El oso que hirió a una mujer en Asturias se limitó a reaccionar en su huida
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Conclusiones del informe técnico

El oso que hirió a una mujer en Asturias se limitó a reaccionar en su huida

El animal no esperaba la presencia de la mujer y, cuando se la encontró, se puso de pie y la golpeó con una de sus manos para que no obstaculizara su huida

placeholder Foto: Un oso cantábrico macho. (EFE)
Un oso cantábrico macho. (EFE)

El ejemplar de oso pardo que el pasado 30 de mayo hirió de gravedad a una mujer de 75 años que caminaba sola por una carretera comarcal del suroccidente de Asturias se limitó a reaccionar a la presencia de esta mientras huía, pero no tuvo un comportamiento ofensivo. Así lo refleja el informe elaborado por técnicos de la Fundación Oso de Asturias y de la Estación Biológica de Doñana (CSIC) sobre el primer caso de ataque de oso que se registra en el Principado en los últimos 30 años y el octavo en la Cordillera Cantábrica en ese período.

El documento refleja que la mujer afectada daba su habitual paseo poco antes de oscurecer por el margen de la carretera CN-8 y que, en el momento del incidente, se encontraba a 450 metros del pueblo de Sonande, en el que reside, y a 600 metros de la localidad de Sorrodiles. El animal accedió a la carretera subiendo por un camino en cuesta que cuenta con abundante vegetación, por lo que los técnicos consideran que no reparó en la presencia de la mujer y, cuando se la encontró, se puso de pie y la golpeó con una de sus manos, lo que le provocó heridas en la cara y una rotura de cadera a consecuencia de la caída que sufrió.

Foto: Un osezno recuperado en la comarca de Liébana (Cantabria).

El plantígrado no se detuvo. Ni arrastró a la mujer ni se ensañó con ella. Se cruzó a unos 60 metros de distancia con otros dos vecinos que también estaban paseando y que fueron testigos del suceso sin reparar en ellos mientras huía de la zona. Así, las conclusiones de los técnicos apuntan a que se trató de un incidente "extremadamente raro y excepcional", provocado por un encuentro inesperado y repentino del oso y la mujer que duró pocos segundos en una pequeña carretera local alejada de los pueblos más cercanos.

El oso pardo está declarado especie protegida desde 1973 y, pese al incremento del número de ejemplares —unos 300 ejemplares en la Cordillera Cantábrica y medio centenar en los Pirineos—, continúa en peligro de extinción en España, donde en los últimos años han aumentado las quejas de ganaderos por los ataques sufridos en sus cabañas.

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