¿Son los piensos para animales la solución al desperdicio alimentario?
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Revalorización de la materia orgánica

¿Son los piensos para animales la solución al desperdicio alimentario?

Cada año se desperdician 1.000 millones de toneladas de alimentos en el mundo. La alimentación de ganado y mascotas puede suponer una solución parcial a este problema

Foto: La alimentación animal utiliza productos 'despreciados'. (Unsplash)
La alimentación animal utiliza productos 'despreciados'. (Unsplash)

Como responsables de la correcta alimentación de nuestros animales de compañía, cuando llega el momento de elegir el pienso que vamos a comprar para ellos, múltiples dudas nos asaltan a nosotros. Qué ingredientes deben llevar, qué marca adquirir según su precio, o incluso el impacto medioambiental que puede tener su producción son algunas de ellas. ¿Y su sostenibilidad?

Nuestro fiel compañero puede comer de todo, y lo importante en realidad son las proporciones en las que se administran. Para conseguir la cantidad idónea, debemos tener clara la edad en la que se encuentra el animal. En el caso de los perros pueden ser cachorros, adultos, senior, de alta energía, tamaño grande, mediano, pequeño o indoor, y en el de los gatos, debemos tener en cuenta si está castrado o no, por ejemplo.

"A una empresa láctea le sobra leche, y a nosotros nos la venden. Transformamos los productos que no tienen una tarea comercial"

"Prácticamente todos los piensos del mercado tienen unas proporciones adecuadas para los animales a los que se dirigen, no hay una proporción única, sino que debe adaptarse a cada caso, según estudios nutricionales", nos cuenta María Luisa Fernández Miguel, presidenta de Veterinarios de Tenerife y vocal de pequeños animales de la Organización Colegial Veterinaria (OCV).

He aquí el quid de la cuestión. Los piensos se basan en fórmulas compuestas de proteína, energía y minerales que se van adaptando, como ya hemos señalado, a las necesidades específicas de cada animal, la edad del mismo e incluso hasta el momento del año en el que se encuentre. Aun así, la composición general suele ser del 60% de cereales, del 20% de aceites y grasas, y de un restante de productos de origen vegetal.

placeholder La elaboración de piensos, a día de hoy, necesita la importación de materias primas. (Unsplash)
La elaboración de piensos, a día de hoy, necesita la importación de materias primas. (Unsplash)

Cada una de esas fórmulas está cuidadosamente orientada a las condiciones fisiológicas y nutricionales de la mascota, por lo que debemos ajustarnos lo máximo posible a lo que la etiqueta del pienso nos dice y al animal al que lo vamos a destinar. La normativa europea exige un etiquetado que informe a los usuarios de la composición cuantitativa y cualitativa de los alimentos que se comercializan, por lo que la decisión de optar por un pienso de una calidad mayor o menor está en nuestras manos.

Hacia piensos más sostenibles

Una vez disipadas las dudas respecto a las composiciones de los alimentos para el animal, surgen inevitablemente otras cuestiones: ¿De dónde vienen las materias primas con las que se elabora el pienso? ¿Todos ellos son responsables con el medio ambiente? Tal y como nos cuenta Jorge de Saja, director general de la Confederación Española de Fabricantes de Alimentos Compuestos Para Animales (CESFAC), nuestro país es líder europeo en la producción de pienso, llegando en 2018 a las casi 37 millones de toneladas.

La industria animal es una de las que más uso hace de los productos del resto de sectores. El ejemplo más claro nos lo da de Saja: "A una empresa láctea le sobra leche, y a nosotros nos venden la grasa de esa leche. Transformamos los productos de otras industrias que no tienen una tarea comercial, como las galletas rotas. Evitamos su desperdicio porque ya no sirven para la venta al consumo humano".

Pero la imagen sostenible cambia cuando en la ecuación incluimos el factor exportación. Somos los que más pienso elaboramos, pero también los que tenemos más problemas para producir las materias primas con las que se elabora, suministrándonos de hasta un 60% de otros países.

placeholder La sostenibilidad de la alimentación animal es una prioridad. (Unsplash)
La sostenibilidad de la alimentación animal es una prioridad. (Unsplash)

En 2018, el número de exportaciones en nuestro país de ingredientes para elaborar piensos de animales de compañía fue de más de 350.000 toneladas, lo que se traduce en una huella de carbono bastante elevada. El ingrediente principal y que supone la preocupación para la industria, son los cereales, concretamente la producción de soja, de la que dependemos de países como Brasil, EEUU y Argentina.

Para que nos podamos hacer una idea, un 87% de toda la soja importada por la UE se destina a producción de piensos para la alimentación de ganado. "Desde el punto medioambiental es el único tema del que no presumimos. Es un problema difícil de solucionar porque no se consigue incrementar la producción española de proteína vegetal porque realmente no tenemos capacidad", apunta Jorge de Saja.

Foto: Una persona hurga en los desperdicios de un mercado de abastos. (EFE) Opinión

Ante esta situación, la industria de alimentación animal se ha puesto manos a la obra para llegar a los objetivos del Pacto Verde Europeo de 2030. CESFAC, junto con el apoyo de IDH (Sustainable Trade Initiative), aboga por el abastecimiento sostenible y sin riesgo de deforestación de las materias primas. Para ello, han llevado a cabo un estudio sobre las importaciones de la soja donde se determina que el 100% de la soja que proviene de Estados Unidos, y un elevado porcentaje de la de Brasil y Argentina, ha sido producida en zonas con un bajo riesgo de deforestación.

Más exportaciones, precios más altos

Esta dependencia del exterior también influye inevitablemente en el precio de los piensos que, entre otras variables, van a depender de la calidad de las materias primas. Algunas de estas, como la soja, el girasol o los cereales en general, son catalogadas a nivel internacional como 'commodities', productos cuyo precio se fijan en grandes mercados y bolsas internacionales, y cuyo valor va a fluctuar según la estabilidad de la economía en ese momento.

Como nos detalla Jorge de Saja, actualmente la demanda de la alimentación animal es mucho mayor que la oferta, por lo que los precios de la mayor parte de esas materias primas se encuentran a un precio históricamente alto: "La solución pasa porque el fabricante gestione su aprovisionamiento de la manera más eficiente posible o utilice otras materias primas alternativas".

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