Un estudio alerta de alta concentración de mercurio en pingüinos antárticos
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Un estudio alerta de alta concentración de mercurio en pingüinos antárticos

Un trabajo científico ha analizado muestras de las plumas de estas aves marinas y ha determinado que diversas especies (el pingüino papúa, el barbijo y el adelia) están acumulando ese tóxico

Foto: Población de pingüinos barbijo en antártida. (EFE /Christian Aslund)
Población de pingüinos barbijo en antártida. (EFE /Christian Aslund)

Las plumas de tres especies de pingüinos de la Antártida muestran altas concentraciones de mercurio, según un estudio publicado hoy por un equipo en el que figuran investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC).

Este equipo, que también ha incluido a científicos de la Estación Experimental de Zonas Áridas (EEZA-CSIS), el Instituto de Salud Carlos III y la Universidad de Murcia, ha analizado el plumaje de varios individuos de las especies papúa (Pygoscelis papua), barbijo (Pygoscelis antarcticus) y de Adelia Pygoscelis adeliae), a partir de las muestras tomadas entre 2005 y 2007 en un área geográfica "amplia" en la península antártica.

Los niveles de mercurio se asocian, entre otras cosas, a actividades humanas asociadas a la industria o la quema de combustibles fósiles

Su conclusión, publicada por la revista 'International Journal of Environmental Research and Public Health', es que este metal se está almacenando en los ecosistemas antárticos "especialmente en el pingüino barbijo de la isla Rey Jorge".

Al encontrarse en "la parte alta de la cadena trófica", este tipo de animales son "el modelo de estudio perfecto" para medir la concentración de mercurio, ha explicado uno de los investigadores del MNCN-CSIC, Andrés Barbosa.

placeholder Pingüino papúa en la antártida. Foto: EFE/Felipe Trueba
Pingüino papúa en la antártida. Foto: EFE/Felipe Trueba

Este metal es "es el tercer elemento más peligroso", según la Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades, ya que se trata de un material "tóxico para la salud de los ecosistemas y de los seres vivos", puesto que produce "alteraciones neurológicas, inmunológicas y fisiológicas".

Esta investigación confirma que las regiones polares actúan como sumideros del mercurio procedente tanto del medio natural -por ejemplo, el que puede generar las actividades volcánicas- como de las actividades humanas -asociadas a la industria o la quema de combustibles fósiles, entre otras- y "un indicador directo de que este elemento está cada vez más presente" en el continente blanco.

Foto: El mercurio procede de Groenlandia. (Unsplash/@greenland)

Por ello Barbosa ha insistido en que resulta "esencial continuar analizando la presencia" del mercurio en la Antártida, cuya conservación ya de por sí "se está viendo comprometida por fenómenos como el cambio climático".

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