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Cuando China le declaró la guerra al gorrión y murieron 40 millones de personas
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Cuando China le declaró la guerra al gorrión y murieron 40 millones de personas

A finales de la década de los años 50, China decidió declararle la guerra a las ratas, los mosquitos, las moscas y estos pájaros, acusándoles de comerse el grano

Foto: Caza de giorriones a finales de los años 50 en China. (Cedido)
Caza de giorriones a finales de los años 50 en China. (Cedido)

La lista de 'ideas de bombero' medioambientales no es corta a nivel mundial. Los ejemplos son abundantes, como cuando a Australia se le ocurrió introducir nuevas especies exóticas en su territorio, provocando plagas, que intentaron solucionar con nuevas especies, que provocaron más plagas todavía y, al final, causaron la extinción de muchas especies.

Pero la más terrible de la historia, probablemente, es la que tuvo lugar en China a finales de la década de los años 50. Durante el gobierno de Mao Zedong, en 1958, China puso en marcha el "Gran Salto Adelante". Esto era un conjunto de medidas, tanto políticas como sociales y económicas, que tenían la intención de transformar el campo de la República Popular de China para pasar de una economía principalmente agraria a otra basada de lleno en la industria.

Se calcula que la falta de alimentos provocó la muerte a una cifra comprendida entre los 40 y los 55 millones de personas en China

Toda esta iniciativa estaba impulsada por los valores más extremos del comunismo puro, haciendo un fuerte hincapié en el trabajo y la colectivización. Pero las medidas prácticas tomadas no tuvieron el resultado deseado. La idea principal era eliminar la agricultura privada en el país, por pequeña que fuera, fomentar las actividades industriales y la creación de comunas populares, alejándose así de un modelo soviético mucho más individualista (en cualquier caso, no tanto como el de occidente, claro está).

Una de las 'maravillosas ideas' que puso sobre la mesa el Partido Comunista de China (PCC) fue la 'Campaña de las Cuatro Pestes', con la que el gobierno pretendió eliminar de todo el territorio chino (y estamos hablando de 9,5 millones de kilómetros cuadrados, más del doble de lo que tiene toda la Unión Europea) a todas las moscas, mosquitos, ratas y gorriones que allí habitaban.

placeholder 'Elimina a las cuatro pestes'. (Cedido)
'Elimina a las cuatro pestes'. (Cedido)

Esta medida fue introducida en el año 1958 y fue calificada por el gobierno comunista como una iniciativa "de salud pública", dado que cada una de estas 'pestes' conllevaba serios riesgos:

  • Los mosquitos eran los responsables de transmitir la malaria, que arrasaba el país, sobre todo en las regiones más septentrionales.
  • Los roedores (principalmente las ratas) eran un vector de enfermedades como la peste, producida por la bacteria 'Yersinia pestis'.
  • Las moscas "debido a su persistencia".
  • Los gorriones ('Passer montanus') debido a su consumo de grano y de frutas.

Las autoridades chinas consideraban, según explica Jemimah Steinfeld de Index on Censorship, que los gorriones, de media, consumían aproximadamente cuatro kilos de grano al año por cabeza. Para solucionarlo, se destruyeron cientos de miles de nidos, se rompieron todos y cada uno de los huevos que se pudieron encontrar y se mató a todos los gorriones a los que se capturó. Según se explica en un artículo de la revista 'Time' del 5 de mayo de 1958, millones de personas se organizaron en grupos, armados con cacerolas y sartenes, para hacer ruido y evitar que los gorriones pudieran anidar o descansar, provocándoles la muerte por cansancio.

Las autoridades chinas no pudieron poner fin ni a las ratas, ni a los mosquitos, ni a las moscas, pero sí tuvieron un rotundo éxito llevando a la población de gorriones al borde de la extinción en el país asiático.

La mala cabeza de Mao

En efecto, desaparecieron los gorriones del territorio chino a finales de 1958, éxito. Pero a nadie en el gobierno se le ocurrió, aunque fuera por un solo instante, preguntarse si los gorriones tenían algún tipo de relevancia más allá de su consumo de grano. El invierno de ese mismo año, la primera consecuencia tuvo lugar: una de las mayores invasiones de chinches que se recuerdan. Esto se explica en el libro autobiográfico de Sheldon Lou, 'Sparrows, Bedbugs and Body Shadows' (Gorriones, Chinches y Sombras Corporales), donde el autor explica que, ya a mediados de mayo, la campaña para erradicar al gorrión había llegado de las áreas rurales a la ciudad, en concreto a Shanghái, y que esto provocó una plaga de chinches.

