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Europa se lanza de forma decidida a la caza de las fugas de metano
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Potente gas de efecto invernadero

Europa se lanza de forma decidida a la caza de las fugas de metano

El nuevo reglamento de la Comisión Europa obligará a las empresas a cuantificar el volumen de metano que emiten a la atmósfera y a detectar y reparar las fugas relacionadas con el petróleo y el gas natural

Foto: Central de carbón de Niederaussem, Alemania. (Reuters/W. Rattay)
Central de carbón de Niederaussem, Alemania. (Reuters/W. Rattay)

A finales de septiembre de 2020, la ONG americana Fondo para la Defensa del Medio Ambiente (EDF) denunció que se había producido una gran fuga de metano en la Cuenca Pérmica, un área situada entre Texas y Nuevo México que se ha convertido en una de las principales zonas productoras de crudo a nivel mundial. Esta ha sido la primera vez en la que el uso de satélites ha servido para identificar una fuga masiva de metano y cuantificar el volumen liberado a la atmósfera.

Por un lado, se contaba con los datos del Copernicus Sentinel-5P, un satélite lanzado en 2017 por la Agencia Espacial Europea y cuya misión se centra precisamente en detectar emisiones. Por otro, se usó la información del espectro infrarrojo del satélite Sentinel 2. La ONG descubrió que desde el 4 de julio hasta el 26 de septiembre se habían producido al menos 12 fugas y estimaron que la emisión de metano fue entre cinco y 20 toneladas cada hora.

El sector energético es el responsable del 20% de las emisiones de metano de origen antropogénico

Los satélites y los drones están ayudando a destapar algunos de estos agujeros de salida de este potente gas de efecto invernadero (GEI), pero no son los únicos. En los últimos años, científicos y reporteros se han valido de diferentes argucias para denunciar estos escapes. En el caso de la organización Clean Air Task Force, su equipo científico decidió recorrer Europa este verano en furgoneta y grabar desde la calle con cámaras infrarrojas. Durante su gira, han descubierto hasta 123 fugas en infraestructuras de petróleo y gas en Austria, República Checa, Alemania, Italia, Polonia y Rumanía.

Foto: Imagen térmica de la liberación de metano a la atmósfera. Foto: Reuters

Entre los casos detectados hay un poco de todo: escapes en respiradores de una terminal de regasificación de GNL en Italia, fugas en la chimenea de una estación compresora en Alemania o salidas indetectadas en tanques de almacenamiento de petróleo en Hungría. Es decir, básicamente en toda la cadena de producción y distribución de combustibles fósiles.

Una de las denuncias que hacía el citado grupo al presentar los resultados se basa en la falta de datos concluyentes para controlar las fugas de este GEI. Es decir, que, cuando se habla de emisiones de metano del sector energético, solo se dispone de las estimaciones que hacen las empresas y estas no coinciden para nada con los estudios científicos. "Estos demuestran que las emisiones reales están por encima de las estimaciones", dicen desde EDF.

placeholder Emisiones de metano detectadas vía satélite. (Programa Copernicus UE)
Emisiones de metano detectadas vía satélite. (Programa Copernicus UE)

En su denuncia pedían a las autoridades comunitarias que actuaran y estos días deben estar de enhorabuena porque la Comisión Europea (CE) ha decidido actuar al respecto. Hace escasos días, se hacía pública su propuesta de reglamento sobre el metano, en la que se admite la premisa de la oenegé. A pesar de que el sector energético produce alrededor de una quinta parte de las emisiones de metano antropogénicas, "no se establecen objetivos vinculantes específicos de reducción, porque estos requieren, en primer lugar, de datos fiables sobre el nivel y el origen de las emisiones de metano, una información que no está disponible actualmente", dice el texto de la UE.

