacus leniusculus), además del menos abundante cangrejo australiano (Cherax destructor), cuyo nombre científico lo dice todo.

Por el contrario, el cangrejo de río autóctono o cangrejo ibérico (Austropotamobius pallipes) está considerado como especie autóctona, incluida en el Catálogo Español de Especies Amenazadas, y debido a su delicada situación cuenta con su propia estrategia de conservación, en la que se recogen las líneas básicas de actuación y las medidas que deben aplicarse para proteger a esta especie vulnerable.

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Entre dichas medidas figura la lucha contra los cangrejos exóticos introducidos por la acción humana y que han invadido sus hábitats, diezmando sus poblaciones hasta colocarlo al borde de la extinción en buena parte de sus antiguas áreas de distribución. Así pues, en el escenario actual y para la comunidad científica el cangrejo ibérico es la especie a conservar y proteger, mientras que los cangrejos exóticos son el enemigo a batir y eliminar. Sin embargo una nueva investigación viene a poner en duda esa visión al confirmar las sospechas de que el cangrejo ibérico es en realidad italiano, lo que abriría la posibilidad a reconsiderar su estatus.

Dicha investigación ha sido llevada a cabo de manera conjunta por el investigador de la Estación Biológica de Doñana (EBD/CSIC) Miguel Clavero, uno de los mayores expertos en cangrejos de río, y la investigadora del departamento de historia del arte de la Universidad de Murcia (UMU) Alicia Sempere Marín, reconocida recientemente con el Early Career Researcher Article Prize 2025 por su destacada labor investigadora. Ambos han logrado demostrar por primera vez que nuestro cangrejo de río procede en realidad de la introducción artificial del cangrejo de río italiano que tuvo lugar en 1588.

Un capricho real

Las conclusiones de este estudio, en el que se describe con todo detalle el proceso de traslado e introducción de esta especie ajena hasta entonces a la fauna ibérica, acaban de ser publicadas como artículo científico (paper) en la revista Biological Conservation. Entre otras pruebas se aporta una docena de documentos históricos que abarcan el período de veinticinco años (1563-1588) en el que se intentó traer cangrejos de río vivos a España, donde por entonces no existían. El motivo no era otro que el de responder a la ambición personal del rey Felipe II, empeñado en contar con su presencia en los estanques de los Reales Sitios como símbolo de distinción.

placeholder Retrato de Felipe II. (Dominio público)
Retrato de Felipe II. (Dominio público)

Tras intentarlo en varias ocasiones con cangrejos franceses y flamencos, no fue hasta 1588 cuando, tras el pago de 300 ducados (unos 60.000 euros actuales) se consiguieron satisfacer los deseos del monarca y transportar vivos hasta Madrid varios ejemplares de cangrejo de río italiano (Austropotamobius fulcisianus) procedentes de la Toscana. Hasta esa fecha no se ha conseguido documentar la presencia de cangrejos de rio en la península ibérica. Estamos pues ante un claro ejemplo de introducción artificial de una especie exótica.

El origen de esta investigación es fruto de la casualidad. En diciembre de 2024 la EBD/CSIC estrenó el documental ‘El cangrejo del rey’, en el que Miguel Clavero, quien lleva más de una década estudiando la evolución histórica de las poblaciones de cangrejo de río, narra las circunstancias que rodearon otra introducción artificial: la del cangrejo rojo americano, que tuvo lugar en nuestro país en 1974.

Del Misisipi al Guadalquivir

Como cuenta este experto, por aquellos años el cangrejo de río se consideraba un manjar exquisito, llegándose a pagar el equivalente a trescientos euros por kilo. Ante esa oportunidad de negocio un avispado aristócrata, el archiduque Andrés Salvador Habsburgo-Lorena, decidió importar cangrejos rojos desde Luisiana para criarlos en nuestro país, primero en Badajoz y finalmente en Doñana. Una audaz idea que copió mucha gente dando lugar a su extensión por toda la península.

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Ejemplar de cangrejo rojo (EFE/Beldad)

Aquel suceso acabaría ocasionando una de las bioinvasiones más perjudiciales para nuestra agricultura, por los daños en los arrozales que causan estos animales. Además, debido a ser portador de la afanomicosis, una enfermedad nueva y letal para el cangrejo ibérico, acabaría causando una alta mortandad de nuestra especie autóctona.

El azar quiso que, tras ser compartido por las redes sociales, aquel documental llegase a la investigadora de la UMU Alicia Sempere Marín, quien respondió enlazando a un apunte en el que aportaba documentación sobre el famoso envío de cangrejos italianos a la corte de Felipe II. Inmediatamente, ambos investigadores se pusieron en contacto e iniciaron la colaboración que ha dado lugar al ‘paper’ publicado ahora en Biological Conservation.

Las conclusiones de este informe plantean un dilema respecto al hecho de considerar al cangrejo de río ibérico como especie autóctona, nativa de la península y perteneciente desde su origen a la fauna ibérica. Un hecho que queda rebatido por las evidencias históricas, genéticas y biogeográficas aportadas por los investigadores, así como por la rigurosa revisión científica a la que ha sido sometido su artículo antes de ser publicado en tan prestigiosa revista.

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Ejemplar de cangrejo de río ibérico (Miguel Clavero EBD/CSIC)

Para el investigador de la EBD/CSIC, pese a la documentación aportada, reconsiderar el estatus del cangrejo de rio ibérico no va a resultar una tarea fácil. En su opinión las administraciones involucradas en su conservación son muy poco proclives a los cambios, entre otras cosas porque “en todas las administraciones hay personas que llevan décadas trabajando en la conservación del cangrejo y han convertido la especie en centro de su actividad profesional, y hasta diría que de su universo sentimental”.

En qué quedamos ¿autóctono o exótico?

La polémica está servida. Para algunos, si defendemos que las actuaciones de las autoridades ambientales deben basarse en el conocimiento científico, las conclusiones de este riguroso trabajo de investigación deberían ser vinculantes. Si clasificamos como autóctona a una especie introducida hace cuatro siglos por el capricho de un rey ¿no estamos haciendo una excepción? Y si es así ¿por qué en este caso sí y en otros no?

Para otros en cambio, si nos ponemos tan estupendos con las revisiones históricas, la lista de animales y plantas susceptibles de quedar fuera del catálogo de la fauna y la flora ibéricas no dejaría de ampliarse. Por ejemplo, convendría atender las teorías que apuntan a que la gineta y el meloncillo fueron especies introducidas por los árabes o el castaño por los romanos. En cualquier caso, para Miguel Clavero “sabiendo lo que ahora sabemos, no tiene ningún sentido que las administraciones sigan considerando al cangrejo de río italiano, una especie introducida, como una de sus prioridades de conservación. Toca repensar las estrategias”.

La introducción de especies exóticas o alóctonas es una de las mayores amenazas para la biodiversidad a escala planetaria. La Ley del Patrimonio Natural y la Biodiversidad (42/2007) las define como “aquellas que se introducen o establecen en un ecosistema o hábitat natural o seminatural convirtiéndose en un agente de cambio y representando una amenaza para la diversidad biológica nativa, ya sea por su comportamiento invasor o por el riesgo de contaminación genética”.

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