Nueva York abandonará el gas en sus nuevos edificios para reducir el 70% de sus emisiones
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La UE prepara una normativa similar

Nueva York abandonará el gas en sus nuevos edificios para reducir el 70% de sus emisiones

La 'ciudad que nunca duerme' prepara medidas legislativas para afrontar una reducción sustancial de su aporte de CO₂ a la atmósfera con la intención de poder cumplir sus objetivos climáticos a medio plazo

Foto: Representación gráfica de las emisiones diarias de CO2 en Nueva York. (Flickr)
Representación gráfica de las emisiones diarias de CO2 en Nueva York. (Flickr)

El 70% de las emisiones de gases de efecto invernadero de Nueva York proceden de los edificios y el Ayuntamiento de 'la ciudad que nunca duerme' ha decidido poner fin a los combustibles fósiles en las viviendas, cuyo agua o calefacción ya no podrá proceder del gas o gasoil.

Las viviendas de Nueva York se pasan así a la electrificación, ya que los nuevos edificios de menos de siete pisos no podrán estar conectados al gas a partir de 2024 y a mediados de 2027 en los más altos, de acuerdo con la nueva Ley de edificación del consistorio. Se suma a otras 65 ciudades de siete estados de Estados Unidos que dejarán atrás el gas, pero, aunque no es la primera en hacerlo el impacto de la medida en esta metrópoli será muy significativo.

La ley española contempla la rehabilitación energética de al menos 300.000 edificios en la actual década

Un estudio de la ONG estadounidense RMI afirma que cerca del 70% del CO₂ en la ciudad procede de los edificios y calcula que con esta nueva ley Nueva York ahorrará 2,1 millones de toneladas de emisiones hasta 2040, lo mismo que emite cada año cerca de medio millón de coches. A este beneficio se sumaría el ahorro en la construcción de tuberías de gas para los nuevos edificios y la mejora en la calidad del aire.

La doctora en estudios urbanos de The New School Andrea Marpillero-Colomina califica la decisión de Nueva York de "crucial" para avanzar a una red eléctrica "más sostenible y saludable". "Esto significa menos incendios, menos humos tóxicos en los hogares, menos contaminantes climáticos, menor dependencia de las prácticas extractivas para acceder al gas natural y no más facturas de gas cada mes para miles de familias", resume.

placeholder La plaza de Times Square en Nueva York. (Reuters/Carlo Allegri)
La plaza de Times Square en Nueva York. (Reuters/Carlo Allegri)

Nueva York sigue la estela de otros países que han dado pasos en esta línea. Sin ir más lejos, en la vecina Francia está prohibido el gas y el petróleo en las nuevas viviendas desde este mismo 2021 y Dinamarca prohibió la instalación de calderas de gas en los edificios desde 2013, algo que hizo un lustro después Países Bajos. España, a través de la Ley de Cambio Climático y Transición Energética y su Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, contempla la rehabilitación energética de al menos 300.000 edificios en esta década e incentivos al fomento de las renovables y el autoconsumo en las comunidades de vecinos.

No obstante, desde el propio Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana estiman que para cumplir los objetivos de eficiencia la Unión Europea habrá que rehabilitar en esta década 1,2 millones de viviendas y 7 millones en total hasta 2050. El estudio de RMI valora además que la nueva ley neoyorquina beneficiará sobre todo a las comunidades vulnerables y a los vecinos con menos ingresos, que son los que más posibilidades tienen de exponerse a la mala calidad del aire.

En este sentido, la directora de programas del Grupo de Investigación de Interés Público de Nueva York, Megan Ahearn, celebra esta nueva orientación de Estados Unidos que hace "ganadoras" a las energías renovables. Asimismo, ha subrayado que la energía solar, la eólica y la geotérmica son tecnologías consolidadas y competitivas en cuanto a costes que pueden instalarse en edificios totalmente eléctricos en todo el mundo. "Centrémonos en preparar los edificios de nuestras principales ciudades para la revolución de las energías renovables y el almacenamiento", reclama.

placeholder Durante filomena, la contaminación en Madrid se disparó por las calefacciones. (EFE/Mariscal)
Durante filomena, la contaminación en Madrid se disparó por las calefacciones. (EFE/Mariscal)

Tras Nueva York, este pasado 15 de diciembre, los Veintisiete han propuesto una nueva directiva sobre la eficiencia energética de los edificios, ya que calcula que las viviendas, escuelas, hospitales y oficinas son responsables del 36% de las emisiones de CO₂ de la UE y suponen el 40% del consumo energético de cada bloque.

En concreto, la propuesta de directiva también busca abandonar la calefacción de combustibles fósiles y acelerar la renovación de los edificios menos eficientes. Entre otras cuestiones, contempla que 60 millones de edificios con la calificación energética más baja (F o G) tendrán que alcanzar la clase E antes de 2033 y que todos los nuevos edificios tendrán que ser cero emisiones operativas en 2030. Esto supone que tendrán que estar bien aislados y funcionar solo con energías renovables. Esta obligación se adelanta a 2027 en los nuevos edificios públicos.

Además, en la UE ya no se podrán subvencionar la instalación de calderas de combustibles fósiles desde 2027 y, de hecho, da luz verde a sus Estados miembro para que prohíban su uso legal, aunque el tope a nivel comunitario llegará en 2040, cuando ninguna calefacción o refrigeración podrá depender de petróleo, gas o carbón. Para estos fines, los países podrán acceder a 144.000 millones de euros del Fondo Social del Clima.

Foto: Las emisiones de la calefacción agravan la contaminación urbana. (EFE)

La propuesta no es definitiva, ya que tendrá que ser negociada y aprobada con el Parlamento y los Estados miembro de la UE durante 2022, antes de ser de obligatorio cumplimiento.

Sin embargo, para el coordinador de Política de Edificios de CAN Europa, Edoardo Concari, esto son solo "tímidos pasos adelante" respecto a las medidas que son necesarias para desencadenar una "verdadera transformación", como las normas obligatorias de rendimiento energético. "Ahora es el momento de que los colegisladores suban el listón de la ambición para garantizar el enorme potencial de ahorro energético y de reducción de emisiones del sector de la construcción no quede sin explotar", concluye.

Cambio climático
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