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Las energías alternativas que impulsarán los barcos del futuro

Por EC Brands
barco carguero

Biocombustibles avanzados, ‘efuels’, energía solar, hidrógeno renovable… Así está preparando el transporte marítimo su descarbonización.

22 de enero de 2022. La empresa británica Uber Boat, que ofrece un servicio de autobuses fluviales en Londres, anuncia un hito para la movilidad marítima: la construcción de los dos primeros barcos híbridos de alta velocidad para pasajeros de Reino Unido. En sus rutas por el Támesis, cada uno de ellos utilizará baterías eléctricas cuando navegue por el centro de la capital, mientras que fuera del centro recurrirá a energía procedente de biocombustibles.

Esta es solo una de las iniciativas con las que el sector del transporte marítimo está iniciando el camino de su descarbonización. Un camino en paralelo a las directrices marcadas por la Comisión Europea, que quiere “reducir la intensidad de emisiones de la energía empleada por la embarcación en un 75% para el año 2050”.

Y es que, aunque lo habitual es pensar únicamente en los coches cuando hablamos de movilidad sostenible, lo cierto es que entre el 80% y el 90% del comercio internacional se realiza por vía marítima. Para reducir el impacto medioambiental de sus operaciones, el sector apuesta por combinar distintos tipos de energías en próximas décadas. Algunas de esas alternativas son las siguientes.

Energías alternativas para el transporte marítimo

01/04

Recurso de una sombra
Placas solares
Molinos eólicos

Biocombustibles avanzadosSe fabrican a partir de residuos biológicos (agrícolas, ganaderos, basura doméstica, aceites usados...).

Combustibles sintéticos o efuelsSe producen con hidrógeno renovable y CO₂ retirado de la atmósfera.

Electricidad solarGeneración de energía mediante placas fotovoltaicas.

Hidrógeno renovableSe produce a partir de agua y electricidad de origen eólico o solar.

Biocombustibles avanzados y combustibles sintéticos

Una de las alternativas consiste en utilizar combustibles líquidos de origen renovable. Entre ellos destacan los biocombustibles avanzados, que reducen las emisiones de CO₂ entre un 65% y un 100% y se fabrican a partir de residuos biológicos que se encuentran en la basura doméstica, la agricultura o la ganadería. Otro ejemplo son los combustibles sintéticos o efuels, que son cero emisiones netas y se producen con hidrógeno renovable y CO₂ retirado de la atmósfera.

Al margen de reducir emisiones, una de sus principales ventajas es que son compatibles con los motores que utilizan los barcos y también con el sistema logístico que lleva estos combustibles desde el punto de producción hasta el lugar de su uso final. Por todo ello, Dolores Cárdenas, ‘advisor’ en Diseño de Productos del Technology Lab, el centro de tecnología e innovación de Repsol, se muestra convencida de que “estos nuevos combustibles representan una alternativa sólida para la descarbonización a corto y medio plazo del sector marítimo”.

Una de las alternativas para descarbonizar el transporte marítimo pasa por utilizar combustibles líquidos de origen renovable como los biocombustibles avanzados o los ‘efuels’

Las posibilidades de descarbonización que ofrecen tanto los biocombustibles avanzados como los ‘efuels’ hacen que la industria ya esté trabajando en diversos proyectos. Actualmente ya existen iniciativas como las de Maersk, la principal compañía de transporte marítimo de mercancías, que está construyendo el primer buque de contenedores movido con emetanol. Otro proyecto relevante lo lidera la naviera noruega Hurtigruten, especializada en cruceros, que está construyendo varios barcos híbridos que funcionarán con una combinación de biogás, energía eléctrica y gas natural licuado (GNL).

En España también se están dando los primeros pasos para hacer más eficiente el transporte marítimo. Repsol y Navantia han suscrito un acuerdo para evaluar conjuntamente el comportamiento de estos dos tipos de combustibles sostenibles en los motores fabricados por la constructora naval, tanto de propulsión como de generación. En opinión de Ignacio del Pino, director de la fábrica de motores de Navantia en Cartagena, "estos combustibles van a ser la tecla fundamental que nos permita una importante reducción en las emisiones de CO₂, ya que el resto de las tecnologías actualmente no permiten dar una solución estandarizada y comercial a las exigencias de dicho transporte".

Energía solar: el caso de la Bahía de Santander

El uso de energía eléctrica renovable también ha llegado al sector marítimo, aunque de momento para mover barcos que realizan rutas cortas. En 2021, la Autoridad Aeroportuaria de Santander (APS) presentó, dentro del proyecto Bahía Zero, el primer catamarán de pasajeros de propulsión eléctrica alimentado solo por energía solar, que realiza la travesía entre la capital cántabra y Camargo.

Eso sí, aunque la contribución a la descarbonización es evidente, para Enrique Arriola, ‘business manager’ de Metaltec Naval, la empresa desarrolladora de Bahía Zero, sigue habiendo un reto por delante: la autonomía. "Estamos muy cerca de conseguir una autonomía mínima de ocho horas de navegación", asegura. "Siempre que el factor velocidad no sea el requerimiento fundamental y la operativa sea de transporte de pasajeros para línea regular o travesías turísticas, nuestra propuesta apunta a ser una solución real de descongestión del tráfico rodado de nuestras ciudades con embarcaciones de cero emisiones".

Hidrógeno renovable: otra energía alternativa

El uso del hidrógeno renovable para propulsar pilas de combustibles se presenta desde hace años como una de las opciones clave para descarbonizar todos los sectores del transporte. En el caso del transporte marítimo, se trata de una alternativa más dirigida al futuro, ya que por ahora la mayoría de los casos prácticos son experimentales. Uno de ellos es el Energy Observer 2, un buque de carga presentado en febrero de 2022 que se nutre de este gas sostenible e incluso es capaz de producir hidrógeno con el excedente de energías renovables del barco. En este reto también se encuentra Flagship, un proyecto europeo aún en desarrollo que, alimentado por hidrógeno producido por electrólisis, pretende trasladar mercancías por el río Sena, en la zona de París.

Todas estas alternativas, como hemos ido viendo, son variadas. Y es que, como asegura ​​Clara Rey, directora de Tecnología, Customer Centric y Química en Repsol Technology Lab, “cada segmento requiere soluciones distintas. La descarbonización no tiene una solución tecnológica única, ya que los requisitos de funcionamiento de cada producto son muy diferentes”. Se trata, en cualquier caso, de conseguir que el sector reduzca sus emisiones y, para ello, ninguna solución sobra.