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El peligroso aumento de la temperatura del agua es gasolina para una gigantesca batería de danas
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ASCENSO TÉRMICO

El peligroso aumento de la temperatura del agua es gasolina para una gigantesca batería de danas

El Mediterráneo se recalienta a un ritmo mucho más rápido de lo previsto. Las temperaturas actuales superan ya las de mitad de agosto, y todo ese calor se va a acumular hasta bien entrado el otoño

Foto: El Mediterráneo se está convirtiendo en una gasolinera de tormentas. (Jose Luis Gallego)
El Mediterráneo se está convirtiendo en una gasolinera de tormentas. (Jose Luis Gallego)

Los números de las altas temperaturas de junio son, en sentido literal, extraordinarios. Como detalla la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), en un clima no alterado, serían esperables alrededor de cinco récords de días cálidos a lo largo de todo un año. En junio hemos ‘sufrido’ nueve.

Entre ellos destacan los 46°C registrados en El Granado, Huelva (récord absoluto para un mes de junio en España) Tras pulverizar varias marcas más en días consecutivos y en toda España, la temperatura media del mes se ha situado finalmente en 23,6°C. Una cifra que supera nada más y nada menos que en +3,5°C la media del período de referencia (1991-2020) para un mes de junio.

Los expertos resaltan que no se había alcanzado una diferencia tan abultada entre un mes respecto a su período de referencia. De hecho, esos 23,6°C superan el promedio de los meses de julio y agosto en la serie histórica: 23°C. Como subrayan desde AEMET, si un mes de julio o agosto alcanzara esa temperatura media sería clasificado como un mes bastante cálido. Recordemos que, con una progresión de las altas temperaturas mucho menos veloz que estamos sufriendo este verano, el mes de agosto del año pasado acabó con una media de 25°C, convirtiéndose en el más cálido de la historia. Veremos como acaba éste.

Foto: el-mediterraneo-es-el-nuevo-caribe-por-que-la-temperatura-del-agua-anticipa-un-desastre

Sin embargo, más allá del destacado aumento de la temperatura del aire en este tórrido arranque de verano, lo que más preocupa a los expertos es la rápida tendencia al alza que está mostrando otro de los elementos básicos del clima: el mar. La temperatura de la superficie del mar en el litoral mediterráneo no solo parece acercarse a la del aire, sino que llega incluso a superarla. Un ejemplo: ayer primero de julio la temperatura del aire en el municipio murciano de Los Alcázares, a orillas del Mar Menor, fue de 28°C, mientras que el agua estaba a 28,3°C. Del otro lado la situación es incluso peor. Ayer en Nápoles estaban a 29 grados fuera del agua, y a más de 30 dentro.

A 30 grados en un plis plas

Según reporta la AEMET, a nivel estatal el mar en las costas de nuestro litoral alcanza ya temperaturas de hasta 28 y 30 grados, mientras que en las del Cantábrico oriental rondan los 24. Para la máxima autoridad meteorológica del Estado estos registros son cinco veces superiores a los normales para esta época del año. Incluso se empiezan a batir récords en el caso del mar Balear, donde la anomalía térmica del agua a nivel superficial ya era, a 25 de junio, de +3.8°C y subiendo. Se trata de valores propios de mitad de agosto, cuando se registran los más altos del año. Pero es que, como decíamos, la cosa va a más.

La boya del organismo público Puertos del Estado ubicada en el islote de Sa Dragonera, al oeste de la isla de Mallorca, registró este lunes una temperatura del agua de 30,55°C. Nunca con anterioridad se habían superado los treinta grados en un mes de junio en ese punto de la costa balear. El récord absoluto registrado por esa boya está en los 31,87°C anotados el 12 de agosto del año pasado.

placeholder Temperaturas del Mediterráneo a finales de junio. (Copernicus UE)
Temperaturas del Mediterráneo a finales de junio. (Copernicus UE)

Ante una anomalía térmica tan significativa, y dada la posibilidad real de que esa tendencia al alza se mantenga o incluso aumente, la pregunta que se hacen muchos observadores es cuanto puede llegar a subir la temperatura del mar Mediterráneo en agosto. Y lo más importante aún, teniendo en cuenta la inercia térmica del mar, capaz de retener las temperaturas mucho más que la atmósfera, qué consecuencias tendrá esa elevada potencia calorífica que está acumulándose en el Mediterráneo cuando empiecen a llegar las borrascas de otoño.

