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Fuego y leche: los incendios forestales afectan a las vacas lecheras más que a nosotros
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Fuego y leche: los incendios forestales afectan a las vacas lecheras más que a nosotros

Un nuevo estudio de la Universidad de Idaho ha descubierto que los problemas pulmonares en el ganado son más comunes de lo que pensábamos, y el humo es uno de los principales responsables

Foto: Vacas 'Holstein', como las que fueron sujeto de estudio. (iStock)
Vacas 'Holstein', como las que fueron sujeto de estudio. (iStock)

Que se queme el monte no suele traer nada bueno. Cierto es, de todos modos, que, como explicaba a Planeta A Francisco Rodríguez y Silva, doctor ingeniero de Montes, profesor de defensa contra incendios forestales del Departamento de Ingeniería Forestal de la Universidad de Córdoba y coordinador del Laboratorio de Incendios Forestales, "el fuego marca ciclos naturales. Son una herramienta rejuvenecedora de esas coberturas vegetales. Los ecosistemas envejecen y los incendios los renuevan". Aunque esto sea una realidad, a cualquier habitante de una pequeña población rural que linde con un bosque, no le hará la más mínima gracia que se quemen los árboles de su pueblo.

Entre las cosas malas que traen consigo los incendios forestales, podemos destacar el peligro que suponen para la biodiversidad, especialmente para especies amenazadas que dependen de unos pocos hábitats concretos (como es el caso, aunque lejano para nosotros, del koala australiano); la emisión de grandes cantidades de contaminantes (en particular micropartículas PM2,5, que suponen un peligro para nuestra salud); la destrucción de bienes, ya sean casas o campos de cultivo y, como explica un nuevo estudio publicado por investigadores de la Universidad de Idaho (el séptimo estado de EEUU con una mayor de cabezas de ganado por habitante), su repercusión en los animales, tanto salvajes como domésticos de los que dependemos, en particular, las vacas.

"La evidencia muestra que los incendios forestales y el humo pueden resultar en la exposición descontrolada del ganado a compuestos dañinos"

El estudio, publicado en el 'Journal of Dairy Science', ha analizado como el incremento de la frecuencia de incendios forestales en la costa oeste de Estados Unidos han afectado a la población bovina productora de leche de los estados más occidentales del país, que concentran más del 25% de la producción láctea de la primera potencia económica mundial.

Como explica la autora principal del estudio, la Doctora Amy L. Skibiel, "la evidencia muestra que los incendios forestales y el humo pueden resultar en la exposición descontrolada y excesiva del ganado a compuestos dañinos típicos de la contaminación característica de entornos urbanos". Lo que defienden los investigadores es que el humo de los incendios forestales contienen micropartículas (las famosas PM2,5), toxinas que se racionan con problemas de salud en el ser humano, según se afirma desde la propia Organización Mundial de la Salud. "Estas partículas son inhaladas y llegan muy al fondo de los recesos alveolares de los pulmones, donde pueden causar inflamación, dificultar la función pulmonar y, además, atravesar la barrera pulmonar y entrar en el torrente sanguíneo", explica Amy L. Skibiel.

placeholder Ese humo llega a los pulmones de las vacas (y a los nuestros). Foto: iStock
Ese humo llega a los pulmones de las vacas (y a los nuestros). Foto: iStock

Para llevar a cabo su estudio científico, los investigadores estudiaron un grupo de vacas frisonas (Holstein, las blancas y negras de toda la vida), durante la temporada de incendios del Pacífico Noroeste en el año 2020 (de julio a septiembre). Las vacas, como todos los animales, se vieron afectadas por la calidad del aire, la temperatura y la humedad. Los investigadores monitorearon todos estos factores, al mismo tiempo que mantenían un registro constante de la cantidad de leche producida, su composición y calidad, además de tomar muestras de sangre de las cabezas de ganado para controlar con detalle su salud.

Los investigadores descubrieron que, durante siete días consecutivos de septiembre, las vacas estuvieron expuestas a partículas procedentes de incendios forestales, en una concentración entre 10 y 25 veces superior al máximo recomendado por la Agencia de Protección Ambiental de EEUU (EPA).

Foto: El incendio de Sierra Bermeja, la noche del 10 de septiembre. (Reuters)

Durante esta semana de exposición a estos compuestos químicos, las vacas produjeron menos leche, pero, como explican los científicos, este efecto no se limitó exclusivamente a este periodo, sino que la situación se alargó en el tiempo durante un periodo de siete días, alterando el metabolismo de las grasas y de las proteínas y reduciendo la proporción de células inmunitarias en el torrente sanguíneo de los animales. Además, explican los investigadores, el equilibrio de minerales esenciales en sangre también se vio alterado.

Este estudio arroja un poco de luz sobre los problemas de la ganadería bovina, no solo en EEUU, sino en todo el mundo. Al contrario que pasa con la población de seres humanos, donde la principal causa de muerte son las enfermedades cardiovasculares, en la población bovina, la principal causa de muerte (que no sea por depredadores o intencional) son las enfermedades pulmonares, tanto en ejemplares adultos como en crías. Como explican los investigadores, el actual cambio climático está aumentando la frecuencia y la intensidad de los incendios forestales, no solo en EEUU, sino en España también. Según vaya avanzando (y todas las previsiones indican que así será), podemos esperar que estos fuegos se acentúen, trayendo consigo todavía más problemas.

Que se queme el monte no suele traer nada bueno. Cierto es, de todos modos, que, como explicaba a Planeta A Francisco Rodríguez y Silva, doctor ingeniero de Montes, profesor de defensa contra incendios forestales del Departamento de Ingeniería Forestal de la Universidad de Córdoba y coordinador del Laboratorio de Incendios Forestales, "el fuego marca ciclos naturales. Son una herramienta rejuvenecedora de esas coberturas vegetales. Los ecosistemas envejecen y los incendios los renuevan". Aunque esto sea una realidad, a cualquier habitante de una pequeña población rural que linde con un bosque, no le hará la más mínima gracia que se quemen los árboles de su pueblo.

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