Esto le está haciendo la crisis climática a las raíces de las plantas
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Esto le está haciendo la crisis climática a las raíces de las plantas

El aumento de las temperaturas y los niveles elevados de ozono, dos factores clave en el fenómeno de cambio climático, están promoviendo la pérdida de carbono que se libera del suelo a la atmósfera como gas de efecto invernadero

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La crisis climática debilita las raíces de las plantas, tanto de los árboles como de los cultivos. Unsplash

Aunque parece que el cambio climático está teniendo un efecto negativo moderado en los brotes de las plantas en superficie, un nuevo estudio publicado en la revista Science Advances expone que, bajo tierra, la cosa cambia.

Los científicos de la Universidad Estatal de Carolina del Norte (EE. UU.) que han llevado a cabo la investigación, señalan una mayor incapacidad para retener carbono que, en cambio, se libera a la atmósfera como gas de efecto invernadero. Encontraron que ambos factores climáticos, el aumento de las temperaturas y los niveles elevados de ozono, tienen un efecto perjudicial sobre las raíces de las plantas de soja, en particular, y su relación simbiótica con los microorganismos del suelo.

Los primeros 30 cm del suelo del planeta contienen prácticamente el doble de carbono que el que existe en toda la atmósfera

Concretamente, examinaron la interacción del calentamiento y el aumento de los niveles de ozono con ciertos organismos subterráneos relevantes, los hongos micorrízicos arbusculares (HMA), que promueven las interacciones químicas que consiguen atrapar el carbono en el suelo al evitar la descomposición de la materia orgánica de la tierra, y deteniendo así el escape de carbono del material en descomposición.

Estos hongos pueden encontrarse en aproximadamente un 80% de las raíces de todas las plantas que cubren la superficie terrestre. Representan, por tanto, un valor significativo. Estos organismos toman carbono de las plantas y proporcionan nitrógeno y otros nutrientes del suelo que las plantas necesitan para crecer.

"La capacidad de retener carbono es muy importante para la productividad del suelo, además de los efectos perjudiciales del aumento de los gases de efecto invernadero cuando este carbono se escapa", aclara el profesor Shuijin Hu, coautor del estudio.

El experimento

Para el estudio, los investigadores delimitaron diferentes parcelas de terreno con distintas variables: unas parcelas plantadas con soja con un aumento de la temperatura del aire de aproximadamente tres grados centígrados (3 ºC); otras zonas con niveles más altos de ozono; otra parcela más con niveles aún más altos de calentamiento y ozono y, por último, una zona de plantación de soja de control, sin modificaciones. ¿Cuál fue el resultado? Los experimentos de campo revelaron que el aumento de las temperaturas y los niveles de ozono provocaban que las raíces de la soja fuesen más delgadas a medida que intentaban preservar sus recursos y sus nutrientes.

placeholder Los científicos llevaron a cabo su experimento con la planta de la soja. Unsplash
Los científicos llevaron a cabo su experimento con la planta de la soja. Unsplash

“Se ha demostrado que el ozono y el calentamiento son muy estresantes para muchos cultivos, no solo para la soja, sino para muchas plantas y especies de árboles”, aclara Hu. “El ozono y el calentamiento debilitan las plantas. Las plantas intentan maximizar la absorción de nutrientes, por lo que sus raíces se vuelven más delgadas y más largas, ya que necesitan explotar el volumen suficiente de suelo para obtener recursos”.

Alteración del comportamiento de las plantas

Este enflaquecimiento tiene una consecuencia directa: la disminución de hongos micorrízicos arbusculares y una hifa (la red de células alargadas y cilíndricas envueltas en quitina que forman los cuerpos fructíferos de estos hongos) más rápida. Esto, a su vez, estimula la descomposición y dificulta la retención de carbono. Después de los océanos, el suelo es el segundo sumidero de carbono natural más grande de nuestro planeta, y sobrepasa, con mucho, la capacidad de los bosques y otra vegetación para capturar dióxido de carbono del aire. Por lo que esta reducción detectada en las raíces debería preocuparnos.

Todo ello conforma una serie de eventos en cascada que, aunque no sean visibles a simple vista, pues los brotes de las plantas parecen normales, sí que puede tener efectos profundos bajo tierra.

Como añadido, los expertos descubrieron que los niveles de una especie de HMA llamada Glomus disminuyeron en la zona de plantas de soja con más calentamiento y ozono, mientras que a una especie llamada Paraglomus, le sucedió todo lo contrario: aumentó.

Foto: Los cambios climáticos afectarán a la forma que tenemos de conseguir alimentos. Unsplash/@johnnygoerend

Glomus protege el carbono orgánico de la descomposición microbiana, mientras que Paraglomus es más eficiente para absorber nutrientes”, explica el investigador. "No esperábamos que estas comunidades cambiaran de esta manera". Y otro cambio: las temperaturas más cálidas y el cambio en el ozono también modificaron los tipos de hongos micorrízicos arbusculares que colonizaban las plantas de soja.

Los investigadores afirman que seguirán estudiando los sistemas relacionados con la retención de carbono en el suelo, así como otras emisiones de gases de efecto invernadero bajo la superficie, como el óxido nitroso o N2O, pues según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) los primeros 30cm del suelo del planeta contienen prácticamente el doble de carbono que el que existe en toda la atmósfera. El hecho de que puedan retener menos solo puede dificultar nuestros esfuerzos para impedir los peores efectos del cambio climático.

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