Lo que la pandemia de covid nos ha enseñado sobre medio ambiente
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Un año después

Lo que la pandemia de covid nos ha enseñado sobre medio ambiente

Los últimos informes de la Organización Mundial de las Salud (OMS) confirman que el origen del coronavirus es una zoonosis debida a nuestra intrusión en la naturaleza

placeholder Foto: Dependemos de la naturaleza (EFE)
Dependemos de la naturaleza (EFE)

Cuando estamos a punto de cumplir un año de la entrada en vigor de las primeras medidas para hacer frente a la pandemia de enfermedad por el coronavirus de 2019 (COVID-19), y desde el lamento más profundo por las víctimas que ha causado y sigue causando, resulta oportuno anotar algunas de las enseñanzas medioambientales que nos deja esta dura experiencia.

Unas enseñanzas que muestran hasta qué punto cuidar del medio ambiente es la mejor manera de cuidar de nosotros mismos.

Avanzar hacia un modelo de desarrollo más sostenible nos permitirá eludir situaciones de emergencia sanitaria como la que atravesamos

Nuestra salud depende de la salud de la naturaleza

Cinco años antes del estallido de la pandemia el Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud (OMS) crearon un comité internacional de expertos para evaluar la capacidad del mundo para protegerse de las emergencias sanitarias. En septiembre de 2019 este grupo de investigadores redactó un primer informe con el explícito título de: “Un mundo en riesgo”.

Entre sus principales conclusiones advertía que “la alteración de los ecosistemas naturales está detrás de las ultimas epidemias: como la del Síndrome Agudo Respiratorio Severo (SARS), el Síndrome Respiratorio del Medio Oriente (MERS), el Ébola o el Zika, entre otras”. Las evidencias científicas demostraban que entre 2011 y 2018 se habían producido 1.500 episodios epidémicos en 172 países, la mayoría de ellos por contagio respiratorio. Y todos tenían una causa común: la destrucción de los hábitats naturales y la intrusión del ser humano para ponerlos en producción agrícola o ampliar sus asentamientos. Si continuábamos agrediéndola nuestra suerte como especie estaba echada.

Foto: Foto: EFE

Volver a la normalidad, pero ¿qué normalidad?

Está siendo una de las frases más escuchadas desde el confinamiento: “¡qué ganas tengo de que todo vuelva a la normalidad!” Sin embargo ¿a qué normalidad nos referimos? Porque si es la que nos ha traído hasta aquí mejor que no vuelva nunca.Debemos redefinir urgentemente el concepto normalidad para evitar que lo normal sea seguir sobreexplotando los recursos naturales como si fueran infinitos; seguir vertiendo al mar miles de millones de toneladas de plástico cada año; desatender la emergencia climática o contemplar como la biodiversidad del planeta cae en picado.

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Volver a disfrutar de la naturaleza, y protegerla (Jose Luis Gallego)

Convertir la añoranza en compromiso con la naturaleza

Solo hay que echar un vistazo a las redes y ver como se han disparado las imágenes de naturaleza para comprobar hasta qué punto la amábamos aún sin saberlo. Ahora se trata de transformar ese amor, en respeto y compromiso. El más que probable aumento de afluencia a nuestros espacios naturales en cuanto todo esto pase, debe ir acompañado de una mayor responsabilidad por parte de quienes salimos al campo. Es hora de disfrutar de la naturaleza, pero también de protegerla.

Otra ciudad es posible

Muchas ciudades han aprovechado este año de calles vacías y tránsito reducido para reconfigurarse. Milán, por ejemplo, ha peatonalizado buena parte de su trazado viario, ensanchando las calles, reduciendo calzadas y habilitando más de 35 nuevos kilómetros de carriles bici. Viena, Wellington o Boston han tomado medidas similares. Y en esa misma línea, Barcelona ha decidido poner en marcha una serie de medidas (algunas más acertadas y/o consensuadas que otras) para dar un salto definitivo hacia una movilidad más limpia y segura que contribuya a mantener limpio el aire, serenar el tránsito y devolver la ciudad a los viandantes.

Foto: Contaminación en Madrid. (EFE)

La semana pasada dábamos a conocer en Planeta A un estudio de la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad de Oviedo y la Universidad de Lisboa que venía a demostrar hasta qué punto la puesta en marcha de Madrid Central fue un gran acierto para mejorar la calidad del aire y proteger la salud de las personas. El trabajo demuestra con datos oficiales que gracias a ello los niveles de NO2 se redujeron hasta alcanzar los criterios exigidos por la UE.

placeholder El valor de cultivar la tierra (EFE)
El valor de cultivar la tierra (EFE)

Dependemos del campo y sus gentes

Poco antes del decreto de alarma agricultores y ganaderos se movilizaban en protesta por el trato que estaban recibiendo de intermediarios y grandes cadenas de distribución. Y una de las grandes enseñanzas que nos deja la pandemia es hasta qué punto dependemos del campo: de las gentes que cultivan la tierra, salen a pescar o cuidan del ganado. Las ayudas al campo deben ponerse en marcha de manera inmediata y han de basarse en el trato justo, la equidad y la consideración debida a quienes, a pesar de la difícil situación que estamos atravesando, no han dejado por un momento de abastecernos de alimento.

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