Las olas de calor se han duplicado en una década. Y lo peor está por venir
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alerta en casi todo el país

Las olas de calor se han duplicado en una década. Y lo peor está por venir

Este miércoles comienza una ola de calor que se alargará hasta el domingo. El cambio climático está detrás del aumento de estos episodios

placeholder Foto: Unos turistas se refrescan con el agua que desprende la fuente de la plaza de España de Sevilla. (EFE)
Unos turistas se refrescan con el agua que desprende la fuente de la plaza de España de Sevilla. (EFE)

España, como todo el planeta, se calienta cada vez más rápido. Y una de las consecuencias más evidentes para sus habitantes son los episodios extremos como las olas de calor. Casi todo el país vivirá a partir de este miércoles la primera de este año. Durante cinco días, las temperaturas superarán los 35º C y en algunas zonas incluso los 40º C, valores muy poco habituales hasta hace un par de décadas, pero cada vez más comunes en los meses de verano.

"Los días de mayor intensidad de esta ola de calor, se darán probablemente entre el viernes y el domingo, cuando las temperaturas superarán los 40º C en amplias zonas de la mitad sur, este y centro de la Península y en puntos de Baleares, incluso es probable que se alcancen o superen los 42-44º C en zonas de los valles de la mitad sur y en el valle del Ebro y los 35º C en prácticamente el resto, salvo en el Cantábrico y noroeste de Galicia", avisa la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). No se va a librar casi ningún rincón del territorio nacional, pues Canarias también se puede ver afectada durante el fin de semana.

Somos responsables

Episodios como el que se sufrirá a partir de este miércoles son cada vez más frecuentes y lo serán aún más en las próximas décadas. Existe consenso científico sobre que el aumento de la cantidad y la intensidad de estos episodios tiene relación con el cambio climático. El nuevo informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) es bastante contundente a la hora relacionarlos con el calentamiento global.

Llega la ola de calor

"Es prácticamente seguro que el calor extremo (incluidas las olas de calor) se han convertido en más frecuentes e intensas en la mayoría de regiones desde los años 50, mientras que el frío extremo (incluidas las olas de frío) se han convertido en menos frecuentes y menos graves, con mucha confianza en que el cambio climático inducido por el hombre es la principal razón de estos cambios", dice el documento publicado este lunes. "Algunos episodios recientes de calor extremo observados durante la pasada década habrían sido extremadamente improbables que ocurrieran sin la influencia humana en el sistema climático".

"Cada 0,5 °C de calentamiento adicional provoca aumentos claramente perceptibles de la intensidad y la frecuencia del calor extremo, incluyendo olas de calor (muy probable), precipitaciones fuertes (alta confianza), así como sequías agrícolas y ecológicas en algunas regiones (alta confianza)", apuntan los expertos.

Una investigación publicada este mismo año ('Heatwave intensity on the Iberian Peninsula: future climate projections', de Nieves Lorenzo, Alejandro Díaz-Poso y Dominic Royé) prevé un empeoramiento de estos episodios durante el periodo 2021-2050 en la península Ibérica. "La proyección de las olas de calor muestra un incremento significativo en la intensidad, la frecuencia, la duración y la extensión espacial en toda la región".

Es una tendencia que ya se observa en los datos de las olas de calor entre 1975 y 2019 analizados por la Aemet. En total, en ese periodo hubo 59 olas en la Península, Baleares, Ceuta y Melilla y otras 37 en Canarias. La agencia utiliza cuatro valores para estudiar una ola de calor: la duración, el territorio afectado (número de provincias), la temperatura máxima alcanzada y la anomalía (diferencia entre las temperaturas registradas y la temperatura umbral). Y en casi todos se observa un empeoramiento. Las olas cada son cada vez más frecuentes, duran más y afectan a una mayor parte del territorio.

