Crean lámparas hechas de cáscaras de naranja
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se distribuirán a partir de noviembre

Crean lámparas hechas de cáscaras de naranja

La startup Krill Design, con sede en Milán, está dándole a los desechos una nueva vida gracias a una lámpara compostable impresa en 3D hecha de desechos de cáscara de naranja procedentes de la industria alimentaria

placeholder Foto: La lámpara 'Ohmie', fabricada con cáscaras de naranja.
La lámpara 'Ohmie', fabricada con cáscaras de naranja.

Una startup italiana, Krill Design, ha desarrollado un diseño que utiliza las cáscaras, obtenidas como residuos de la industria alimentaria, una vez secadas, molidas y mezcladas con un biopolímero de origen vegetal (a base de la fermentación de almidones vegetales y que llevaba en desarrollo desde hace varios años), para darle forma a una lámpara impresa en 3D que han bautizado como “Ohmie” y que actualmente se encuentra en proceso de difusión en la plataforma de crowdfunding Kickstarter. La fórmula del biopolímero ha sido mejorada; lo suficiente para poder darme forma a esta pequeña pero única lámpara biodegradable.

"Ohmie responde a la necesidad de una forma más inteligente de gestionar los residuos de la cadena alimentaria y la necesidad de innovar en el diseño para que 'sostenible' deje de ser un adjetivo y se convierta en la norma", expone la compañía.

A pesar de que está fabricada para ser un elemento de decoración duradero, su cuerpo es compostable

Cada lámpara contiene las cáscaras recicladas de dos o tres naranjas sicilianas (dependiendo del tamaño), cuya mezcla de cáscara y biopolímero se extruye en forma de filamento. Este filamento se utiliza posteriormente en una impresora 3D FDM convencional para fabricar el cuerpo principal de la lámpara, formado por una hebra continua del filamento colocado en capas sucesivas en un patrón en espiral.

Normalmente se utilizan plásticos convencionales como ABS (acrilonitrilo butadieno estireno) o policarbonato para la impresión 3D. Krill Design, por el contrario, ha apostado por la fruta. Concretamente, naranjas. El motivo de escoger cáscaras de naranja no es aleatorio: Sicilia produce alrededor del 3% de las naranjas de todo el mundo. Esta abundancia hace que emplear cáscara de cítricos sea una selección más que acertada.

Una lámpara original y sostenible

El producto terminado tiene la textura de una cáscara de naranja real, junto con un color natural realzado con colorantes alimentarios totalmente naturales. El color exacto variará ligeramente de una lámpara a otra, ya que, tal y como pasa en el mundo real, cada naranja es diferente. Y, según los responsables, tiene cierto olor a galletas de naranja. Su tacto es aterciopelado y resistente y, como podemos ver en la imagen, no solo huele a naranja, también su diseño recuerda a la cáscara de las naranjas.

El diseño de la lámpara no estuvo exento de obstáculos, pues necesitaron hasta siete prototipos para llegar al boceto final. El objetivo era que la parte trasera permaneciera lo más recta posible y la “cabeza” de la lámpara permitiera la inclinación sin caerse hacia un lado u otro.

Una vez impresa, cada lámpara está equipada con un cable de alimentación con enchufe USB, un regulador de intensidad y una bombilla LED que emite entre 70 y 90 lúmenes. Respecto a sus medidas, la lámpara tiene una altura de 23 cm y 150 gramos de peso.

Además, cuando te canses de ella y tampoco desees regalársela a nadie, a pesar de que está fabricada para ser un elemento de decoración duradero, no hay problema, porque su cuerpo es compostable: puede desecharse de manera sostenible junto a los desechos orgánicos que tengas en casa.

“El objetivo detrás del trabajo de Ohmie The Orange Lamp y Krill Design es la reutilización de residuos orgánicos de la industria alimentaria, a través de un proceso de Economía Circular, transformando los recursos de la naturaleza en productos de diseño ecológico. Krill Design es un estudio italiano que ha estado desarrollando nuevos productos de diseño circular y biomateriales desde 2018”, expone la compañía.

Foto: Los platos tienen un impacto medioambiental mínimo. Foto: Chuwa Plant

Además, han escogido la impresión 3D porque representa la tecnología de producción con menos impacto en el medio ambiente, ya que permite evitar por completo el desperdicio de material a la par que crear bajo demanda, ahorrando así en energía y recursos. Su intención en todo momento es abordar el problemático desperdicio de recursos biológicos, convirtiendo los desechos en una pieza de decoración resistente y duradera.

El precio de venta previsto en el mercado es de 99 euros.

Si la campaña de Ohmie avanza sin problemas, se espera que el envío tenga lugar alrededor de noviembre de 2021 a nivel global.

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