Malos tiempos para las fósiles

El documento de la CE propone cuatro medidas principales para que el sector de las energías fósiles (petróleo, gas natural y carbón) reduzca sus emisiones de metano. El objetivo: acabar con un 58% del metano del sector de la energía para 2030. La primera, cómo no, es medir. Las compañías tendrán que realizar informes obligatorios sobre volúmenes de gas vertido a la atmósfera en cada fase del proceso productivo. Por otro lado, se exigirá a las empresas que detecten y reparen dichas fugas en sus conductos, tanques, instalaciones. Al mismo tiempo, prohíbe la quema, ventilación o liberación de gas natural.

Foto: Pozos de extracción de petróleo (EFE)

El texto tampoco se olvida de los pozos de petróleo abandonados o las minas de carbón inactivas que seguirán emitiendo durante mucho tiempo. Por eso, pide a los Estados miembros que creen sus propios inventarios y sus planes de mitigación. Incluso se tienen en cuenta las importaciones de energías fósiles. La UE importa más del 80% del gas natural y el 90% del petróleo que consume.

Con la nueva propuesta, Europa quiere crear una "base de datos sobre transparencia del metano, en la que la información comunicada por los importadores y los operadores se pondrá a disposición del público, para demostrar así el verdadero nivel de compromiso de las empresas y los países productores de energía de todo el mundo en lo relativo a la reducción de sus emisiones de metano. Además, una herramienta de monitorización de los emisores que utiliza la tecnología satélite más innovadora proporcionará información sobre la magnitud, la recurrencia y la localización de las fuentes de emisiones de metano elevadas", dice el texto.

placeholder El sector ganadero, responsable de emisiones de metano. (EFE/E. Noriega)
El sector ganadero, responsable de emisiones de metano. (EFE/E. Noriega)

La UE y otros 100 países han decidido actuar contra el metano con la firma del reciente Compromiso Mundial sobre el Metano que prevé reducir sus emisiones un 30% para 2030. Y es que, a pesar de que este gas no tiene tanta concentración en la atmósfera como el CO₂ (que está hasta 200 veces más concentrado) y no permanece durante tanto tiempo en ella, es hasta 80 veces más potente que el CO₂ en calentar la atmósfera. Además, y según datos de un estudio publicado el pasado septiembre y dirigido por el profesor Robert B. Jackson, investigador de la Universidad de Stanford, la concentración de metano sigue aumentando. Incluso, lo ha hecho durante la pandemia. "El aumento global medio observado en 2020 fue el mayor de las últimas cuatro décadas", dice el estudio.

Es cierto que la industria del petróleo y el gas no es la única fuente emisora, pero también lo es que en Europa al menos un 20% del total de emisiones se debe al sector de la energía. El otro 53% provendría del sector agrícola y el 26% restante de los residuos. Además, buscar y reparar las fugas no plantea ningún reto tecnológico y sí podría reportar incluso beneficios a las empresas, dice la UE en su nuevo reglamento. Mientras, la ciencia todavía trata de abordar la reducción de metano en la producción agrícola para la alimentación animal y humana.

Foto: El queso es uno de los alimentos con mayor huella de carbono. Foto: Unsplash

Se investiga, por ejemplo, con suplementos dietéticos como las algas rojas para reducir las emisiones del ganado bovino o con la posibilidad de llevar a cabo inundaciones periódicas en los cultivos de arroz. La UE también cuenta dentro de su Estrategia sobre el metano desde 2020 y su Directiva sobre vertederos con disposiciones para que los gases del tratamiento de basuras se transformen en energía en vez de ser liberados a la atmósfera. Incluso hay algún grupo de investigación que se han planteado cómo quitar esas emisiones de metano de la atmósfera, pero 'a priori' parece más barato y sensato aplicar tecnología ya existente para reducir emisiones evitables que para eliminarlas.

A finales de septiembre de 2020, la ONG americana Fondo para la Defensa del Medio Ambiente (EDF) denunció que se había producido una gran fuga de metano en la Cuenca Pérmica, un área situada entre Texas y Nuevo México que se ha convertido en una de las principales zonas productoras de crudo a nivel mundial. Esta ha sido la primera vez en la que el uso de satélites ha servido para identificar una fuga masiva de metano y cuantificar el volumen liberado a la atmósfera.

Combustibles fósiles Efecto invernadero Estudio científico
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