Foto: Previsión global con un aumento de 4º C de la temperatura. (CSIC)

El estudio de la Aemet no incluye 2020, pero en septiembre del año pasado, la agencia publicó un balance provisional del verano con un titular rotundo: "El verano de 2020, récord de máximo estrés térmico en el sur peninsular, cierra una década en la que se han duplicado las olas de calor en España". "En el último decenio se han registrado 23 olas de calor, frente a las once o doce que se produjeron en cada una de las tres décadas anteriores", explicaba la Aemet. Entre 2001 y 2010, hubo 57 días con ola de calor, mientras que entre 2011 y 2019 hubo 116.

Qué es una ola de calor

No todas las altas temperaturas constituyen un episodio de calor extremo. Y mucho menos en verano. No es lo mismo 35º C en Córdoba un 10 de agosto que en Torrelavega. No existe una definición única de ola de calor porque no hay una temperatura común a todo el territorio a partir del cual se considere que un episodio de calor es extremo. "Al establecer los umbrales de temperatura, hay que considerar que los valores ‘normales’ de las mismas difieren mucho de unas zonas a otras, y por tanto no se puede establecer el mismo límite para todas las estaciones consideradas y también que unos umbrales demasiado laxos darían como resultado que el número de episodios de ‘ola de calor’ de cada verano fuese muy elevado", explica la Aemet en un estudio que analiza los episodios de calor extremo entre 1975 y 2019.

Foto: Un torbellino de ceniza y ascuas en los incendios de Santa Barbara, California, en 2019. (Reuters)

El criterio utilizado es el siguiente: se considera ola de calor "un episodio de al menos tres días consecutivos, en que como mínimo el 10% de las estaciones consideradas registran máximas por encima del percentil del 95% de su serie de temperaturas máximas diarias de los meses de julio y agosto del periodo 1971-2000". En el sur de España, ese umbral está más cerca de los 40º C, mientras que en norte está entre los 30º C y los 35º C.

La agencia tiene 137 estaciones repartidas por todo el país. Para cada una se obtienen los episodios cálidos y se determinan los días cálidos. Cuando al menos el 10% de las estaciones están afectadas (o al menos una de las seis estaciones que hay en Canarias, analizada por separada por la Aemet), entonces estamos ante una ola de calor. Si se cumplen las previsiones, la de esta semana entrará dentro de esos parámetros.

Los peores valores se concentran casi todos en los últimos 25 años. Entre 1975 y 1990, en la Península no hubo más de dos olas de calor en un mismo año. Entre 2011 y 2019 hubo tres años con al menos tres, y en 2017 hubo cinco. En Canarias sucedió algo similar: el primer año de la serie histórica con más de dos olas de calor fue 2004, con cuatro. Las mismas que hubo en 2012.

En la Península, los dos años con más días con ola de calor desde 1975 han sido 2015 (29) y 2017 (25). En 2015 hubo dos olas, pero una duró 26 días (del 27 de junio al 22 de julio), más que ninguna otra en la serie histórica analizada. "El día más cálido fue el 6 de julio, día al que corresponde la temperatura máxima de la ola que fue de 37,6 °C, mientras que el número máximo de provincias afectadas, concretamente 30, corresponde al 15 de julio. Durante estos 26 días, tan solo el 2 y el 11 de julio los termómetros dieron un pequeño respiro, si bien hubo zonas en que el respiro prácticamente no se notó y en cualquier caso no llegó a ser suficiente para interrumpir la ola de calor", dice el estudio.

La situación solo va a empeorar en los próximos años. El informe del IPCC indica que para la zona mediterránea, donde está España, en el mejor escenario (un aumento de 1,5 °C) es muy probable un incremento en la intensidad y la frecuencia de las olas de calor. El estudio de Lorenzo, Díaz-Poso y Royé proyecta una duración normal de las olas de calor en una parte importante de la península Ibérica de 10 días en el periodo 2021-2050, cuando entre 1970 y el 2000 fue de seis días. La duración media creció un 1,71% cada década en el primer periodo y puede aumentar un entre un 6 y un 8% en el peor de los escenarios en los próximos 30 años.

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