La erupción del volcán de La Palma no va a tener consecuencias climáticas
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Ante su actual nivel de actividad

La erupción del volcán de La Palma no va a tener consecuencias climáticas

Aunque las grandes erupciones volcánicas, particularmente las que tienen lugar en las zonas tropical y ecuatorial, sí afectan al clima en su conjunto, no estamos ante un caso similar

Foto: Columna de humo y cenizas del volcán de La Palma (EFE)
Columna de humo y cenizas del volcán de La Palma (EFE)

La erupción del volcán de Cumbre Vieja en la isla de La Palma sigue ocupando a diario las portadas de todos los periódicos y abriendo, sin excepción, los informativos de radio y televisión del país, así como de otros medios de información extranjeros. Tras más de dos semanas de actividad, el avance inexorable de las coladas de lava ha enterrado para siempre casas y haciendas, y ha alcanzado el océano, dando lugar a una plataforma costera volcánica ganada al mar, para la que se ha aplicado también la denominación local de fajana.

A corto plazo, la seguridad de la población y la ayuda a las víctimas de la destrucción se impone sobre cualquier otra consideración: Pero mientras los geólogos, vulcanólogos, oceanógrafos y otros científicos y técnicos trabajan sin pausa para aumentar el conocimiento sobre el fenómeno, su probable evolución y el de las coladas de lava, y garantizar la seguridad de la población, conviene atender a otras cuestiones que están surgiendo en los medios, como la del probable efecto de la expulsión de gases volcánicos en el sistema climático.

La cantidad de CO2 emitida por los volcanes en los tiempos recientes es una fracción pequeña del emitido por las actividades antrópicas

En la naturaleza todo está, en alguna medida, interconectado. El sistema Tierra, con sus componentes atmosférica, oceánica, terrestre, biosférica y criosférica (hielo y nieve), tiene comportamientos acoplados, interdependientes, entre ellas. Lo que ocurre en una de las componentes tiene repercusión en las otras. Esto es así, en gran medida, porque hay un intercambio cuantioso de materia y de energía entre ellas. Cabe entonces preguntarse si el volcán palmero puede tener una repercusión significativa en el clima del planeta o, por el contrario, su actividad eruptiva solo altera el tiempo atmosférico local.

Foto: Erupción del volcán de Cumbre Vieja, en La Palma. (Alejandro Martínez Vélez)
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José Pichel Fotografía: Alejandro Martínez Vélez. La Palma

Las grandes erupciones volcánicas, particularmente las que tiene lugar en las zonas tropical y ecuatorial, sí que afectan al clima del planeta en su conjunto. En estos casos, la enorme cantidad de material volcánico inyectado en la estratosfera, incluso por encima de unos 15-20 km y más de altitud, afecta a la radiación solar incidente. En concreto, no son los piroclastos, o fragmentos sólidos expulsados, que caen enseguida, ni la mayor parte de la ceniza, la parte sólida más fina, que se deposita en unos días o en pocas semanas, sino uno de los gases exhalados, el dióxido de azufre, el causante de un impacto en el clima del planeta, paradójicamente, de enfriamiento.

placeholder Erupciión del volcán Pinatubo, en Filipinas, en 1991 (USNA)
Erupciión del volcán Pinatubo, en Filipinas, en 1991 (USNA)

El dióxido de azufre se convierte en minúsculas gotitas de ácido sulfúrico, muy persistentes en el aire, capaces de “sombrear” la superficie del planeta, al reflejar la luz solar. Este sombreado produce una disminución de la temperatura de la superficie, de manera que durante un par o tres de años puede apreciarse una reducción de unas décimas en la temperatura media global del aire en superficie.

Esto se observó tras la última gran erupción del volcán Pinatubo, en las islas Filipinas, en 1991, que inyectó 20 millones de toneladas métricas de dióxido de azufre. Igualmente, la brutal erupción del volcán Tambora, en Indonesia, en 1815, dio lugar a lo que se conoce en la historia como “el año sin verano”, el de 1816. La “nube” de aerosol de ácido sulfúrico del volcán se difundió por todo el planeta atenuando la llegada de la radiación solar a la superficie, por lo que apenas hubo verano en buena parte de Europa, y las cosechas no maduraron.

Foto: Volcán Sinabung. (Reuters)

Si la cantidad de material volcánico es muy elevada y alcanza capas altas de la atmósfera en el ámbito tropical y ecuatorial, la dinámica atmosférica ayuda además a repartir de forma efectiva ese material por el planeta, alcanzando regiones muy alejadas del lugar de la erupción. Cuando esto ocurre los amaneceres y atardeceres son particularmente arrebolados, con unos colores anaranjados y rojizos muy intensos, fruto de la dispersión de la luz solar por las partículas volcánicas de la alta atmósfera. A pesar de la espectacularidad de la erupción de Cumbre Vieja, no parece que vaya a tener una repercusión apreciable en el clima del planeta, porque los productos volcánicos no han llegado, de momento, a grandes altitudes.

placeholder Columna de humo y ceniza expulsada por el volcán Sinabung, en Indonesia (Reuters)
Columna de humo y ceniza expulsada por el volcán Sinabung, en Indonesia (Reuters)

Finalmente, entre los gases emitidos por los volcanes están el vapor de agua y el CO2. El primero se condensa, en gran medida, formando nubes y el segundo podría producir calentamiento, al tratarse de un gas de efecto invernadero. Sin embargo, la cantidad de CO2 emitida por los volcanes en los tiempos recientes es una fracción pequeña del emitido por las actividades antrópicas. En resumen, los volcanes son uno de los factores naturales que pueden ocasionar cambio climático, enfriando durante un tiempo limitado la superficie, aunque esto solo ocurre tras las grandes erupciones.

Javier Martín Vide es catedrático de Geografía Física de la Universidad de Barcelona, especialista en climatología, académico de la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona y miembro correspondiente de la Académie Royale des Sciences d’Outre-Mer y de la Academia Malagueña de Ciencias. Ha publicado 30 libros de divulgación, más de 300 artículos científicos y es revisor de los informes del IPCC.

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