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El amor por la naturaleza está en tus genes (al menos en parte)
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Una atracción innata

El amor por la naturaleza está en tus genes (al menos en parte)

¿Tienes más inclinación por el campo que por la ciudad? ¿Te gusta visitar espacios naturales en vez de monumentos? Un nuevo estudio expone que es algo que heredas de los genes de tus padres. Son características hereditarias

Foto: El componente genético no se puede excluir. (Unsplash)
El componente genético no se puede excluir. (Unsplash)

Algunas personas tienen un deseo colosal de pasar tiempo inmersas en la naturaleza, mientras que otras no están especialmente interesadas por ella. ¿Cuál es el motivo?

Lo mucho que disfrutamos de la naturaleza está, al menos en parte, marcado en nuestros genes, según ha revelado una nueva investigación liderada por científicos de la Universidad Nacional de Singapur y la Universidad de Queensland quienes realizaron una encuesta a 1.153 pares de gemelos adultos en Reino Unido (incluidos en el registro TwinsUK, parte del estudio más detallado del mundo sobre gemelos).

"El estudio muestra que el deseo por estar en la naturaleza está influenciado tanto por los genes como por las experiencias personales"

A cada gemelo se le preguntó cómo de urbano era su entorno de vida, su deseo y familiaridad con la naturaleza y con qué frecuencia visitaban espacios como parques y jardines privados. Descubrieron que los gemelos idénticos, es decir, los que comparten prácticamente los mismos genes, tenían una inclinación más similar hacia la naturaleza que los gemelos fraternos (dicigóticos), que comparten la mitad de sus genes. Compartían un nivel similar de deseo de estar en la naturaleza. Fue un resultado que sorprendió a los investigadores.

Es decir, la inclinación hacia la naturaleza y hacia las experiencias al aire libre pueden explicarse, parcialmente, por influencias genéticas.

¿Hasta qué punto?

Pudieron estimar la heredabilidad en función de las similitudes genéticas en gemelos idénticos (100%) frente a las similitudes genéticas en gemelos no idénticos (comparten alrededor del 50% de su material genético); así, si un rasgo, era claramente parecido entre gemelos idénticos que entre gemelos no idénticos, sugeriría que un rasgo es hereditario.

placeholder Los humedales son uno de los ecosistemas que atraen más visitantes (Jose Luis Gallego)
Los humedales son uno de los ecosistemas que atraen más visitantes (Jose Luis Gallego)

Sin embargo, la heredabilidad disminuyó con la edad, lo que quizás muestra que los factores ambientales, como el acceso a la naturaleza y los espacios verdes, generan un amor por el aire libre a medida que uno envejece.

La importancia de los factores ambientales

Los factores ambientales tenían un peso importante en esta inclinación hacia la naturaleza, pues los participantes que vivían en entornos urbanos tendían a tener menos experiencias en la naturaleza y a tener también un acceso limitado a parques y jardines. Esto, según los autores, resalta la importancia de proporcionar acceso a los espacios naturales para fomentar el comportamiento de búsqueda de la naturaleza (pasar tiempo al aire libre mejora el bienestar mental, entre otras cosas).

placeholder Está comprobado que las visitas a la naturaleza son buenas para nuestra salud. (Unsplash)
Está comprobado que las visitas a la naturaleza son buenas para nuestra salud. (Unsplash)

La heredabilidad osciló entre el 46% para la orientación a la naturaleza y el 34% para la frecuencia de las visitas a parques y jardines, lo que sugiere una influencia moderada de la genética acerca de cómo experimentan la naturaleza los individuos. Sin embargo, los factores ambientales explicaron más de la mitad de las diferencias entre cada persona.

"Pasar tiempo en la naturaleza se relaciona con una mejor salud y bienestar. El estudio de gemelos muestra que el deseo de una persona de estar en la naturaleza y la frecuencia con la que lo experimenta están influenciados tanto por los genes como por las experiencias personales", aclara Chia-chen Chang, líder del trabajo que publica la revista Plos Biology.

Foto: Hay que educar a los niños en el amor a la naturaleza (Unsplash @jule42)

Si bien estudios anteriores han encontrado que pasar tiempo en espacios naturales mejora el bienestar mental, esto varía de persona a persona. Aunque la proximidad a la naturaleza aumenta la probabilidad de apreciarla, aquellos con una fuerte disposición a disfrutar de la naturaleza pueden buscarla activamente, incluso si eso significa tener que viajar lejos de su hogar.

Esta investigación proporciona la primera evidencia de un componente genético tanto en nuestras predisposiciones hacia la naturaleza como en nuestra tendencia a visitar espacios naturales y demuestra que aumentar la accesibilidad a la naturaleza para los residentes urbanos a través de proyectos como jardines comunitarios puede ser muy beneficioso para la mejora del bienestar general de las personas.

Algunas personas tienen un deseo colosal de pasar tiempo inmersas en la naturaleza, mientras que otras no están especialmente interesadas por ella. ¿Cuál es el motivo?

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