El reciclaje de residuos avanza también en el sector pesquero
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El reciclaje de residuos avanza también en el sector pesquero

La gestión ambientalmente responsable de la basura que se genera a bordo de los barcos de pesca es fundamental para reducir la contaminación por plástico de los océanos

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Foto: EFE

La flota pesquera española cuenta con 8.839 barcos (a fecha de 31 de diciembre de 2020), según los datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Aunque una buena parte de ellos va y viene a puerto casi a diario, otros tantos practican su actividad en el Atlántico norte y sur; a través de acuerdos con la UE en países como Cabo Verde, Marruecos, Mauritania, y en el Índico.

En los pesqueros más grandes, que marchan a larga distancia y permanecen semanas o meses en el mar, viajan tripulaciones formadas por entre 15 y 40 personas que, a diario, generan residuos de toda tipología. Son pequeñas ciudades flotantes que hasta no hace tanto tiempo carecían, igual que quienes pisaban tierra firme, de la adecuada concienciación ambiental respecto al impacto de su basura y, por ende, de un sistema de gestión de residuos.

“Los barcos tienen una guía de buenas prácticas, tanto para capturas como para gestión de residuos, y se cumple a rajatabla"

Pero la época en la que todo se tiraba por la borda para que el ‘milagroso’ océano lo engullera ha quedado atrás. “Creo que es injusto que se diga que los pescadores no reciclan”, explica a Planeta A Raúl Canoura, patrón armador del buque ‘Raúl Primero’ del puerto de Burela (Lugo) dedicado al palangre de fondo en aguas de la UE.

En su barco se pescan las merluzas con anzuelo, una a una, admite que cuando comenzó en la actividad, en 1975 no existía concienciación ambiental. “Todo se tiraba al mar y al puerto no se llevaba nada. Hoy es al revés: no se tira nada y todo se lleva a puerto”, asegura. Entonces el mar era un vertedero al que llegaban no solo los desechos pesqueros, sino también aguas residuales, aceites de barcos, entre un largo etcétera que incluye -hasta 1982—toneladas de residuos radiactivos que siguen hundidos en los océanos.

PUNTO DE INFLEXIÓN

El patrón asegura que “ahora se cumple” y añade que la Organización de Productores Pesqueros de Lugo elaboró una ‘Guía de buenas prácticas para una pesca segura y responsable’ que es de obligado cumplimiento para su flota desde su publicación en 2018.

Este documento que los capitanes llevan a bordo exige respetar las recomendaciones científicas; reducir al mínimo los riesgos de pérdida de artes de pesca e intentar su recuperación; fomentar la reducción de residuos y mejorar el almacenaje a bordo; la eliminación de los desechos de forma eficiente; recoger y separar y “nunca tirar” pilas, fluorescentes, aceites de motor y respetar las distancias y condiciones de segregación y triturado de residuos no peligrosos. Asimismo, conmina a retener las aguas sentinas y, para su cumplimiento, el patrón debe nombrar un “responsable de residuos” entre cuyas funciones está cumplimentar un “registro de basuras y un libro de residuos” que debe conservarse durante, al menos dos años.

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Canoura atraca su barco en el Puerto de Burela (Lugo), uno de los más importantes de la cornisa cantábrica. En su zona de descarga hay contenedores “cada 20 metros”, a diferencia de hace unos años en los que relata que apenas había unos pocos contenedores para toda la flota. “Eso no daba casi ni para depositar toda la basura que acumula un solo barco durante sus días de faena, así que era muy difícil hacer una buena gestión de residuos”, explica.

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Foto: EFE

Los residuos que genera un barco como el suyo, que suele estar en el mar unos 15 días: aparejos nuevos y viejos, cajas de fruta y comida, cajas de cartón para el cebo (antiguamente eran de madera), papel, envases ligeros, vidrio y basura orgánica, aceite de los motores y pilas. Solamente en agua envasada cada pescador bebe unas dos botellas de litro y medio al día, que suman unas 500 botellas que aplastan y meten en contenedores. Todo eso, subraya antes se dejaba “medio tirado” en el puerto y “a nada que soplaba el viento, lo llevaba al mar”.

Mayor control administrativo

El armador añade que este volumen es aún mayor en otras artes de pesca no tan selectivas, ya que en el palangre se pone una línea de anzuelos y cada merluza se pesca de forma individual. En el caso de otras pesquerías con redes, por ejemplo, la basura que ‘también se pesca’ ya no se devuelve al mar, sino que se recoge en los propios contenedores para devolverla a tierra de donde nunca debió salir. “Los pescadores son responsables”, defiende.

“Todos los barcos llevan su guía de buenas prácticas tanto para capturas de pesca como para residuos y cumplimos a rajatabla. Además, aunque no lo parezca hay muchas patrulleras controlando el mar que multan y sancionan”, concluye.

Foto: Tortuga marina atrapada en restos de redes de pesca en aguas de Canarias (EFE)

Según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, cada año llegan al mar más de ocho millones de toneladas de basura y de ella, según datos de la Confederación Española de Pesca (CEPESCA), el 70 por ciento son residuos que proceden de actividades terrestres. La agrupación de unas 40 asociaciones de armadores ha lanzado algunos programas como ‘Seayoulitter’ o ‘Fishrecycle’ en colaboración con el Ministerio para la Transición Ecológica que fomentan la implicación de los pescadores en la recogida de basuras en el mar.

El cambio de mentalidad y las buenas prácticas que el sector está aplicando a diferentes niveles para mejorar la sostenibilidad del mar y, en definitiva, lograr el buen estado de los mares de los que dependen es una realidad derivada de una necesidad acuciante. Conscientes del alto impacto ambiental de su actividad, los pescadores han pasado a ser agentes activos en las soluciones de conservación marina.

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