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Antes de decirme cuántas aplicaciones tiene, dime si es reparable
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Electrónica sostenible

Antes de decirme cuántas aplicaciones tiene, dime si es reparable

Tras su aprobación en el Parlamento Europeo, la resolución sobre la Ley del Derecho a Reparar de los consumidores llega a la Comisión, que deberá presentarla este mismo año

Foto: Los teléfonos móviles deberán ser reparables por ley (EFE/S.Ilnitsky)
Los teléfonos móviles deberán ser reparables por ley (EFE/S.Ilnitsky)

Más allá de las tres erres que dieron forma a la famosa teoría para prevenir los residuos, reducir, reutilizar y reciclar, existen muchas otras que son de igual categoría y deben ejercerse con igual facilidad. Una de las más relevantes es la erre de ‘reparar’. Pero para que los ciudadanos podamos ejercerla es necesario obligar a los fabricantes a facilitarla, algo que por fin puede empezar a ocurrir.

Tras más de una década jugando al gato (UE) y el ratón (fabricantes) el Parlamento Europeo ha dejado encarrilada la propuesta legislativa que amparará el derecho de los consumidores europeos a reparar sus útiles electrónicos. En base a la resolución parlamentaria, la Comisión ya está elaborando una propuesta de Ley del Derecho a Reparar para que sea presentada y debatida este mismo año.

El periodista Jesus Soria es uno de los mayores expertos en consumo de nuestro país. Para el que fuera durante años director y presentador del programa 'Ser Consumidor' la ley comunitaria llega tarde, pero en todo caso "bienvenida sea". En declaraciones a Planeta A opina que "la creciente generación de residuos tecnológicos es totalmente insostenible, cada día más, y no tiene sentido la imposición de los intereses de los poderes económicos frente a los colectivos al seguir promoviendo el “usar y tirar” en móviles, electrodomésticos…Es permitir que el negocio esté por encima del Planeta".

Foto: Comprador eligiendo un televisor (EFE)

Reparar las cosas, en lugar de tirarlas y comprar otra nueva para que nos preste el mismo servicio, es un modo de actuación que, además de obedecer al sentido común, contribuye de manera directa a atenuar uno de los problemas medioambientales más serios al que nos enfrentamos: el del aumento incontrolado de residuos, y muy especialmente el de los aparatos eléctricos y electrónicos que desechamos.

Con más de 50 millones de toneladas anuales, los residuos electrónicos son la fracción de la basura que más crece en todo el mundo. En la UE es la fuente de residuos que más crece: en 2017 se recogieron más de 3,5 millones de toneladas y solo se recicló el 40%. Para prevenir su desbocado aumento y reducir el grave daño que provoca en el medio ambiente, ya existen iniciativas ciudadanas que cuentan con el apoyo de los grupos ecologistas, como la web ‘Alargascencia’ puesta en marcha por Ecologistas en Acción para facilitar la localización de los puntos de reparación.

placeholder La nueva ley promoverá la reparación de los electrodomésticos. EFE Estela Silva
La nueva ley promoverá la reparación de los electrodomésticos. EFE Estela Silva

Pero más allá de eso, es necesaria la actuación de las administraciones con la puesta en marcha de una legislación que en verdad proteja al consumidor ante estrategias tan mezquinas como la obsolescencia programada, con la que los fabricantes acortan la vida útil de sus productos convirtiéndolos en residuos sin opción a arreglo. Para Jesús Soria "parece obvio que, si queremos de verdad avanzar hacia una economía circular, debería ser factible la reparabilidad, las segundas y terceras oportunidades de uso, pero sin trabas para el consumidor. La mayoría queremos colaborar. Pero hasta ahora nunca ha sido fácil, más bien todo lo contrario".

Para evitarlo, los ejes básicos de la Ley del Derecho a Reparar que está ultimando la Comisión Europea se centrarán en exigir a los fabricantes de aparatos eléctricos y electrónicos que sus productos sean más reparables, y que además lo sean a lo largo de toda la cadena de valor: desde que se diseñan hasta que se producen y llegan a manos del usuario. De manera que el teléfono móvil, la tostadora o el lavavajillas que adquirimos tenga componentes fácilmente extraíbles y reparables o sustituibles a bajo coste.

El 77% de los consumidores europeos preferiría reparar su aparato electrónico antes que cambiarlo por uno nuevo tras sufrir una avería

Además se extenderá la garantía de los productos más allá de los dos años y se deberá facilitar al comprador una información clara y precisa sobre la reparabilidad de los productos en el propio etiquetado. En el caso de los terminales de telefonía móvil y las tabletas, las actualizaciones de software deberán ser accesibles a lo largo de la vida útil del dispositivo y no hasta que el fabricante así lo decida, obligando al cambio de modelo.

La Ley del Derecho a Reparar debe convertirse en una herramienta básica para que la UE pueda avanzar hacia un verdadero modelo de economía circular, basado en la puesta en marcha del concepto ‘de residuo a recurso’ recogido en el Paquete de Economía Circular de la UE y en la Estrategia Española de Economía Circular. Sin ése tránsito será imposible cumplir con lo que propone el Pacto Verde Europeo y la neutralidad de carbono en 2050.

Foto: Foto: Reuuters

Respecto a la incorporación del índice de reparabilidad en el etiquetado de los productos, los europarlamentarios han tenido en cuenta el éxito de la experiencia francesa, donde desde el año pasado un grupo de aparatos eléctricos y electrónicos (lavadoras de carga frontal, teléfonos móviles, ordenadores portátiles, televisores y cortacéspedes eléctricos) están obligados a incorporar en su etiquetado un logo con una numeración, del 1 al 10, que expresa si el aparato es más o menos reparable en base a la puntuación asignada por los criterios del Ministerio de Transición Ecológica.

placeholder El Índice de Reparabilidad ya está en vigor en Francia
El Índice de Reparabilidad ya está en vigor en Francia

Esta herramienta informativa, prevista por la Ley Antiresiduos para una Economía Circular, permite a los consumidores practicar una compra mucho más responsable al recibir información precisa sobre el período de vida útil del producto que van a adquirir, más allá de su precio de venta, y primando aquellos que sean más fáciles de reparar, algo que por cierto, y según una encuesta del Eurobarómetro preferiríamos el 77% de los consumidores.

Más allá de las tres erres que dieron forma a la famosa teoría para prevenir los residuos, reducir, reutilizar y reciclar, existen muchas otras que son de igual categoría y deben ejercerse con igual facilidad. Una de las más relevantes es la erre de ‘reparar’. Pero para que los ciudadanos podamos ejercerla es necesario obligar a los fabricantes a facilitarla, algo que por fin puede empezar a ocurrir.

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