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Berkeley Pit, el lugar en el que se dispara a los gansos para salvarlos
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Berkeley Pit, el lugar en el que se dispara a los gansos para salvarlos

Una mina de cobre cerrada en 1982 se ha ido llenando rápidamente de agua. Hoy, es un lago tóxico que significa la muerte para cualquier ave que decida posarse en él. Por suerte, hay personas dispuestas a protegerlas

Foto: Berkeley Pit, una de las masas de agua más contaminadas del mundo.
Berkeley Pit, una de las masas de agua más contaminadas del mundo.

A las aves migratorias, sobre todo a las Anseriformes (orden del que forman parte patos, gansos, ocas, cisnes...) les gusta hacer descansos en lagos situados a lo largo los miles de kilómetros que recorren todos los años en dirección al norte o al sur dependiendo de la estación. Esto, que lleva ocurriendo cientos de miles de años, no tiene nada de particular. Lo que sí lo tiene, es que las que tienen la mala suerte de posarse (tan solo 1 hora) en el Berkeley Pit, un lago artificial (y accidental) de Montana, en EEUU, mueren.

Esto se debe a que este enorme socavón lleno, ahora, de agua es un inmenso lago ácido. En 1955 la empresa minera Anaconda Copper Mining Company abrió en el Condado de Silver Bow, en el Estado de Montana (EEUU), una gran operación para extraer el cobre que se había descubierto justo a las afueras de la pequeña ciudad de Butte. En los años posteriores, las excavadoras generaron una enorme mina a cielo abierto de 1,6 kilómetros de largo, 800 metros de ancho y 540 metros de profundidad. Hasta ahí (por malo que fuera para el medio ambiente) todo normal. La ciudad creció al mismo ritmo que lo hizo la mina hasta su clausura en el año 1982.

Los niveles de cobre son tan altos que la empresa Montana Resources ha sido capaz de 'minar' cobre directamente del agua

Todas las minas tienen sus problemas particulares. Las excavadas a cielo abierto, a pesar de ser más seguras para los trabajadores, tienen la pega de que generan, a fin de cuentas, un enorme hoyo por debajo de la altura media del terreno, por lo que tienden a acumular agua de lluvia. Esto, en la mayor parte de los casos, se soluciona bombeando fuera de la mina el agua que se acumula al fondo. Mientras este proceso se realice continuamente, el agua extraída no tiene ningún riesgo particular. Este fue el caso de Berkeley Pit durante los 27 años de explotación en el que se extrajeron, según estiman algunos expertos, 1.000 millones de toneladas de material.

Pero cuando la mina se cerró en 1982, también se pararon las bombas que la mantenían secas, situadas a medio kilómetro de distancia y que eran operadas por la empresa explotadora de la mina, Anaconda Copper Mining Company. Esto provocó que, siendo completamente impermeable, la mina actuase como un cubo durante décadas, recolectando todas y cada una de las gotas de lluvia que caían tanto en la mina como en los alrededores, que no es poca. En las regiones situadas más al oeste de Montana, según explican desde el The National Weather Service (Servicio Nacional de Meteorología de Estados Unidos), la precipitación anual media alcanza los 881 litros, el equivalente a Huesca.

placeholder Berkeley Pit en 1984, dos años después de la clausura de la mina, con el lago formándose.
Berkeley Pit en 1984, dos años después de la clausura de la mina, con el lago formándose.

Esto ha provocado que, a día de hoy, el lago artificial que ha aparecido tenga una profundidad de 487 metros. Esta agua, por desgracia, está en constante contacto con los materiales residuales de una mina a cielo abierto, lo que causa ciertas reacciones químicas muy peligrosas. El oxígeno disuelto en el agua reacciona con la pirita (unión de hierro y azufre), cobre y otros minerales sulfurados presentes en las paredes del lago, generando una gran variedad de reacciones químicas, entre las que destaca la oxidación de la pirita, que da lugar a dióxido de azufre que, en presencia de agua, reacciona generando ácido sulfuroso, principalmente, pero también sulfúrico. Además, esa agua también está cargada de metales pesados, entre los que destacan el plomo, el cromo, el cobre y el níquel. De hecho, los niveles de cobre son tan altos que, como explican desde PitWatch, la empresa Montana Resources ha sido capaz de minar cobre directamente del agua, sin necesidad de tocar la tierra.

Esto causa que el pH (la escala que mide la acidez o alcalinidad de una disolución acuosa) de Berkeley Pit haya alcanzado, a día de hoy, un valor entre 2 y 2,5. Esto es equivalente a los jugos gástricos de una persona o al zumo de limón. Esto convierte a Berkeley Pit en una de las masas de agua más contaminadas a nivel mundial.

placeholder Vista de Butte, la localidad en la que se encuentra Berkeley Pit. (Getty/Janie Osborne)
Vista de Butte, la localidad en la que se encuentra Berkeley Pit. (Getty/Janie Osborne)

