La fiebre de 'promesas verdes' en la COP26 llega al sector sanitario
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Crisis climática y sanitaria van de la mano

La fiebre de 'promesas verdes' en la COP26 llega al sector sanitario

Uno de los grandes focos de esta edición de la mayor cumbre climática del mundo ha sido la clara y estrecha relación que tienen la crisis climática y la crisis sanitaria. Por eso, muchos países están proponiendo medidas que atajan ambos problemas

Foto: Un médico se enfría con una ducha improvisada en Pakistán. (Reuters/Akhtar Soomro)
Un médico se enfría con una ducha improvisada en Pakistán. (Reuters/Akhtar Soomro)

50 países se comprometieron el martes en la COP26 a desarrollar sistemas de salud resilientes frente a los efectos del cambio climático, y la mayoría de ellos aseguró también que reverdecerían su infraestructura sanitaria como respuesta a las “crecientes evidencias” científicas sobre la medida en que el calentamiento global amenaza la salud de las personas. 14 de estos estados, España entre ellos, se fijaron además una fecha límite en la cual su sector de la salud debería alcanzar la neutralidad de carbono (esto es, que reduzca sus emisiones de CO₂ hasta el punto en que las pocas que se mantengan sean compensadas con técnicas de secuestro de carbono).

La salud como uno de los temas prioritarios de la cumbre del clima de Naciones Unidas es una de las novedades de esta edición, que se celebra en Glasgow (Reino Unido) un año más tarde de cuando estaba programada (diciembre de 2020), como consecuencia de las restricciones impuestas por la crisis sanitaria del coronavirus.

Entre 2030 y 2050, se espera que la crisis climática provoque aproximadamente 250.000 muertes más al año

Mascarillas en espacios cerrados, test de antígenos obligatorios cada día para acceder al Scottish Event Campus —donde tienen lugar las negociaciones climáticas multilaterales—, distancias de seguridad, límites de aforo y algunos sustos de positivos de covid-19 confirmados ya en los primeros días del evento son algunas de las particularidades de esta cumbre del clima, que todavía en plena pandemia ha reunido a más de 20.000 personas llegadas de todos los rincones del planeta.

“Es importante que los gobiernos esta semana acuerden llevar a cabo acciones ambiciosas para atajar el cambio climático”, señaló Josh Karliner, director de la ONG Health Care Without Harm (en español, Sanidad sin Daños) en una rueda de prensa organizada el martes por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Karliner argumentó que lo que saldrá —o no— de Glasgow será en todo caso “un tratado sobre salud pública”, pues las medidas contra la crisis climática “crearán un entorno propicio para que los hospitales y los sistemas de salud lleven a la práctica su propia ambición” tanto en el campo de la adaptación como en la mitigación.

placeholder El aumento de las temperaturas es un riesgo para la salud. (EFE/Neil Hall)
El aumento de las temperaturas es un riesgo para la salud. (EFE/Neil Hall)

Los hospitales, los fármacos, la alimentación en los servicios sanitarios y otros elementos de la cadena de suministro de la industria de la salud representan cerca del 4,6% de las emisiones globales de efecto invernadero, según la OMS, cifra que casi duplica la aportación al cambio climático de sectores tan contaminantes como la aviación internacional o el transporte de mercancías.

Además, el calentamiento global afecta a la salud pública al agravar, por ejemplo, los problemas respiratorios o cardiacos exacerbados por altas temperaturas, o al aumentar el riesgo de contraer enfermedades transmitidas por el agua. Las inundaciones, más frecuentes e intensas a medida que el planeta se calienta, contaminan las fuentes de agua dulce, lo cual incrementa el riesgo de enfermedades transmitidas por el agua y da lugar a criaderos de insectos portadores de enfermedades, como los mosquitos, recalca este organismo de Naciones Unidas.

Los pronósticos para las siguientes décadas no son nada alentadores en este sentido: entre 2030 y 2050 se espera que la crisis climática provoque aproximadamente 250.000 muertes más al año debidas a la malnutrición, la malaria, la diarrea y el estrés térmico, entre otras consecuencias del calentamiento causado, principalmente, por la quema de combustibles fósiles que alimenta el actual modelo productivo y de consumo de las economías industrializadas.

placeholder La crisis climática facilita la transmisión de la malaria, entre otras enfermedades. (Reuters/Amit Dave)
La crisis climática facilita la transmisión de la malaria, entre otras enfermedades. (Reuters/Amit Dave)

“Hemos visto emerger y a lo largo de los años hemos tenido problemas con enfermedades transmitidas por el agua, como el dengue, que no solíamos tener”, alegó por su parte la ministra de medio ambiente de Maldivas, Aminath Shauna, quien dijo que su país no quiere tampoco sentirse “una víctima”, y por ello también harán lo que esté en su mano para descarbonizar su sistema sanitario, por ejemplo, con tecnología más eficiente desde el punto de vista energético. Así lo harán también 45 países de los 50 que han apoyado el programa de salud y clima propuesto por la OMS.

Entre los estados que aún no lo han suscrito están China, India y Rusia. Entre los que sí, hay alguno más ambiciosos, pues además de apoyar la iniciativa se han propuesto una meta para lograr la neutralidad climática en sus sistemas sanitarios. Los que cuentan con 'deadlines' más inmediatos son Kenia (2030), Nigeria (2035), Sierra Leona (2035) y el Reino Unido (2040). España ha puesto el límite en 2050, igual que Marruecos, Perú o Yemen.

Las advertencias de la comunidad de la salud pública

Los profesionales de la salud llevan tiempo reclamando más atención sobre la crisis climática. En septiembre, un grupo de revistas médicas de prestigio —entre las que figuraban 'The Lancet', 'Chinese Science Bulletin', 'The New England Journal of Medicine' o el 'East African Medical Journal'— instó a los gobiernos a que actuasen con urgencia para contener el calentamiento por debajo del umbral que recomienda la ciencia. “La mayor amenaza para la salud pública mundial es el continuo fracaso de los líderes mundiales en mantener el aumento de la temperatura global por debajo de los 1,5 grados”, aseveraron en un escrito firmado por más de 200 publicaciones.

Un mes después, la OMS publicó un informe especial elaborado para la COP26 junto a 400 especialistas de la sanidad y 150 organizaciones, un documento que ofrece 10 recomendaciones concretas para fortalecer la salud pública frente a los riesgos climáticos en ámbitos como la alimentación o la movilidad urbana.

Foto: Las olas de calor serán cada vez más severas y recurrentes (EFE) Opinión

Un tema clave al que apuntaban los expertos para preparar al sector sanitario frente a los impactos del calentamiento era la financiación. Recalcaban que la salud es el sector en el cual las demandas de apoyo al clima se abandonan con mayor frecuencia. “Mientras que aproximadamente dos tercios de las contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC) para el Acuerdo de París citan la importancia de la salud y el 50% de los países ha desarrollado estrategias sobre el cambio climático y la salud, una proporción mucho menor de estados tiene planes de adaptación en materia de salud, y menos del 0,5% de la financiación multilateral del clima se destina a proyectos de salud”, afirma el texto, que llama a los gobiernos a cerrar esa brecha de financiación destinando el 50% de los fondos previstos para el clima a la adaptación climática de la sanidad.

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