La población de arañas que escondía premio para el fotógrafo que dormía encima de ellas
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La población de arañas que escondía premio para el fotógrafo que dormía encima de ellas

En una espectacular imagen, tomada en Ecuador en 2014 y premiada en la Wildlife Photographer of the Year, Gil Wizen retrató sin saberlo a una de las arañas más venenosas del mundo

Foto: Una especie de araña errante brasileña (iStock)
Una especie de araña errante brasileña (iStock)

Fragilidad y diversidad en la naturaleza es lo que se premia en la exposición anual que busca al fotógrafo del año que haya captado imágenes impresionantes de la vida salvaje. Tras darse a conocer el pasado 12 de octubre quién era el ganador del Wildlife Photographer of the Year, un premio que en esta ocasión recaló en el fotógrafo francés, Laurent Ballesta, especialista en fotografía bajo el agua y que tardó junto a su equipo cinco años en conseguir la foto titulada 'Creation', en la que se puede ver a una especie de mero amenazada desovar en el fondo de una laguna, el Museo de Historia Natural de Londres se ha engalanado con las imágenes de 100 fotógrafos de todas partes del mundo, incluidos tres españoles, que han retratado momentos claves del ciclo de la vida como la caza entre animales, la supervivencia o el día a día de ciertos seres vivos.

Aunque son muchas las instantáneas que dejan con la boca abierta por mostrar el rostro en primer plano de ejemplares diferentes o la interacción del mundo submarino que, de no haber sido captada por un objetivo, el público se habría perdido, ha sido una fotografía en concreto la que se ha ganado la admiración de muchos al compartirse la historia que hay detrás de la población de arañas que sale retratada en la misma y que ha ganado premio en la categoría de Vida urbana. Tal y como contextualizan desde la página del museo en relación con la exposición, la composición misma de la instantánea empezó cuando el fotógrafo Gil Wizen, entomólogo que explica en su biografía que siente un especial cariño hacia las criaturas más pequeñas, notó que había arañas por toda su habitación. En ese momento, Wizen decidió mirar debajo de su cama y ahí, vigilando impasible a sus crías, se encontraba "una de las arañas más venenosas del mundo".

La imagen, tomada desde una perspectiva "forzada" como así señalan los organizadores de la exposición, muestra a una araña errante brasileña, que parece gigante por su tamaño en la fotografía, junto a toda su prole. Esta especie de arácnido, conocida por el nombre científico de 'Phoneutria fera', vaga por el suelo de los bosques que habita en busca de presas como ranas o cucarachas. "Su tóxico veneno puede resultar mortal para mamíferos, incluidos seres humanos, pero por otra parte se usa también para medicamentos", explican sobre la araña desde el Museo de Historia Natural londinense. Para Wizen, lugares como los que habitan las arañas errantes brasileñas, "ambientes poco amigables", tienen su encanto, más si se trata de alguien abierto a 'meterse en problemas' constantemente, como es su caso.

Compañeros de habitación en Ecuador

Para reconstruir la historia que se esconde detrás de esta familia de arañas, hay que retrotraerse al año 2014, época en la que el fotógrafo residente en Ontario, Canadá, visitó por tercera vez una reserva en Napo, provincia de Ecuador, que se enmarca dentro de la cuenca amazónica del país, en sintonía con lo que relató el entomólogo en una entrada de su blog publicada en el mes de mayo de 2014. "A la tercera mañana de estar en la reserva, me di cuenta de que había arañas por todas partes en la habitación: en la mosquitera, escalando mi mochila, trepando por el equipo o descansando dentro de la ropa. Estaban por todas partes. Sabía que tenía que haber un saco de huevos abriéndose cerca y parecía estar dentro de la habitación. Después de un rato observando a las crías, seguí su rastro hasta una pared para dar con la fuente, que estaba cerca del suelo, en la parte de la habitación donde se encontraba la cama", cuenta el fotógrafo en su historia.

Foto: Un zorro busca salmones en Alaska. (Jonny Armstrong/Wildlife Photographer of the Year)

Cuando miró debajo de la cama, lo que se encontró fue la foto que ha ganado el premio en la categoría de 'Vida urbana'."No solo había literalmente miles de crías debajo de la cama, sino que justo a su derecha descansaba una de las arañas más grandes que había visto, más allá de las tarántulas. Su cuerpo medía de largo unos 45 milímetros, pero sus patas podían cubrir fácilmente mi mano. Inmediatamente reconocí el género al que pertenecía: la 'Phoneutria', una araña errante que a su vez se integra en la familia de las 'Ctenidae'", agrega Wizen en el texto. Debido a su comportamiento agresivo y a su potente veneno, los arácnidos del género 'Phoneutria' son conocidos por ser peligrosos para los humanos, aunque en palabras también compartidas por el fotógrafo, esta afirmación es un tanto "exagerada", ya que solo dos especies de este género de arácnidos son consideradas peligrosas: la 'Phoneutria nigriventer' y la 'Phoenutria fera'.

Hasta que ha ganado el premio del Wildlife Photographer of the Year, Gil Wizen pensaba que la población de arañas que había fotografiado pertenecía a la especie de las 'Phoneutria boliviensis', "la especie más pequeña de ese género y la menos peligrosa" y una variedad ya había visto en el pasado en aquella misma habitación en 2007. Sin embargo, en sintonía con lo que advierte en el texto el fotógrafo, estaba equivocado y se trataba de una 'Phoneutria fera'.

El fotógrafo creía hasta hace poco que había retratado a la especie "más pequeña y menos peligrosa" de las 'Phoneutria'

Sobre cómo realizó concretamente aquel disparo, el entomólogo explica que se acercó lentamente a la araña, arrastrándose por el suelo cámara en mano. "Cuando estuve lo suficientemente cerca, noté que la madre se estaba alimentando con un gran insecto. Por los restos que estaban esparcidos por el suelo al paso de la araña, supe que la presa era una 'Blattodea nymph', una de las cucarachas más grandes del mundo", describe la situación el fotógrafo en su post. Tras el hallazgo, Wizen tuvo el conflicto de si debía o no separar a la madre de sus crías, pero teniendo en cuenta que, según su conocimiento, las hembras de esta especie que tienen crías son más tóxicas que las que no tienen todavía, decidió 'atrapar' momentáneamente a la araña para trasladarla a la selva. "Sorprendentemente la araña no se mostró agresiva en ese trayecto. De hecho, fue uno de los arácnidos más dóciles que he visto", explica Wizen a este respecto.

En su blog, el fotógrafo señala también que "las arañas no son monstruos y que no hay tenerles miedo": si alguien se encuentra una en su casa, aconseja el autor de la instantánea premiada desde su perfil oficial en la red social Twitter, "acompáñala fuera amablemente. Te lo agradecerá y los dos seréis felices". Para él, los organismos pequeños, especialmente los artrópodos, muestran una enorme diversidad de comportamientos de interés, también por su forma de adaptarse para sobrevivir.

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