Pero estos terribles 'bichos' no fueron la única consecuencia. Las autoridades chinas no eran conscientes de que, a pesar de que los gorriones comían grano, también se alimentaban de chinches, de saltamontes y de langostas. Este desequilibrio del ecosistema natural provocó pérdidas sin precedentes en las cosechas de las que el país dependía para vivir. La última consecuencia fue la conocida como 'Gran hambruna china'.

placeholder Propaganda para fomentar la caza de los gorriones. (Cedido)
Propaganda para fomentar la caza de los gorriones. (Cedido)

Esta comenzó con la primera cosecha (insuficiente) de 1959 y continuó hasta 1961. Se calcula que la falta de alimentos provocó la muerte a una cifra comprendida entre los 40 y los 55 millones de personas en China. La mortalidad infantil se multiplicó y alcanzó valores nunca vistos. De hecho, esos años, con una población mucho menor que la de hoy en día (un 44,1% de la actual), la mortalidad superó, con creces, las cifras actuales.

Pero no todas esas muertes fueron resultado directo de la 'Gran hambruna china' (aunque sí fueron motivadas por ella), dado que, según explica Frank Dikötter en su libro 'La Gran Hambruna de Mao', se estima que, como mínimo, 2,5 millones de personas fueron golpeadas o torturadas hasta la muerte y entre 1 y 3 millones de individuos cometieron suicidio. Además, como se explica en diversos medios, existen 'historias', aunque no documentos oficiales al respecto, de que el canibalismo se popularizó durante este terrible periodo.

La solución: el fracaso del 'Gran Salto Adelante'

Las medidas que tenían la intención de lograr la industrialización del país habían pasado una factura de muertos exorbitada. El cambio del modelo productivo dejó de lado, en primer lugar, al sector encargado de la alimentación del país, y, en segundo lugar, alteró el equilibrio de los ecosistemas rurales, provocando plagas sin precedentes. Estos dos factores pusieron al PCC en un serio aprieto.

En enero de 1961 la situación era tan macabra que en el pleno de Comité Central del Partido Comunista Chino se echaron para atrás gran parte de las medidas implantadas por el 'Gran salto Adelante' y por la 'Campaña de las Cuatro Pestes'. El campo volvió a ser la prioridad número uno del país. Eso se sumó a la compra de 250.000 gorriones procedentes de la Unión Soviética (como explica Alexander Pantsov en su biografía —'Mao: The Real Story'—) y a la importación masiva de cereales procedentes de Canadá y Australia. Así se paliaron los efectos de la gran hambruna, al menos en las áreas costeras.

Por supuesto, las consecuencias políticas de este desastre medioambiental, social, industrial y humanitario, siendo China una dictadura comunista, fueron más que limitadas. Solo una figura política pública, el ministro de Defensa Nacional Peng Dehuai, alzó la voz contra la administración de Mao al descubrir que gran parte de los habitantes de su provincia de origen habían muerto de hambre debido a dichas políticas, y pidió que se cambiaran. A pesar de lograr su objetivo y revertir la situación, Mao sustituyó al ministro en favor de Lin Bao, y Peng 'desapareció' sin quedar registro alguno sobre su paradero.

Foto: Un serval en una jaula. Foto: Reuters/Terray Sylvester

Por el contrario, una de las voces (más coherentes) que pudo hacer entrar en razón a Mao Zedong, según explica el naturalista Eugeniusz Nowak en la cuarta parte de su libro 'Reflexiones sobre ornitólogos que conocí', fue Tso-hsin Cheng quien explicó al mandatario que, aunque era cierto que los gorriones podían consumir grandes cantidades de cereales, consumían la misma cantidad de insectos, por lo que su efecto a gran escala en el rendimiento agrícola no era negativo, sino todo lo contrario. Es por esto que, a pesar de revertir gran parte de las medidas del 'Gran salto Adelante' a principios de 1961, Mao ordenó la prohibición de la caza de gorriones en abril de 1960. A pesar de esto, en solo un año China consiguió extinguir prácticamente esta especie en su territorio.

En lo que a nosotros respecta, a pesar de que no se considere en peligro al gorrión (según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, que es la organización que determina en qué peligro se encuentra cada especie, se clasifica al gorrión como una 'preocupación menor') los números de estas aves en nuestros parques, calles, campos y bosques está disminuyendo. Tanto nuestras prácticas agrícolas, como la contaminación sonora de las áreas urbanas y las especies invasoras (como las cotorras argentinas de Madrid) ponen en riesgo su supervivencia, tal y como denuncia la organización ambiental SEO/Birdlife. China ya ha dejado claro que proteger al gorrión es esencial.

La lista de 'ideas de bombero' medioambientales no es corta a nivel mundial. Los ejemplos son abundantes, como cuando a Australia se le ocurrió introducir nuevas especies exóticas en su territorio, provocando plagas, que intentaron solucionar con nuevas especies, que provocaron más plagas todavía y, al final, causaron la extinción de muchas especies.

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