Las tabacaleras deberán asumir el coste ambiental del abandono de colillas
Tras un largo y complicado proceso de desarrollo reglamentario, el gobierno ha aprobado por fin la normativa para la prevención de residuos de los cigarrillos con filtro y su reciclaje
Con la aprobación del Real Decreto relativo a la gestión de los residuos del tabaco con filtros, las empresas tabacaleras deberán hacerse cargo del reciclaje de las colillas, de prevenir su abandono como residuo y de financiar las labores de limpieza para retirarlas del entorno. Asimismo deberán contribuir a las campañas de concienciación contra el hábito de tirarlas al suelo y de financiar los estudios destinados a evaluar su impacto en el medio natural.
Según los datos oficiales del Comisionado para el Mercado de Tabacos, en 2021 se comercializaron en España cerca de 2.100 millones de cajetillas de 20 unidades de cigarrillos con filtro. Una cifra a la que cabe añadir los aproximadamente 7.500 millones de filtros para tabaco de liar que se venden anualmente. Y casi tres cuartas partes de las colillas de todos esos miles de millones de cigarrillos son abandonadas de manera incontrolada en el entorno.
Por eso, tal y como recogen los informes anuales del Proyecto Libera contra la denominada basuraleza (la basura que se acumula en la basuraleza), las colillas se han convertido en el residuo más habitual en las batidas de limpieza que organizan sus miles de voluntarios en campos, ríos, bosques y playas.
De hecho, tal y como señala el documento que acompaña a la aprobación del Real Decreto, los filtros de productos del tabaco son el residuo de plástico de un solo uso más común en las playas de la UE. Pero además de plástico, en este caso acetato de celulosa, las colillas contienen sustancias tóxicas altamente contaminantes, como cadmio, arsénico, alquitrán o tolueno.
Por otra parte, al entrar en contacto con el agua acaban disolviéndose en microplásticos, provocando su acumulación en la cadena trófica. Desde moluscos y crustáceos, hasta peces, reptiles, aves y cetáceos, muchas de las cuales acaban pereciendo por su ingesta accidental. Problema al que no escapamos nosotros como parte integrante de esa cadena trófica.
Algo similar ocurre en los ecosistemas terrestres, donde además del impacto de la basuraleza, cabe añadir el impacto causado por los incendios provocados por colillas mal apagadas o arrojadas al exterior desde un vehículo en marcha. Según datos del Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico (MITECO) este irresponsable gesto está detrás de cerca del cinco por ciento de los incendios forestales de los últimos diez años en España.
Mas allá de las prohibiciones
Para prevenir estos y otros impactos en el medio ambiente y en la salud de los ecosistemas, la nueva normativa reconoce la potestad de los ayuntamientos para prohibir fumar en las playas. Algo que ya venía sucediendo en España desde la famosa Ley Antitabaco, que dio lugar a la declaración de las primeras Playas Sin Humo: desde Cantabria, Comunidad Valenciana, Cataluña, Galicia o el País Vasco hasta el resto.
Respecto a las empresas, en aplicación del régimen de responsabilidad ampliada del productor y con el objetivo de reducir el contenido de plástico en los productos de tabaco y prevenir su abandono como residuo, la nueva ley les obliga a elaborar programas de prevención e introducir medidas de ecodiseño en los procesos de fabricación. También deberán velar para que los recipientes que formen parte de los sistemas públicos de recogidadispongan de una infraestructura específica que permita la separación de los residuos de productos del tabaco con filtros y los filtros.
Como señalan los impulsores de esta medida, no se trata tan solo de repartir ceniceros en las playas, sino de establecer puntos de recogida selectiva que faciliten la participación de los fumadores y permitan su reciclaje y valorización. En relación a este apartado la nueva ley prevé que, cuando las empresas no alcancen los debidos acuerdos con los ayuntamientos, los establezcan con los agentes económicos para asegurar la gestión ambientalmente responsable de los residuos generados por sus productos.
Por último los productores se verán obligados a financiar la limpieza de las colillas vertidas como basura dispersa en el entorno, así como los costes de la recogida de los residuos de dichos productos desechados por error en los sistemas públicos de recogida y en las infraestructuras de saneamiento y depuración. También deberán asumir los cargos de gestión y tratamiento, la recogida de información, las campañas de concienciación ciudadana y la realización de estudios sobre su impacto ambiental.
Coincidiendo con la aprobación de esta normativa, la Mesa del Tabaco, organización que agrupa y representa a toda la cadena de valor del sector del tabaco en España, ha anunciado que los productores de cigarrillos van a constituir una asociación para atender y dar debida respuesta a las obligaciones que les han sido atribuidas.
Con la aprobación del Real Decreto relativo a la gestión de los residuos del tabaco con filtros, las empresas tabacaleras deberán hacerse cargo del reciclaje de las colillas, de prevenir su abandono como residuo y de financiar las labores de limpieza para retirarlas del entorno. Asimismo deberán contribuir a las campañas de concienciación contra el hábito de tirarlas al suelo y de financiar los estudios destinados a evaluar su impacto en el medio natural.