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La excesiva burocracia, ¿el lastre que frena la electrificación de la movilidad en España?
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La excesiva burocracia, ¿el lastre que frena la electrificación de la movilidad en España?

Distintos actores hacen un llamamiento para abordar los cuellos de botella administrativos si se quiere construir una red de recarga capaz de hacer frente a las necesidades de la demanda

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Con el precio de los carburantes por las nubes y el cambio climático amenazando con ser irreversible, la movilidad eléctrica coge impulso. Solo en el mes de junio, las matriculaciones de vehículos electrificados —100% eléctricos e híbridos enchufables— aumentaron un 5,4% y, con 49.033 unidades en lo que va de año, el incremento alcanza el 37% en el primer semestre de 2022, según los datos de la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso de la Movilidad Eléctrica (Aedive) y la Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos (Ganvam).

La Unión Europea, de hecho, ha puesto fecha de caducidad a la movilidad convencional y, a partir de 2035, no se podrán poner a la venta vehículos de combustión. Sin embargo, si tenemos en cuenta que el parque móvil de nuestro país tiene una antigüedad media que ronda los 15 años, aún habrá que esperar para que sea 100% sostenible. El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), por su parte, prevé que en 2030 haya cinco millones de coches eléctricos en el suelo patrio y más de 250.000 puntos de recarga pública.

Foto: El 2021 se cerró en España con 13.400 puntos de carga públicos, menos de la mitad de los previstos.

El futuro de la movilidad en España pasa por la electrificación del sector, pero, para distintos actores, la incipiente normativa no termina de dar el impulso necesario al desarrollo de las infraestructuras. Es el caso de Eurelectric, la Federación Europea de la Industria Eléctrica, quienes en un informe publicado recientemente junto a EY han afirmado que "es urgente abordar los cuellos de botella existentes: permisos y retrasos en la conexión a la red de hasta 36 meses, restricciones de financiación, disponibilidad y acceso a bienes inmuebles en ubicaciones de carga estratégicas, y restricciones de interoperabilidad". Desde la federación, hacen también un llamamiento para agilizar los trámites. Su secretario general, Kristian Ruby, denuncia que, "si queremos construir una red de recarga capaz de hacer frente a las necesidades de la demanda, necesitamos permisos para poder avanzar de forma más rápida"; y hace un llamamiento a los gobiernos para que desatasquen ese embudo llamado burocracia.

En línea con las denuncias se ha manifestado Salvador Ejarque, presidente de la Asociación de Usuarios de Coches Eléctricos de España (AUVE), quien ha apuntado que "la gente no compra coches eléctricos porque no los puede cargar; y los que pueden invertir no lo hacen lo suficientemente rápido porque la burocracia es compleja y lenta".

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Para tratar de resolver las peticiones de los distintos sectores implicados, el Gobierno aprobó el pasado mes de diciembre el Real Decreto 29/2021. Las modificaciones incorporadas por la norma se concretan, entre otras cosas, en la obligatoriedad de contar con al menos un punto de recarga eléctrica de 50 kW o 150 kW en instalaciones de suministro de combustibles y carburantes a vehículos en función de su volumen de facturación, así como la obligatoriedad de contar con una plaza electrificada por cada 40 disponibles en aparcamientos de acceso público.

En materia de tramitación, se han simplificado ya los requisitos para la instalación de puntos de recarga en baja tensión, aunque esa flexibilización ha dejado fuera a los distribuidores de energía. Para Elena Bernárdez, directora general de Endesa X Way: "Hay que ponerse las pilas en muchas cosas, entre ellas, la infraestructura y los servicios energéticos. Hemos tardado mucho en tomar acciones en los llamados sectores difusos —como la vivienda o el transporte— para la descarbonización. Los objetivos escritos sobre el papel son necesarios, pero, si queremos avanzar de verdad y llegar a ellos, es imprescindible que los trámites sean más rápidos".

“Nosotros podemos poner un punto de recarga de baja tensión en semanas, pero, cuando la empresa distribuidora tiene que hacer su obra, no le aplican la celeridad en su tramitación, sino que sigue sujeta a procesos antiguos, con lo cual, su obra puede tardar meses y ocurre que tenemos muchos puntos de recarga ya instalados, pero sin energía, lo cual es bastante inútil y puede resultar frustrante para los usuarios”, apunta Bernárdez.

"Es necesaria una homogeneización y fluidez para poder ir más rápido" (Elena Bernárdez)

Los plazos se dilatan aún más en el caso de la instalación de puntos de recarga con mayores potencias, los que permiten cargas más rápidas de las baterías y son básicos en el desarrollo de una red de calidad. “Son las que más se asemejan a lo que tenemos en la cabeza del repostaje actual —en términos de tiempo de recarga— y, cuando esas obras las hacemos en carreteras, nos encontramos la conjunción perfecta de retrasos mayores”, apunta la responsable. En este caso, la complejidad de las obras y la dispersión de competencias son el principal escollo a salvar algo que, para Bernárdez, hace necesaria “una homogeneización y fluidez para poder ir más rápido”, aunque se muestra comprensiva con la Administración: “Todo tiene su proceso, lo que necesitamos es acelerarlo”.

Objetivo: 56.000 puntos de recarga

La transición hacia la movilidad eléctrica es un hecho. Pero conquistarlo va más allá de las voluntades individuales. Exige el compromiso de la sociedad, aunque también de administraciones y grandes compañías capaces de desarrollar la infraestructura necesaria para dar respuesta a las nuevas necesidades del transporte.

En este sentido, el Plan de desarrollo de infraestructura de recarga para vehículos eléctricos de Endesa X Way incluye la puesta en marcha de 56.000 puntos de recarga —públicos y privados— al término de 2023. “Empezamos a invertir fuertemente en el Plan de infraestructuras a finales de 2018 y, a día de hoy, nos ha llevado a una posición de liderazgo”, apunta la directora general.

Pero los planes de la compañía van más allá y no solo pasan por convertirse en ‘facilitadores’ en ese proceso de transición, sino que trabajan en el desarrollo de la tecnología necesaria para que, en el futuro, el coche eléctrico pueda integrarse plenamente en el sistema eléctrico general. De acuerdo con Elena Bernárdez, los más de 3.000 puntos de recarga desplegados en ciudades, carreteras y entornos rurales han llevado a la compañía a disponer en la actualidad de la mayor red de infraestructura de acceso público de recarga de España. Para ello, han jugado un papel fundamental los acuerdos con diferentes socios como cadenas de estaciones de servicio, grupos sanitarios, cadenas de supermercados o aparcamientos, entre otros, para facilitar la recarga al usuario sin cambiar los hábitos de su día a día. Para la responsable de Endesa X Way: “Los cambios transicionales hacia la sostenibilidad también parten de nosotros mismos. Tenemos que tomar conciencia de lo que podemos y tenemos que hacer”.

Con el precio de los carburantes por las nubes y el cambio climático amenazando con ser irreversible, la movilidad eléctrica coge impulso. Solo en el mes de junio, las matriculaciones de vehículos electrificados —100% eléctricos e híbridos enchufables— aumentaron un 5,4% y, con 49.033 unidades en lo que va de año, el incremento alcanza el 37% en el primer semestre de 2022, según los datos de la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso de la Movilidad Eléctrica (Aedive) y la Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos (Ganvam).

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