Científicos españoles investigan cómo convertir un alga invasora del Estrecho en biogás
La especie invasora ‘Rugulopteryx okamurae’ está alterando el ecosistema marino de Cádiz. Un estudio realizado por la Universidad de Sevilla con el apoyo de Red Eléctrica investiga su potencial como recurso energético
¿Puede una especie invasora convertirse en un recurso energético, alimentario y farmacológico? Investigadores de la Universidad de Sevilla, con el apoyo de Red Eléctrica, trabajan para dar respuesta a esta pregunta. Desde hace años, el alga invasora Rugulopteryx okamurae está alterando el ecosistema marino del litoral gaditano, afectando a los organismos autóctonos que viven en el fondo oceánico y ocasionando un importante perjuicio a sectores como la pesca o el turismo, claves en la zona.
El estudio, liderado por el catedrático y director del Laboratorio de Biología Marina de la institución académica sevillana, José Carlos García-Gómez, ha revelado el impacto real de esta especie sobre la comunidad bentónica residente en el Estrecho y ha investigado cómo esta alga podría servir para la producción sostenible de energía, biofertilizantes, además de sustancias naturales para su uso farmacológico y biomédico, e incluso para la alimentación.
Durante los estudios ambientales para la realización del proyecto de interconexión eléctrica de la Península con Ceuta se identificó una gran abundancia de esta alga invasora que estaba afectando a hábitats de interés comunitario. Fruto de la preocupación, se apostó por estudiar de una manera más detallada sus posibles perjuicios.
En una primera fase, entre 2019 y 2022, las investigaciones se centraron en el conocimiento de la ecología de la especie y, a partir de entonces, dado el enorme volumen de biomasa que se deposita anualmente en las playas, los científicos se enfocaron en su estudio como residuo.
Una primera línea de investigación analizó sus posibilidades como compostaje. En colaboración con la Universidad de Extremadura, se observó cómo crustáceos e insectos (cucarachas del género Eublaberus y mosca soldado negra) pueden reducir la toxicidad de las algas cuando se mezclan con residuos orgánicos, logrando así biocompost y fertilizantes orgánicos más económicos.
Otras se centraron en la producción de metano y biofertilizantes, a través del “blatticompostaje y la digestión anaeróbica”; o de biogás, en colaboración con un proyecto I+D+i liderado por el Dr. Rafael Borja, del CSIC. Finalmente, junto a la Dra. Carmen Claro, de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Sevilla, se abordó la obtención de compuestos que pudieran generar nuevos ingredientes funcionales y bioactivos para las industrias alimentaria, nutracéutica, cosmética y farmacéutica.
“Las conclusiones de este trabajo sirven para impulsar la investigación de posibles soluciones que conviertan la biomasa de los arribazones de esta alga en un recurso valioso para la economía circular. Y sienta las bases para el despliegue potencial de granjas de compostaje que utilicen invertebrados para procesar y aprovechar como un recurso esta especie invasora que está provocando graves daños al ecosistema marino del Estrecho y su actividad económica”, explicaron los impulsores de la investigación en una jornada técnica de presentación de resultados celebrada en La Línea de la Concepción a principios de diciembre.
El apoyo a esta investigación forma parte de la estrategia de Red Eléctrica para proteger el medio marino, la biodiversidad y la ciencia, además del sector pesquero y el territorio. Son más de 240 iniciativas con las que han colaborado en los últimos años, a través de la Estrategia de Impacto de Redeia, entre las que destaca la creación en 2024 de la plataforma Bosque Marino, un proyecto que promueve la conservación de ecosistemas marinos a través de iniciativas de restauración pasiva y activa y que impulsa la investigación científica y la educación ambiental.
¿Puede una especie invasora convertirse en un recurso energético, alimentario y farmacológico? Investigadores de la Universidad de Sevilla, con el apoyo de Red Eléctrica, trabajan para dar respuesta a esta pregunta. Desde hace años, el alga invasora Rugulopteryx okamurae está alterando el ecosistema marino del litoral gaditano, afectando a los organismos autóctonos que viven en el fondo oceánico y ocasionando un importante perjuicio a sectores como la pesca o el turismo, claves en la zona.