El lado oscuro del Black Friday: su insostenible huella ecológica en el planeta
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Más allá de las oportunidades

El lado oscuro del Black Friday: su insostenible huella ecológica en el planeta

La cantidad de recursos ambientales necesarios para sostener el nivel de consumo que se alcanza en un solo día, y de gestionar los residuos que genera, escapa a toda lógica y provoca un enorme impacto ambiental

Foto: Ofertas por el Black Friday en un comercio. (Reuters/Arnd Wiegmann)
Ofertas por el Black Friday en un comercio. (Reuters/Arnd Wiegmann)

Este año, los cálculos de gasto medio de los españoles para el Black Friday, el evento durante el que las marcas realizan importantes descuentos con el fin de atraer al público y fomentar el consumo prevén que se eleve un 20% hasta llegar a los 180 euros por persona,

Si a esta jornada de compras, que tiene lugar el día 26 de noviembre, se unen las adquisiciones que se realizarán durante el Ciber Monday, que se desarrolla el 29 del mismo mes y que se centra en la venta online, esta cantidad se incrementará hasta los 270 euros. En nuestro país un 37% de los consumidores es decir, 14,4 millones de personas participarán en ambas propuestas con sus compras. Pero ¿qué repercusiones tienen sobre el medio ambiente y cómo afectan a la huella ecológica?

En 2019, las iniciativas vinculadas al Black Friday generaron el equivalente al 1,7% de las emisiones anuales de la ciudad de Madrid

El concepto de huella ecológica estima "el área de territorio productivo o ecosistema acuático necesario para la generación de los recursos para el desarrollo de una determinada actividad y, posteriormente, para asimilar los residuos de la misma", explican Carlos Porroche, Ana Anguas, Eduardo Mir y Rosana Garrido en 'La vulnerabilidad del desarrollo sostenible medida a través de la huella ecológica'. Según dichos investigadores, los cálculos de la variable “se basan en dos elementos medibles”. Por un lado, “los recursos naturales consumidos y por otro los desechos generados” y, por otro, “la renovación y conversión de los mismos en áreas biológicamente productivas”.

Foto: Mercado ecológico. EFE Opinión

En este contexto, los cálculos darían una huella ecológica superficie equivalente a una cuarta parte de la superficie del planeta. “Existen 12.600 millones de hectáreas productivas, incluidas áreas marinas y tierra firme”, señala el agroecólogo Roger Martínez Castillo, de la Universidad de Costa Rica (UCR), en su libro 'Educación y huella ecológica'. “Y como los seres humanos no somos los únicos habitantes del planeta, se debe preservar inalterado, al menos, el 10% de este territorio para otras especies, lo que supondría disponer de 11.340 millones de hectáreas para nosotros”.

El planeta no está de oferta

Y si se divide este dato entre los habitantes de la Tierra, a cada persona le correspondería un pedacito de, aproximadamente, 1,7 hectáreas. Sin embargo, la huella ecológica mundial ya superaría las 2,8 hectáreas por habitante. En consecuencia, la cantidad de bienes ambientales necesarios para sostener el nivel de consumo y asimilar los residuos es muy superior a la capacidad que facilita el planeta, confirma Martínez Castillo. “Este es el impacto que generamos los seres humanos sobre el mundo”, subraya Concha Germán, de la Universidad de Zaragoza.

Los eventos de grandes ofertas dirigidas a promover ventas masivas “fomentan el hiperconsumismo y, evidentemente, tiene una influencia muy elevada en la huella ecológica”, confirma Alba Nogueira, catedrática de la Universidad de Santiago de Compostela (USC). “Las citas de estas características disparan dichos índices, al incrementar los gases de efecto invernadero”.

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Compras durante el Black Friday en un centro comercial. (Reuters/E. Garrido)

Por ejemplo, en 2019, las iniciativas vinculadas al Black Friday fueron responsables del 1,7% de las emisiones anuales de la ciudad de Madrid. Un dato que se desglosaría de la siguiente manera: el 81,11% se debió a la producción y comercialización de los productos; el 15,45%, al transporte de personas y a la entrega de mercancías; y el 0,44%, al uso de embalajes. Así, la contaminación generada durante este acontecimiento comercial, solo en la capital española, sería equivalente al carbono almacenado en 211 hectáreas de bosque templado.

Entre los productos más demandados durante estos días se encuentran la electrónica y las nuevas tecnologías, los cosméticos y los textiles. En este contexto, la fabricación de un 'smartphone' requiere decenas de elementos, como hierro, aluminio, magnesio, cobre, plata, grafito, litio, silicio o estaño —entre otros—, lo que supone un gran impacto ecológico. No en vano, la minería de dichos materiales genera contaminación atmosférica, fluvial y edafológica, la destrucción de ecosistemas, e importantes conflictos sociales en los lugares de extracción.

Foto: Pequeña tienda de moda sostenible en Alemania. (EFE/Phillipp Guelland)

Todo ello sin olvidar la importancia del sector textil, cuyo comercio también se ve incrementado tras el día de Acción de Gracias. Una circunstancia que deja un importante rastro en el medio ambiente. Por ejemplo, la producción de una camiseta supone 'expulsar' unos 2,5 kilogramos de CO₂ a la atmósfera. “Se calcula que la industria de la moda es responsable del 10% de las emisiones globales de carbono, más que todos los vuelos internacionales y los trayectos marítimos juntos”. Asimismo, “es un sector altamente consumidor de agua y de residuos peligrosos, debido a los tintes”, confirma Ángel Fernández Homar, presidente de la Fundación de la Economía Circular.

El problema logístico.

A esto se ha de unir un incremento del transporte de las mercancías y del uso de los embalajes (plásticos, papel y cartón), debido a que muchas de estas adquisiciones se realizan vía internet —en torno al 80%—, generándose, así, una importante cantidad de residuos. De hecho, el sector logístico es uno de los más activos durante el Black Friday. En 2019, el año previo a la pandemia del coronavirus, se distribuyeron 3,5 millones paquetes en España. Además, la mayor parte de las entregas se realizaron a domicilio, por lo que la contaminación fue mucho mayor. Una situación que se podría haber reducido en un 7% si la recogida se hubiera realizado en una tienda física.

placeholder Acción de protesta de Greenpeace contra el Black Friday. (Greenpeace)
Acción de protesta de Greenpeace contra el Black Friday. (Greenpeace)

Por tanto, Róger Martínez Castillo, de la UCR, pone el foco sobre “la responsabilidad del comercio respecto de la HE en los países más industrializados, que sistemáticamente incurren en un déficit ecológico”. En consecuencia, y para evitar el incremento de las afecciones ambientales del Black Friday, es necesario reflexionar sobre nuestra forma de comprar. Se aboga por la realización de las adquisiciones necesarias y que, las mismas, tengan el menor impacto posible. Algo que se puede conseguir mediante la unificación de los envíos, la apuesta por el comercio de proximidad o por evitar las devoluciones innecesarias, ya que las mismas alcanzan el 33% del total adquirido.

Asimismo, es positivo seleccionar productos de bajo consumo energético, que funcionen con baterías recargables o que estén realizados con materiales reciclados y/o reutilizables. En cualquier caso, “la mejor forma de mitigar la huella ecológica es reducir el consumo no pautado”, indica Ana Nogueira, de la USC. “La gente debe estar informada y evitar las compras impulsivas”, concluye Fernández Homar. De esta forma, se reduciría el alto impacto ambiental de este tipo de eventos.

Desarrollo sostenible
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