España sigue sin poner el cascabel al gato del gas radón
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España sigue sin poner el cascabel al gato del gas radón

Este gas noble es, a la vez, radiactivo. Es emitido de forma natural por el propio suelo y, si se queda atrapado en edificios, supone un serio riesgo para la salud. Se le considera el segundo causante de cáncer de pulmón en España

placeholder Foto: Es el suelo el que emana radón y lo deja 'atrapado' en el interior de los edificios. (Reuters)
Es el suelo el que emana radón y lo deja 'atrapado' en el interior de los edificios. (Reuters)

España va a la zaga en la protección de la salud frente a los efectos nocivos del radón, después de acumular años de retraso en la transposición completa de la Directiva Europea que obliga a los Estados miembro a contar con un Plan Nacional contra el radón. Se trata de un gas radiactivo de origen natural que se acumula especialmente dentro de los edificios y cuyos efectos en la salud suponen la segunda causa de cáncer de pulmón en España.

La directiva europea que obliga a los Estados miembro a establecer niveles nacionales de referencia para las concentraciones de radón en recintos cerrados se aprobó en 2013 y el plazo para adaptar la normativa nacional concluyó en febrero de 2018 sin que España hubiera adaptado para entonces su legislación. La demora provocó que la Comisión Europea abriera un expediente y, aunque se han producido avances, aún no está transpuesta a la normativa nacional en su totalidad.

Se calcula que, en España, el radón provoca la muerte directa por cáncer de pulmón a 1.500 personas al año

No fue hasta el 20 de diciembre de 2019 cuando el Consejo de Ministros aprobó el Real Decreto que modifica el Código Técnico de Edificación en el que fija un valor límite de 300 bequerelios por metro cúbico (bq/m3) de concentración de radón media anual en el interior de locales habitables, aunque lo aconsejado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) es no superar los 100bq/m3. Esto afecta a los edificios de nueva construcción así como a las intervenciones en los ya existentes y en obras de reforma.

En 2019 el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) elaboró en colaboración con el Ministerio de Transporte, Movilidad y Agenda Urbana un nuevo documento básico sobre protección contra el radón en los edificios del Código Técnico de Edificación.

Foto: Foto: Unsplash/@whykei.

El lento progreso experimentado desde 2013 hace que el Plan Nacional contra el Radón siga aún pendiente de aprobación, porque entre otras cuestiones requiere modificar el Reglamento sobre Protección de la Salud contra los efectos de las radiaciones ionizantes, una cuestión que depende del Ministerio de Sanidad.

En la actualidad, según datos del CSN, el 10 por ciento de los edificios españoles supera los 300 bq/m3 y la cuarta parte del suelo nacional está afectado por elevadas concentraciones de radón en el suelo. La OMS reconoció hace ya décadas que este gas ionizante es la segunda causa de cáncer de pulmón y el primer factor de riesgo para esta tipología cancerígena en personas no fumadoras, un dato que es 25 veces superior en quienes sí inhalan el humo del tabaco. En España provoca la muerte directa por cáncer de pulmón a 1.500 personas al año.

Esta ionización de origen natural procede de la desintegración natural del uranio y si se inhala en altas concentraciones sus partículas (como el polonio 218 y 214) se retienen en los pulmones. Este gas se dispersa fácilmente en el exterior, por eso el principal problema se halla en el interior de los edificios, especialmente en sótanos y garajes, por lo que en las áreas más afectadas la ventilación natural o forzada es la solución más efectiva.

En los trabajos asignados al regulador nuclear, el CSN efectuó más de 1.200 mediciones en viviendas para lograr un mapa nacional del radón que concluyó que el 70% de los edificios en Galicia, el 47% en Extremadura y el 36% en Madrid tienen alta probabilidad de concentraciones elevadas de este gas.

placeholder La inhalación del radón emitido por la tierra y atrapado en edificios es la segunda causa de cáncer de pulmón en España. (Unsplash/@sunburned_surveyor)
La inhalación del radón emitido por la tierra y atrapado en edificios es la segunda causa de cáncer de pulmón en España. (Unsplash/@sunburned_surveyor)

Sin ir más lejos, dentro de las instalaciones del Senado se detectaron niveles muy superiores a los valores límite en 15 estancias. En concreto, según datos de la Asociación Europa del Radón, frente al máximo de los 300 bq/m3 recomendados, por ejemplo, en el depósito-archivo de la Cámara alta, situado en la planta inferior se detectaron en muestras tomadas entre 2018 y 2019 hasta 642 bq/m3.

Por extensión geográfica, Galicia, Madrid, Castilla y León, Canarias y Asturias son las regiones que presentan mayor concentración por metro cuadrado, frente a Baleares, Cataluña, Navarra, La Rioja y la Comunidad Valenciana, que son las menos afectadas.

De hecho, la media en España es de 43 bq/m2 frente a los niveles en Galicia que ascienden a 118 bq/m2 y a 95 bq/m2. Se trata de cifras superiores a los niveles de radón cerca de las centrales nucleares, que en Almaraz (Cáceres) llega a 50,3 bq, en Ascó-Vandellós a 23,9 bq y en Cofrentes (Valencia) a 18,9 bq.

Prevenir mejor que curar

Para saber si tu vivienda supera o no los niveles naturales de gas radón lo primero sería consultar el mapa de radón del CSN. Igualmente, está disponible en Internet una cartografía detallada de la asociación Vive sin radón, que recuerda a los ciudadanos que a la hora de comprar una nueva vivienda pueden reclamar a los constructores de su nueva vivienda un certificado de responsabilidad que les garantice que su casa cumplirá como mínimo los requisitos fijados por ley y, de manera aconsejable, que no supere los 100 bq/m3 como recomienda la OMS.

placeholder Distribución del radón en España. (CSN)
Distribución del radón en España. (CSN)

Asimismo, a la hora de firmar la compraventa, es exigible que el vendedor se comprometa a asumir los costes de remediación en caso de que se superen los niveles de radón y asegurarse de que el arquitecto conoce el problema y dispone de la adecuada capacitación.

En cuanto a las técnicas de corrección dentro de los edificios existen diferentes fórmulas, que pasan por el sellado de superficies, la instalación de una membrana en el terreno bajo el edificio durante la construcción; la ventilación del forjado sanitario o la despresurización activa y pasiva del suelo, a través de la instalación de arquetas o tubos que permiten al gas su salida al exterior

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