'La crisis climática mató a este señor' o cómo los datos científicos ya no impresionan
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Convencer, mejor que vencer

'La crisis climática mató a este señor' o cómo los datos científicos ya no impresionan

Se nos ha estado mandando a todos el mismo mensaje: el de los datos, números específicos y descontextualizados. Es posible que la narración de historias reales abra los ojos a aquellos que todavía se resisten

Foto: Protestas en defensa del medioambiente de Extinction Rebellion en EEUU. Reuters
Protestas en defensa del medioambiente de Extinction Rebellion en EEUU. Reuters

Todo sería mucho más fácil si nos uniéramos. Cada una de las crisis que ha sufrido la humanidad habría sido menos severa si el conflicto no hubiera existido y todos, a una, hubiésemos 'empujado' en la misma dirección. Pero no somos ovejas. Siempre, se trate del tema que se trate, hay visiones enfrentadas. Cierto es que en algunos casos la oposición es tremendamente minoritaria, pero ese no es el caso de la crisis climática.

Existe una gran cantidad de perfiles sociales en lo que a aceptación o rechazo del cambio climático se refiere. Para empezar están los que no solo no niegan su existencia, sino que además llevan a cabo cambios importantes en su estilo de vida para remediarlo. También están los que, compartiendo lo primero, no están dispuestos a cambiar de hábitos. Y luego están los que les da completamente igual; los que niegan que esta crisis climática esté teniendo lugar y los que aceptan su existencia, pero consideran que la economía es mucho más importante. No son los únicos perfiles, pero sí los más comunes.

"¿Estamos seguros de que los mensajes de advertencia sobre la crisis climática deben venir siempre de los científicos?"

Hasta ahora, la táctica principal para concienciar a la sociedad de la crisis climática al público se basaba en los datos científicos, pero, a pesar de la completa lógica de esta forma de afrontar el problema, los resultados dejan mucho que desear. A una persona 'cualquiera', que le digan que la crisis climática aumentará en 1 metro el nivel del mar en 2070 no le motiva, al igual que no lo hace la certeza científica de que emitimos, cada año, 40.000 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera. Son datos que el ciudadano medio no alcanza a valorar y por lo tanto no generan una respuesta proactiva.

placeholder Sabemos que se emiten más de 40.000 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera al año. Reuters
Sabemos que se emiten más de 40.000 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera al año. Reuters

Este es el problema que han analizado y estudiado en la Universidad Johns Hopkins de EEUU y que han publicado en la revista 'One Earth'. Los investigadores se preguntaron si las historias 'reales', más personales y catastróficas, que afectasen a seres humanos, tenían más relevancia que los puros y duros datos científicos.

Descubrieron dos cosas. La primera de ellas es que contar 'historias' sobre los efectos del cambio climático es más efectivo de lo que se creía. La segunda es que dependiendo del público al que se pretenda alcanzar, elegir esta estrategia puede provocar resultados contraproducentes.

Por ejemplo, Paul J. Ferraro, profesor de la Universidad Johns Hopkins explica que "nuestros hallazgos sugieren que el poder de 'contar historias' puede ser contraproducente si se aplica a personas que no están ya inclinadas a tomar acciones medioambientales".

Los que conocieron la historia del hombre fallecido estaban más dispuestos a comprar productos ecológicos

Para llevar a cabo el trabajo científico, los investigadores propusieron "una carrera entre una historia y un mensaje basado únicamente en la ciencia y, después, analizar cuál es más efectivo a la hora de cambiar el comportamiento del receptor del mensaje". Los científicos usaron un grupo de estudio de 1.200 personas en Delaware, EEUU. Todos los participantes tenían tierras de labranza en una zona en la que la contaminación es alta.

A una parte del grupo se le puso un vídeo en el que se contaba la historia trágica de un hombre de la zona que había fallecido a causa de la contaminación de los productos contaminados obtenidos localmente (su fallecimiento se debió a la ingesta de mariscos contaminados por aguas residuales). En el otro grupo de estudio, a los participantes se les mostraron los datos científicos de contaminación de la zona.

placeholder Científico mostrando el mapa de aumento de temperaturas (EFE)
Científico mostrando el mapa de aumento de temperaturas (EFE)

Los resultados fueron sorprendentes. Quienes habían visto la historia del hombre fallecido estaban dispuestos a gastar más dinero en la compra de productos ecológicos que los que tan solo conocieron los datos científicos.

De todos modos, como era de esperar, los resultados variaron considerablemente dependiendo de la orientación política de los participantes: los votantes demócratas tendieron, tras ver la historia, a gastar un 17% más en productos ecológicos, mientras que los más conservadores 'decidieron' gastar un 14% menos (en comparación al grupo de su misma ideología a los que se le mostraron los datos científicos).

Foto: Una obra de Banksy.

Según explican los investigadores, la forma en la que contamos los hechos de la crisis climática debe variar dependiendo del público al que se le vaya a transmitir el mensaje: "Esperamos que este estudio haga que nos esforcemos más a la hora de comunicar la emergencia del cambio climático, así como otros desafíos medioambientales", explica Hilary Byerly, la autora principal del estudio. Y se pregunta: "¿Estamos seguros de que los mensajes deben venir siempre de los científicos?".

La crisis climática es un reto global que debe implicarnos a todos. Entre otras cosas porque todos y cada uno de nosotros, en nuestro día a día y con pequeños gestos, podemos contribuir a evitar los peores pronósticos. La clave esta en hallar la forma de que ese mensaje llegue a todos de manera clara, comprensible y, lo más importante: vinculante.

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