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La cerceta pardilla iba directa a la extinción, pero esta laguna de Elche lo está impidiendo
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A este pequeña ave todo le va fatal

La cerceta pardilla iba directa a la extinción, pero esta laguna de Elche lo está impidiendo

El pato más amenazado de Europa vive una situación crítica, pero un programa lanzado por distintas administraciones españolas está consiguiendo evitar su desaparición

Foto: Una cerceta que irá a la jaula de presuelta. (Guillermo Cid)
Una cerceta que irá a la jaula de presuelta. (Guillermo Cid)

A la cerceta pardilla todo le ha ido mal en los últimos 20 o 30 años. Este pequeño y singular pato de color pardo, ojeras oscuras y 'coleta', vio cómo en unos años se perdía buena parte de su hábitat, los humedales, por el cambio climático, la caza lo esquilmaba y el botulismo, provocado por la falta de agua de buena calidad en su entorno, terminaba de fulminar sus colonias por centenares. Tan mal lo trató el tiempo que cayó en el peor puesto de la lista de seres vivos que peor futuro albergan de nuestro país. A un paso de la extinción. Pero en un parque de Elche, en colaboración con otros centros de Valencia y Andalucía, están intentando que tenga una última oportunidad. Y lo están empezando a conseguir.

La Marmaronetta angustirostris (su nombre científico no tiene nada que ver con su situación actual, aunque lo pueda parecer) era uno de los patos más representativos y cotizados en nuestro litoral sudeste, hace décadas. En sitios como El Hondo, Elche, se consideraba el manjar "más fino y rico" de los de su especie, según los expertos del lugar. De Valencia a Doñana, migrando también hasta el norte de África. Pero su situación cambió completamente desde los ochenta, hasta quedarse en unas pocas decenas de ejemplares. 30.000 si sumamos todas las colonias del mundo y convirtiéndose en el pato más amenazado de Europa. Ahora, una unión entre administraciones locales, regionales, nacionales, europeas y ONG busca revertir la situación. ¿Puede sobrevivir un animal como este en un mundo como el actual? Eso es lo que están intentando en la misma laguna que le dio cobijos durante toda la historia.

Foto: Foto: Unsplash.

El proyecto Life, que comanda la misión de salvar a la cerceta en España y Europa (las otras dos poblaciones se encuentran en el Cáucaso y en Asia central), ha encontrado en El Hondo el lugar donde apuntalar el renacer de la especie. En este parque natural a las afueras de la ciudad ilicitana, una serie de lagunas, llenas hasta los topes en este lunes de marzo de cigüeñuelas, moritos, aviones, fochas (morunas y cornudas) y algún que otro flamenco, da cobijo también a la mayor población de cercetas que queda en nuestro país. Un grupo que este mismo lunes recibe a otros 40 ejemplares criados en cautividad y soltados con la idea de intentar seguir con la recuperación.

La gran incógnita está en cuántos de esos ejemplares sobrevivirán. "Tienen una tasa altísima de mortalidad, es verdad que ponen muchos huevos, pero eso es porque saben que la mayor parte puede morir antes siquiera de poder criar", comenta Ignacio Torres, subdirector de biodiversidad y cambio climático de la Fundación Biodiversidad, entidad pública adscrita al Ministerio de Transición Ecológica que coordina el proyecto.

En un entorno como los humedales, golpeados por el cambio climático y la acción humana con más fuerza, incluso, que otros ecosistemas en situaciones delicadas como los bosques (desaparecen tres veces más rápido los primeros que los segundos), las pardillas son las más vulnerables. Una especie de 'canario en la mina' que mide la situación del lugar. "Es un animal que todos se quieren comer, que cría mucho, necesita unas condiciones muy especiales para sobrevivir, con agua limpia, dieta omnívora y rica y láminas de agua entre 30 y 40 centímetros. Si se asientan y su número aumenta, quiere decir que hemos recuperado esas condiciones que son buenas para todos", añade Torres.

placeholder Cercetas saliendo de la jaula de presuelta. (G. C.)
Cercetas saliendo de la jaula de presuelta. (G. C.)

Con los de hoy, el proyecto ha liberado más de 1.000 ejemplares en menos de un año, entre este espacio, en el que se sueltan los animales criados en el centro de El Saler, y la Cañada de los Pájaros, en Puebla del Río, Sevilla, pero muchos perecen en poco tiempo. "No se acostumbran a la vida silvestre o mueren por diferentes razones aquí o en sus migraciones. No podemos dar cifras de mortalidad porque todavía es pronto, pero sabemos que de las 50 que teníamos geolocalizadas y migraron a África, una ha vuelto. Puede parecer poco, pero son animales que migran en grupo, así que habrá más que hayan seguido el mismo camino", señala el experto.

