Nadie está a salvo: si esto ha pasado en Canadá, ¿qué nos pasará a nosotros?
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otra 'llamada de atención"

Nadie está a salvo: si esto ha pasado en Canadá, ¿qué nos pasará a nosotros?

La comunidad científica avisa de que esto se veía venir y que no hemos hecho nada para evitarlo. Ahora debemos prepararnos para afrontar situaciones similares mientras reducimos al máximo las emisiones de carbono

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Las llamas devorando el pueblo de Lytton durante la ola de calor. Reuters

La denominada 'cúpula de calor' que ha hecho del noroeste de EEUU y Canadá un horno durante la extrema ola de calor de la semana pasada puede parecer un 'conjunto de desafortunadas circunstancias', como explican algunos científicos. Pero estos también aclaran que "nadie está a salvo de este tipo de eventos extremos".

Esta ola de calor sin precedentes ha conseguido aumentar la temperatura hasta los 49,6 ºC en la ciudad de Lytton, en la Columbia Británica. Las consecuencias han sido más que severas: centenas de muertes por calor, rotura de líneas de alta tensión, grietas en carreteras e intensos y devastadores incendios.

"¿Quién en su sano juicio habría previsto una temperatura de 49 ºC en la Columbia Británica?"

Y, como explican los científicos, "todas las sociedades deben prepararse, desde el norte de Siberia a Europa, de Asia a Australia, para los eventos climáticos extremos". Así lo explica Sir David King, una de las mayores autoridades británicas en ciencia (de hecho, es ex-consejero científico del gobierno del Reino Unido). "En ningún sitio estamos a salvo... quién en su sano juicio habría previsto una temperatura de 49 ºC en la Columbia Británica (la parte más occidental de Canadá)", explica el experto.

Pero esto no es nuevo, hemos escuchado a la comunidad científica, día sí y día también advertirnos de las consecuencias que traería consigo la crisis climática. De hecho, como el propio David King explica, "hemos comprendido los riesgos durante décadas, y no hemos hecho nada. Ahora tenemos muy poco tiempo para solucionar el problema".

placeholder La ola de calor en la Ciudad de Seattle, en EEUU. Reuters
La ola de calor en la Ciudad de Seattle, en EEUU. Reuters

Por su parte, Michael E. Mann, profesor de ciencias atmosféricas de la Pennsylvania State University explica que "deberíamos tomarnos esto muy seriamente. Si calientas el planeta, vas a ver un aumento de la incidencia de los extremos de calor". Pero eso no es todo; también resulta que los modelos de los que disponemos para entender cómo funciona el cambio climático podrían estar desfasados: "Están infravalorando el impacto que la crisis climática está teniendo en eventos como la extrema ola de calor de la que hemos sido testigos", explica.

Y eso, como explican los expertos, puede afectarnos a nosotros también. En la localidad de Lytton, la media de las temperaturas máximas en el mes de Junio desde 1921 se sitúa en los 24,3 ºC según datos del Gobierno Canadiense. Eso supone que esta ola de calor ha tenido una desviación de 25 ºC. Si un evento equivalente tuviera lugar en nuestro país, por ejemplo en la ciudad de Sevilla, se alcanzarían los 57,2 ºC, algo completamente inasumible.

El coste del calor extremo

Más allá del masivo impacto global que el cambio climático pueda tener ahora mismo (y en el futuro, tanto lejano como inmediato), la ola de calor en EEUU y Canadá ha tenido consecuencias más que severas. Se informó de 486 muertes repentinas en los cinco días que duró. La médico forense jefe de la zona, Lisa Lapointe, explicó que, en circunstancias normales, la cifra de muertes repentinas se situaba en 165, con lo que 300 de las que tuvieron lugar se achacan directamente al extremo calor.

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La ola de calor en el noroeste de América del Norte. Foto: Nasa Earth Observatory

De hecho, en palabras de Lisa Lapointe: "A pesar de que todavía es demasiado pronto como para asegurar con certeza absoluta cuántas de estas muertes se relacionan con el calor, creemos que este significativo incremento de la mortalidad se puede atribuir al clima extremo que la Columbia Británica ha sufrido".

Una nueva llamada de atención

Y aquí estamos, otra vez: hace falta tomar medidas. Según la comunidad científica, esta ola de calor debería servir como una "llamada de atención" para los órganos legisladores, políticos y ciudadanos, tanto a nivel local como global, especialmente en la recta final antes de la celebración en el mes de noviembre de la COP26 que se celebrará en Glasgow, Reino Unido.

Foto: Mapa del calor que están registrando algunas zonas de EEUU y Canadá. (ESA)

"El riesgo de olas de calor está aumentando alrededor del globo lo suficientemente rápido que ahora está llevando condiciones sin precedentes a personas y sociedades que jamás habían visto algo así en su vida", explica el Profesor Peter Stott de la Met Oficce. Y continúa: "El calentamiento global está cambiando el clima de tal manera que determinadas zonas y sociedades nunca habían visto algo así pasar".

Y aunque solucionemos el problema, quedará mucho que hacer. Como explica el Profesor Simon Lewis del University College of London, "esto es una llamada de atención en dos sentidos. Por una parte tenemos que reducir a cero nuestras emisiones de forma rápida para parar el incremento de las olas de calor extremas. Por otro lado, tenemos que adaptarnos a las nuevas condiciones climáticas que estamos creando".

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