Previsiones inquietantes

El Mediterráneo es el mar que más se recalienta del mundo como consecuencia del cambio climático. Su temperatura aumenta un 20% más rápido que el resto de mares y océanos del planeta. El 15 de agosto del año pasado, tres días después de que la boya de Sa Dragonera marcara el citado récord, el Servicio de Cambio Climático de Copernicus, que es el programa de observación de la Tierra de la Comisión Europea, alertaba de un nuevo récord de la temperatura media en el conjunto del Mediterráneo: 28,47°C. Todas las previsiones apuntan a que ese récord será ampliamente superado este agosto.

Como destacaba la AEMET en referencia a esta situación, un mar muy cálido provoca un aumento de la humedad atmosférica, lo que no solo incrementa la sensación de bochorno y hace mucho más agobiantes los días y las noches. El verdadero problema es que un mar a treinta grados se convierte en una gasolinera dispuesta a abastecer de combustible a los fenómenos meteorológicos extremos para hacerlos aún más extremos. De ese modo a medida que se aproxime el otoño y se den las circunstancias atmosféricas adecuadas, incluso antes si dichas condiciones se anticipan, podemos volver a vivir situaciones tan extremas como las que se dieron el 29 de octubre del año pasado en Valencia.

placeholder Temporal en Valencia. El mar recalentado puede convertirse en el peor enemigo.(EFE/Biel Aliño)
Temporal en Valencia. El mar recalentado puede convertirse en el peor enemigo.(EFE/Biel Aliño)

Una condiciones que se producen cuando las bolsas aisladas de aire frío procedentes del norte entran en contacto con el aire recalentado por el mar provocando una perturbación atmosférica, lo que puede dar lugar a tormentas excepcionalmente intensas. La ecuación es muy simple: cuanto más caliente esta el mar, más energía inyecta a la atmosfera en forma de vapor de agua. En consecuencia, aumentan las perturbaciones y cuando se produce el ‘chispazo’ llegan las grandes precipitaciones. Unas lluvias torrenciales que caen de manera súbita y desproporcionada causando daños catastróficos. Un pronóstico que por desgracia todos reconocemos.

Cargador de danas

En la costa mediterránea española este fenómeno, al que llamamos dana, suele producirse en otoño porque la inercia térmica del mar mantiene esa gasolinera abierta mucho más allá del verano, esperando a que llegue el momento de recarga tras una repentina invasión de aire frío procedente de las regiones polares. Esa situación puede dar lugar a lo que los meteorólogos denominan ‘un sistema de corte’, una situación en la que las bajas presiones persisten durante varios días enroscándose a la gasolinera y descargando intensas lluvias sobre la región afectada.

En noviembre del año pasado el doctor Omar Baddour, jefe del servicio de vigilancia del clima de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), no dudó en asociar la catastrófica dana de Valencia con dicha situación. Todo se debió a “la presencia de grandes masas de aire cálido cerca de la superficie que se vieron alimentadas por un exceso de humedad procedente del mar Mediterráneo recalentado”. Una situación que “al entrar en conflicto con el aire frío de la atmósfera superior, dio lugar a grandes nubes convectivas que provocaron intensos aguaceros y grandes inundaciones repentinas”.

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En aquellos primeros momentos, tras asistir al desastre que dio la vuelta al mundo, este responsable de la OMM afirmó que “es de prever que el cambio climático haga que estos sistemas se vean reforzados y sean cada vez más intensos debido al aumento del calentamiento del agua del mar y el consecuente aumento de la humedad atmosférica”. Como explicó entonces, “por cada grado de calentamiento del agua del mar, el aire saturado contiene un 7% más de vapor de agua, lo que a su vez incrementa, como mínimo en igual porcentaje, el riesgo de que se produzcan precipitaciones extremas”. Por eso el rápido y temprano aumento de la temperatura del mar que estamos observando estos días es un mal presagio cara al otoño, sino antes.

Los números de las altas temperaturas de junio son, en sentido literal, extraordinarios. Como detalla la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), en un clima no alterado, serían esperables alrededor de cinco récords de días cálidos a lo largo de todo un año. En junio hemos ‘sufrido’ nueve.

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