De momento, más allá de las sensaciones, ya hay datos que muestran un avance desde 2020, cuando aún no había empezado el programa. En los últimos dos años han pasado de contabilizarse entre unas 50 y 70 parejas nidificantes en Europa a que ese número supere las 100, y con una buena variabilidad genética. Uno de los objetivos del proyecto es que para 2025, año de finalización, se llegue, por lo menos, a las 125. "Una población mínima para que pueda mantenerse. E incluso ir retirando la crianza en cautividad", detalla Mario Giménez, delegado de SEO/BirdLife en la Comunidad Valenciana.

placeholder Suelta de cercetas en la Cañada de los Pájaros, ubicada en el espacio natural de Doñana. (EFE)
Suelta de cercetas en la Cañada de los Pájaros, ubicada en el espacio natural de Doñana. (EFE)

Esta ONG, junto a la también asociación conservacionista ANSE, tienen un papel protagonista en este objetivo. Tanto, que serán partícipes de otro de los pilares del programa, la compra de terrenos que agranden el parque y permitan ofrecer aún más espacio a los patos. "Con la compra de esas hectáreas tendremos dentro del parque el 70% de todas las cercetas que viven en la Comunidad Valenciana. Y será más sencilla su supervivencia", añade.

De desaparecer a necesitar más hectáreas

En total, las dos entidades se han hecho con fincas que ocupan hasta 55 hectáreas y otra que adquirirá el Estado a través de la Confederación Hidrográfica del Segura, responsable de las aguas que bañan toda la zona, completará la ampliación del parque con otras 90 por unos 900.000 euros. Una inversión cercana al millón y medio de euros que busca, sobre todo, alejar la caza del lugar y poder dar más espacio tanto a la cerceta como al resto de animales que allí viven para su expansión. "Es un parque que llevamos recuperando desde 2002, cuando se aprovechó un campo de algodón que había sido abandonado. Desde entonces se ha ido ampliando poco a poco", señalan los gestores.

Una de las promesas de este proyecto Life es mejorar hasta 3.000 hectáreas de humedales para poder garantizar la supervivencia de la especie. Para la directora de la Fundación Biodiversidad, Elena Pita, salvar el humedal es fundamental en todo el ecosistema patrio y España aún tiene bastante que hacer ahí. Somos "el tercer país del mundo con más humedales registrados en la lista Ramsar", detalla Pita, pero pese a tener tantos espacios, solo superados por Reino Unido y México en esta clasificación internacional, más de la mitad de estos entornos en España están en malas condiciones.

El asunto de la caza en la recuperación de la cerceta es crucial, según explican los expertos. Es uno de los aspectos de mayor presión sobre las colonias. No solo por la cantidad, sino por la forma en que se caza en la zona. Como comenta Torres, "la caza de anártidas se da justo antes de amanecer o en el último momento antes de que anochezca". Eso impide que se fijen blancos claros y acaben cayendo accidentalmente las cercetas, entre otros animales. "Nadie quiere cazar una, pero nos hemos encontrado cuerpos de animales cazados. Al final, este tipo de caza que se da en los alrededores de El Hondo, entre otros sitios, es muy particular, se paga mucho dinero para unas pocas horas", señala.

La idea del proyecto es que todo el mundo participe, también los propios cazadores y agricultores de la zona. "Estamos en un entorno único y defenderlo es bueno para todos", añade el director de la asociación conservacionista ANSE, Pedro García. Para ello apuestan por puntos en común, por conseguir que las actividades puedan convivir y que cada uno aporte su granito de arena.

placeholder Una de las lagunas de El Hondo. (G. C.)
Una de las lagunas de El Hondo. (G. C.)

La Confederación Hidrográfica, por ejemplo, se ha comprometido a la compra de las fincas y las mediciones del agua, otros socios como las ONG han puesto de su parte para adquirir más hectáreas y las administraciones coordinan las acciones. Hasta están en conversaciones con asociaciones en países como Marruecos o Argelia para poder apoyar la idea. "La cerceta es de todos, no entiende de fronteras, y estamos encontrando asociaciones que aunque no están con la misma dedicación, ya están ayudándonos bastante".

De momento, en la mañana del lunes la exigua población de cercetas ha ganado 40 compañeros más y otros 20 que esperarán en las jaulas de 'liberación blanda' una semana para estar listos para partir. Para un ave para la que hace nada todo jugaba en su contra no parecen malas noticias.

A la cerceta pardilla todo le ha ido mal en los últimos 20 o 30 años. Este pequeño y singular pato de color pardo, ojeras oscuras y 'coleta', vio cómo en unos años se perdía buena parte de su hábitat, los humedales, por el cambio climático, la caza lo esquilmaba y el botulismo, provocado por la falta de agua de buena calidad en su entorno, terminaba de fulminar sus colonias por centenares. Tan mal lo trató el tiempo que cayó en el peor puesto de la lista de seres vivos que peor futuro albergan de nuestro país. A un paso de la extinción. Pero en un parque de Elche, en colaboración con otros centros de Valencia y Andalucía, están intentando que tenga una última oportunidad. Y lo están empezando a conseguir.

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