Qué es el CO2 biogénico y cómo puede ayudar a generar combustible renovable para tu coche o el avión en el que viajes
Los combustibles renovables se abren paso en todos los sectores, especialmente en el del transporte. Este desarrollo, generado a partir de biomasa, apuesta por reducir las emisiones
Hace tiempo que la práctica totalidad de las industrias, en su lucha por la sostenibilidad, apuestan por encontrar y desarrollar nuevas soluciones a partir de fuentes energéticas alternativas a las fósiles. Y teniendo en cuenta que el transporte es uno de los sectores que más emisiones genera, los combustibles constituyen uno de sus principales objetivos.
Es en este contexto donde surge el CO2 biogénico, que viene a ser el dióxido de carbono que se genera tras la descomposición, digestión o combustión de la biomasa o de productos derivados de ella. Las diferencias respecto a los combustibles fósiles son evidentes. Cuando una empresa emplea combustibles fósiles, su quema genera un CO2 adicional que produce las emisiones. En el caso del CO2 biogénico, el dióxido procede de las plantas que lo absorben durante su crecimiento. Se trata, por tanto, de un proceso circular que no genera emisiones adicionales.
El CO2 biogénico, de este modo, se emplea para producir combustibles renovables en el sector del transporte. En el caso de los automóviles, además, no hace falta realizar modificaciones adicionales, ya que estos combustibles son compatibles con los motores actuales. Pero esta alternativa no solo sirve para coches, motos o autobuses, sino también para el transporte aéreo o el marítimo, donde la electrificación no es una alternativa viable a los combustibles fósiles.
La evolución de este combustible puede observarse a través del paso del tiempo. Según el informe 'Rutas y potencial para producir metanol verde en España', su producción a partir de centrales eléctricas de biomasa se situó en 4,8 millones de toneladas de CO2 al año en 2020 y 7,9 en 2025. De cara a 2050, esta cifra crecerá hasta los 27,7 millones de toneladas.
266 MW para producir CO2 biogénico en España
El CO2 biogénico se perfila como una de las alternativas claras a los combustibles fósiles en nuestro país. En esta dirección trabaja Magnon, la filial de renovables de Ence, que produce energía renovable a partir de biomasa agrícola, forestal e industrial.
Lo hace desde sus centros de energías renovables de Huelva, Puertollano y Mérida, donde convertirá el CO2 biogénico en combustible merced a la combinación con hidrógeno verde. En concreto, la compañía está desarrollando un hub industrial en estos tres emplazamientos para producir combustibles renovables.
Magnon gestiona cerca de dos millones de toneladas de biomasa al año en España, a través de 266 MW de potencia instalada en sus diferentes emplazamientos. Con su actividad, la compañía apuesta, además, por una energía que limpie los montes, fije población rural, impulse la transición energética y proporcione CO2 biogénico como materia prima de combustibles renovables.
Su actividad, asimismo, genera 24 empleos por cada MW instalado, según el último informe publicado por Appa (Asociación de Empresas de Energías Renovables). También evita cada año la emisión de más de 335.000 toneladas de CO2, disminuye el riesgo de incendios y reduce la quema incontrolada de restos agrícolas.
Hace tiempo que la práctica totalidad de las industrias, en su lucha por la sostenibilidad, apuestan por encontrar y desarrollar nuevas soluciones a partir de fuentes energéticas alternativas a las fósiles. Y teniendo en cuenta que el transporte es uno de los sectores que más emisiones genera, los combustibles constituyen uno de sus principales objetivos.