Investigadores de la vida salvaje: ¿cómo actúan los animales salvajes cuando no hay humanos?
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se estableció una nueva jerarquía

Investigadores de la vida salvaje: ¿cómo actúan los animales salvajes cuando no hay humanos?

Gracias a un proyecto de ciencia ciudadana, un equipo de científicos ha analizado las relaciones ecológicas entre zorros, mapaches, garduñas y gatos antes y después del confinamiento por el covid-19

Foto: Se estudiaron, entre otras especies, los mapaches, una especie exótica invasora en España (y Alemania). (EFE/Jeffrey Arguedas)
Se estudiaron, entre otras especies, los mapaches, una especie exótica invasora en España (y Alemania). (EFE/Jeffrey Arguedas)

Las comunidades de animales salvajes están moldeadas por interacciones variadas como comer o ser devorado, aprovecharse o cooperar. Son muchos los tipos de interacciones que pueden llevar a cabo las distintas especies cuando comparten el mismo espacio. Pero ¿qué pasa con los entornos urbanos?

Se trata de un marco diferente, un caso especial, ya que el hecho de que exista e influya el ser humano en este entorno puede haber cambiado sustancialmente las reglas del juego. Aquí arranca el proyecto de un equipo de investigadores del Instituto Leibniz para la Investigación de la Vida Silvestre y Zoológica (Leibniz-IZW).

Con la ayuda de científicos ciudadanos de Berlín (Alemania), los investigadores instalaron alrededor de 150 cámaras exteriores, en sus jardines o parques, en cinco rondas desde el otoño de 2018 hasta el otoño de 2020 en distintas casas de Berlín, donde, con su colaboración y permiso, tomaron decenas de miles de fotografías de la vida silvestre, para analizar el comportamiento de los zorros (Vulpes vulpes), los mapaches (Procyon), los gatos (Felis silvestris catus) y las garduñas (Martes foina), antes y después de los confinamientos en todo el mundo por la pandemia del covid-19. El zorro rojo y las garduñas son especies nativas; el mapache, especie invasora, y el gato, especie doméstica.

"Los humanos imponemos fuertes fuerzas selectivas a las especies silvestres, modificando así su comportamiento y su forma de vida"

Para cada temporada de muestreo, se eligieron nuevos científicos ciudadanos y cada vez participaron unos 200 voluntarios. Recordemos que para la vida silvestre urbana, los jardines privados y las parcelas pueden representar una fuente crucial de alimento y refugio.

La ciudad de Berlín, objeto del estudio, fue dividida en una retícula de 300 celdas de dos kilómetros de lado, seleccionándose los jardines de la ciudad como campo de estudio por la sencillez para atraer y ahuyentar a los animales salvajes, tanto con seres humanos —o la ausencia de ellos— como con animales domésticos como perros y gatos. Todos estos lugares protagonizaron las escenas de estas especies salvajes que se mueven por entornos urbanos.

¿Cómo se comportó la vida salvaje en la ciudad?

Este análisis forma parte del proyecto ciudadano 'Investigadores de la vida salvaje', liderado por Stephanie Kramer-Schadt, científica del Leibniz-IZW (Alemania), y determinó cómo los zorros, mapaches, garduñas y gatos se llevaban bien con las personas y entre ellos en la ciudad. Eso sí, las tres especies silvestres utilizaron las mismas localizaciones pero con poca superposición temporal durante la noche. Tanto zorros como mapaches y garduñas evitaban a toda costa a los gatos domésticos. Eran los reyes de la ciudad.

placeholder Los gatos domésticos se hicieron 'los reyes' de las ciudades durante el confinamiento. (EFE/Balazs Mohai)
Los gatos domésticos se hicieron 'los reyes' de las ciudades durante el confinamiento. (EFE/Balazs Mohai)

Los gatos domésticos son un caso especial: por un lado, una mayor presencia de gatos representó también mayor presencia de mapaches (los mapaches probablemente usan la presencia de gatos como un sustituto de la comida para mascotas). Pero, nuevamente, los zorros y las garduñas no eran más propensos a aparecer cuando los gatos estaban presentes, lo que indica una jerarquía de las cuatro especies, siendo en este caso los gatos la especie dominante.

Ante la ausencia de seres humanos durante el confinamiento obligatorio por la pandemia, las cámaras registraron un aumento de su presencia; las especies salvajes fueron vistas con mayor frecuencia, especialmente por la noche. Y es que la presencia general de zorros, garduñas y mapaches en los jardines aumentó durante los encierros, probablemente debido a una disminución general de la presencia de personas en el espacio urbano.

Foto: Las luces nocturnas de la Península Ibérica vistas desde la Estación Espacial Internacional. Foto: ESA

Es curioso, porque las ciudades representan un entorno novedoso para las especies de vida silvestre, ya que nuestras actividades perturban su presencia durante el día con el tráfico, carreteras y mucho ruido y trasiego. Estas modificaciones que hemos hecho los humanos en nuestro entorno son nuevas en términos de tiempos evolutivos y las especies tienen que adaptarse rápidamente a ellas. En consecuencia, las comunidades que se forman en un ambiente tan novedoso también se adaptan, así como sus interacciones y segregación de nichos.

“Los humanos imponemos fuertes fuerzas selectivas a las especies silvestres, modificando así su comportamiento y su forma de vida. La cuarentena fue una bendición, ya que proporcionó la oportunidad de estudiar lo que hacen nuestros vecinos salvajes cuando las personas desaparecen repentinamente del espacio urbano”, explica Stephanie Kramer-Schadt. “Nuestra investigación arroja algo de luz sobre las reglas que rigen las interacciones en una comunidad de carnívoros de tamaño medio que vive en un entorno urbano”, concluye Julie Louvrier, de la Universidad Técnica de Berlín y científica invitada en el Departamento de Dinámica Ecológica Leibniz-IZW.

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