Por desgracia, los problemas de esta mina abandonada no acaban con que sea una enorme masa de agua tóxica confinada sin fin, sino que tenemos la mala suerte de que esté situada en una de las principales rutas que usan las aves migratorias en su camino de ida o vuelta de Canadá. Según se explica en un estudio elaborado por investigadores de la Universidad de Nevada, en Estados Unidos, en 1995 una bandada de 342 ánsares nivales (Anser caerulescens) murió en un periodo de 2 horas por posarse en las aguas de este lago antropogénico y consumir sus aguas. A pesar de esto, como se explica en este artículo, la empresa encargada de guardar la mina, ARCO negó cualquier tipo de responsabilidad sobre las muertes de las aves, a pesar de las necropsias realizadas a los 342 cadáveres recuperados. Los investigadores, en efecto, descubrieron que las masivas lesiones internas que provocaron la muerte a los gansos estaban producidas por los enormes niveles de arsénico, cobre y cadmio presente en el agua, además de por su acidez.

placeholder Bandada de gansos nivales. (iStock)
Bandada de gansos nivales. (iStock)

Pero el episodio más terrible hasta la fecha ocurrió el 28 de noviembre de 2016, cuando varios miles de ánsares nivales se refugiaron de una ventisca en Berkeley Pit. Un informe publicado por el Servicio de Pesca y Vida Salvaje de Estados Unidos, determinó que los más de 3.000 gansos muertos fallecieron a causa de haberse posado en Berkeley Pit ese día.

"Soy incapaz de explicar la tremenda cantidad de aves que había esa noche. Muchísimas más de las que jamás habíamos visto en 21 años"

El lago artificial está protegido desde 1987 por la Agencia de Protección Medioambiental de Estados Unidos (EPA por sus siglas en inglés) que, en 2018 empezó a construir una planta de tratamiento de aguas residuales (finalizada en 2019) para 'arreglar el desaguisado' de Berkeley Pit, después de que algunos informes determinasen que en el futuro cercano sus aguas tóxicas se podrían filtrar y contaminar los acuíferos naturales cercanos de los que depende la población de la zona. Pero, a pesar de que se esté intentando 'arreglar' el lago poco a poco, el problema de las aves migratorias sigue ahí.

placeholder El uso de rifles es uno de los métodos más efectivos para espantar a las aves migratorias. (iStock)
El uso de rifles es uno de los métodos más efectivos para espantar a las aves migratorias. (iStock)

Es por esto que en primavera, en la época de las migraciones, la EPA pone en marcha un dispositivo para 'asustar' a las aves y evitar que se posen en el lago. Desde mediados de la década de los 90 se han utilizado enormes altavoces, junto a sistemas de detección de aves, que hacen sonar el grito de halcones cuando se aproxima una bandada. Pero como explica Mark Thompson, el director de asuntos medioambientales de Montana Resources, los actuales gestores de la mina y los encargados de la protección de la fauna frente a la toxicidad de las aguas, "estas personas (los encargados de espantar a las aves) han hecho cosas increíbles para salvar a miles de pájaros". El problema, explica, es que desde hace unos años las aves ya no están tan asustadas por los gritos rapaces emitidos por las sirenas, así que ha sido necesario implementar estos métodos.

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Siendo esto Estados Unidos, y ciñéndonos a los estereotipos más comunes, lo primero que nos vendrá a la mente es que, lógicamente, habrán pasado a usar armas de fuego. En efecto, eso es exactamente lo que han hecho. Los encargados de la protección están equipados con rifles de gran calibre con los que disparan, si no directamente, a las aves posadas en el agua, extraordinariamente cerca de ellas, para que tanto el sonido del disparo como la bala cayendo en el agua las espante.

Del mismo modo, explican desde Montana Resources, se están incorporando nuevas tecnologías para conseguir lograr este objetivo, entre las que destacan láseres, cañones de aire comprimido, drones (algunos de ellos diseñados para aparentar ser un águila calva) y, para momentos críticos, un dispositivo de pirotecnia. Según se explica en un artículo del Montana Standard, entre 1996 y 2001, más de 22.000 aves visitaron la zona, contabilizándose 'solo' 75 muertes. Entre los años 2010 y 2013, solo 14 aves migratorias fallecieron intoxicadas por las aguas de Berkeley Pit. Pero, como explicábamos más arriba, en 2016 todo cambió: "Esa vez, el gigantesco tamaño de la bandada simplemente superó todos los sistemas de los que disponíamos para ahuyentarlos". Como explica Mark Thompson, "soy incapaz de explicar la tremenda cantidad de aves que había en el área de Butte esa noche. Muchísimas más de las que jamás habíamos visto en los 21 años que lleva puesto en marcha este sistema". Al final, la única solución será, como era previsible, eliminar el lago.

A las aves migratorias, sobre todo a las Anseriformes (orden del que forman parte patos, gansos, ocas, cisnes...) les gusta hacer descansos en lagos situados a lo largo los miles de kilómetros que recorren todos los años en dirección al norte o al sur dependiendo de la estación. Esto, que lleva ocurriendo cientos de miles de años, no tiene nada de particular. Lo que sí lo tiene, es que las que tienen la mala suerte de posarse (tan solo 1 hora) en el Berkeley Pit, un lago artificial (y accidental) de Montana, en EEUU, mueren.

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